Autor: Santiago Canto Sosa

Anecdotitas

 

Andrés Mijangos Uribia, quien también escribe versos y reseñas históricas, cedió para este libro una serie de textos breves, que forman parte de un anecdotario en preparación:

* Cierto día “tío Justo” llevaba en su sabucán varias calabacitas, entre grandes, chicas y medianas. Un profesor le pidió comprar algunas de ellas, y el “tío Justo” le comentó que iba a comer calabaza rellena, por lo que aquél insistió que eran muchas las calabacitas para rellenar, y el ingenioso anciano dijo: No, porque con las calabazas chicas voy a rellenar las grandes.

     

* Cuando el “tío Justo” estaba por sus 90 años de vida, un conocido profesor le comentó: Es una calamidad llegar a tu edad. El aludido respondió: Es más calamidad no llegar.

* En cierta ocasión, un niño se cayó en un pozo en excavación, y al estrellarse con las herramientas dejadas por los trabajadores, falleció al instante, despertando gran consternación en el pueblo. El comentario llegó a los oídos del “tío Justo”, quien propuso una solución a ese problema: Que los pozos se comiencen por debajo y se acaben al llegar arriba, así se evitarían esas desgracias.

* Cuando en la década de 1950 se puso en servicio una nueva línea del ferrocarril, mucha gente fue a ver que pasara por primera vez el tren de vía ancha. La locomotora llegó a la hora anunciada, pero no se detuvo en la estación. Juan Soto le comentó a “Juan Broch”: Para qué tanto esperar si el tren pasó de largo; y éste respondió: Siquiera pasó de largo, porque si pasa de ancho... ¡María Santísima...!

* Cierto día, se encontraba Claudo Ceh Pan (“Uixo”) celebrando con alcohol un acontecimiento importante, en compañía del profesor que era el presidente municipal. En determinado momento, Claudio se aceleró y discutió con la autoridad, que ordenó llevarlo a la cárcel, por lo que “Uixo” preguntó: ¿Y cuánto tiempo voy a estar en la cárcel? Y el ofendido respondió: Hasta que yo deje de tomar. Claudio expresó: Entonces, es cadena perpetua.

* El campo deportivo de la Unidad “20 de noviembre”, en su principio fue de sóftbol, con las medidas muy reducidas. Siendo presidente municipal, don Eduardo Cuevas lo mandó ampliar con la compra de los terrenos del fondo y lo convirtió en uno de béisbol. Al ponerse en servicio, con la modificación realizada, tuvo lugar un acto deportivo con ceremonia de inauguración. Al entrar Carlitos Escobar al nuevo centro, y observar que la barda se encontraba más lejos, con picardía expresó: “¡Está lejos la cerca!”.

 
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