Autor: Santiago Canto Sosa

El campesino

 

En la visita de Carlos de Salinas de Gortari a Calkiní, el viernes 5 de febrero de 1988, como candidato del PRI a la Presidencia de la República, el profesor Orlando Maas Puc, Secretario General del Comité Regional Campesino, pronunció un discurso en el que los agricultores saludaban, afectuosamente, a quien iba a dirigir los destinos del país a partir de ese año.

Sobre una tarima de mampostería, construida en la Plaza del Maestro, los cabecillas del mitin recibieron la ovación de sus partidarios, que soportaron un sol inclemente en ese lugar ocupado anteriormente por el mercado público.

     

Orlando, cuyo peso de 115 kilogramos hacía resaltar su estatura de 1.52 m., aprovechó la oportunidad de participar en ese acontecimiento, junto a Hidalgo Tzec, representante de los agricultores de Hopelchén.

“El gordo Maas”, o “El más gordo”, como también le llamaban sus amigos, fallecido recientemente (23 de diciembre de 2010), fue designado para hablar ante Salinas de Gortari por su trayectoria al frente del gremio al que estuvo afiliado durante muchos años, labor que combinó con el magisterio.

Cuando Maas Puc tomó el micrófono, sabía que su aspecto impresionaría a la concurrencia y, en especial, al futuro jerarca de la nación. Por eso, comenzó su perorata en maya; después, leyó una cuartilla en castellano, que inició de la siguiente manera: “Señor candidato: Los Ah-Canules le damos la más respetuosa y calurosa bienvenida, a este pueblo de Calkiní. Lo saludamos con la mano de amigos, como lo hacemos los campesinos mexicanos”.

Las líneas tomaron fuerza; en otro párrafo sentenció: “¡Agradecemos su visita, y no se preocupe por la oposición, porque de eso nos vamos a encargar nosotros. Los vamos a sepultar debajo de los millones de votos campesinos a su favor, cuando llegue la hora de la verdad!”.

Antes de concluir, recordó que los organizadores le habían pedido aclarar la difícil situación por la que estaban pasando los labriegos de esta región (no esperaban que el huracán “Gilberto” la empeoraría siete meses después). Improvisó una frase que ahora es célebre en los corrillos de la ciudad: “¡Señor candidato, los campesinos nos estamos muriendo de hambre!”.

La gente aplaudió a raudales, entre carcajadas, por la expresión paradójica de “el gordo Maas”, quien alcanzó a despedirse: “Muchas gracias, y bienvenido señor candidato".

Salinas recorrió con los ojos la voluminosa figura de Maas Puc, como si pensara en lo benigno de ser hombre de campo en este punto de la península yucateca.

Después del acto masivo, el postulante, sin sospechar que su calvicie también sería motivo de escarnio, preguntó al orador: “¿Todos los campesinos de por aquí están como tú?". El líder calkiniense se apresuró a contestar en voz baja: “Sí, así estamos todos... fregados...”.

 
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