Autor: Santiago Canto Sosa

El vuelo de un diputado

 

El helicóptero entró en la ciudad, con su ruido ensordecedor, llamando a niños y muchachos. El armatoste anunció la llegada de algún funcionario importante.

Luego de girar sobre el campo de fútbol “Salvador Rodríguez”, situado en el poniente de la población, el aparato volvió a elevarse, ya que el terreno de juego estaba ocupado por jóvenes dedicados a sus “cáscaras” cotidianas.

     

En esta localidad, desde hace mucho tiempo, los aeromotores son foco de atención. Se recuerda a las avionetas que surcaban el aire arrojando trozos de papel (volantes) con publicidad de comercios de Campeche y Mérida, o en su caso, de eventos a celebrarse en Calkiní. Hace varias décadas, la atracción o novedad fue pasear en uno de esos vehículos en los alrededores del pueblo.

Un grupo de personas se ubicó alrededor del campo, en espera del descenso del helicóptero. Los curiosos siguieron al helicóptero en su búsqueda de un lugar dónde aterrizar. Dentro de la cabina estaba el diputado local Rafael Moo Bolívar (apodado “Lach”).

El pasajero, representante de las demandas de la sociedad, se alegró al ver que sus coterráneos anhelaban verlo bajar del aparato. Pensó que ellos sabían que el legislador se quedaría en Calkiní, en aquella escala del helicóptero.

Luego de recorrer –aprisa- parte de la calle 19, y desembocar en la 22, una multitud vio con agrado que el aparato descendía en el campo de béisbol de la Unidad Deportiva “20 de noviembre”. Los espectadores entraron rápidamente al inmueble, y esperaron que de viento y polvo surgiera un personaje, una figura de altos vuelos.

Al asomar Rafael –asombrado por la presencia de gente-, uno de los testigos exclamó con decepción: ¡Ahhh... es xla’ Lach! (*)

(*) Xla’: Un despectivo en lengua maya.

 
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