Autor: Santiago Canto Sosa

En la Plaza de Toros

 

Élmer Cocom Noh es profesor de educación primaria, narrador, poeta y dibujante. Entre sus textos tiene una colección de anécdotas, escritas recientemente.

En una de ellas, Élmer relata:

“Dol” (Dolores Higinio Trejo Briceño), además de ser herrero, trabaja como vigilante de “Funerales del Pueblo”.

Cuenta que en una ocasión estaba en Mérida, Yucatán, paseando con unos amigos, cuando al llegar a una esquina, un cartel pegado en un poste de luz llamó poderosamente su atención.

Dolores "Dol" Trejo Briceño. Foto: Santiago Canto Sosa. 2004.
     

Después de leer con sumo interés, animó a sus amigos para que lo acompañaran a la Plaza de Toros. Esa tarde empezaba la temporada.

Sus amigos no estuvieron del todo convencidos de querer acompañarlo, ya que sólo tenían dinero para las entradas. Pero como “Dol” era muy aficionado insistió hasta que cedieron a su petición.

Caminaron largo rato por las aceras de la Ciudad Blanca. El trayecto les pareció un calvario, puesto que cargaban con una resaca producto de la parranda de la noche anterior. Pero ya estaban encarrilados y continuaron su travesía sin protestar. Por fin, agotados y sedientos, llegaron al coso taurino.

Compraron los boletos y entraron. Para su mala fortuna, les tocó sentarse en las localidades de sol. No les importó. Después de acomodarse en las butacas se durmieron.

Al poco rato, reaccionaron ante el griterío de la multitud, que con relación al torero que estaba en la arena, de manera eufórica demandaba:

-¡Denle el rabo!

-¡Que se lo den! –corearon ellos, de manera mecánica, pues no estaban despabilados.

Luego escucharon que la gente decía:

-¡Denle las orejas!

-¡Sí, que se las den! –repitieron.

Finalmente, la multitud gritó:

-¡Vuelta al ruedo, vuelta al ruedo!

Al escuchar estas palabras “Dol”, contento, exclamó:

-¡Mare, cuates, le van a dar la vuelta al ruedo, con chance ahora sí nos toque sombra!

 
Volver