Autor: Santiago Canto Sosa

La apuesta

 

Desde su llegada a Calkiní, el béisbol ha tenido en sus filas a diversos personajes que aportan destrezas para engrandecerlo. Uno de éstos fue Isauro Herrera “Chahuito” (1909-2002). En el grupo de deportistas que defendieron los colores de la Sociedad "Aurora", estuvieron los hermanos Gilberto “Changil”, José del Carmen “Chan Mozo” y Miguel “Miguelín” Cuevas Sierra; Genaro y Andrés “Dexo” Alpuche; Rosalino Cardona, Atilano Flores, Eduardo “Dux” Cuevas, Gonzalo “Pochote” Rodríguez, Eduardo “Ducho” Arcila (mánager), Ermilo Ceh Gamboa y el aludido, quien junto con los dos primeros y el último se unieron a los Terraceros de la ciudad de las murallas.

Equipo “Aurora”, en la década de 1940. Foto proporcionada por Manuel Mijangos Uribe.
     

En cierta ocasión, “Aurora” visitó a “Cardenales” de Bécal, poblado en el que existe mucho entusiasmo por este género. Al partido asistió el “tío Lex”, patrocinador del equipo de la “Atenas del Camino Real”.

En la tierra de los sombreros de jipi y palma, se encontró con Antonio del Río, con el que apostó la cantidad de cinco pesos por el segundo hit que conectara el pundonoroso “Chahuito”, quien en su turno inicial bateó un “podridito” que cayó detrás del antesalista. Aquél comenzaba la alineación aurorista y casi siempre buscaba el batazo bueno en los primeros lanzamientos.

“Chahuito” dio otro hit que resonó en los oídos del empresario rival. Del Río, con la ansiedad reflejada en su rostro, tuvo que pagarle a “tío Lex”, quien al observar el interés del otro por recuperar su peculio, dobló la apuesta, esperando que en su tercera oportunidad Isauro repitiera la dosis.

Otra vez, “Chahuito” tendió la pelota sobre uno de los jardines. El magnate antagónico, al ver que sus bolsillos se vaciaban, y tomando en cuenta que en la última entrada le tocaba un turno más a Isauro Herrera, ofreció a su contrapelo el ¡todo o nada!, es decir, 40 pesos para el triunfador.

Isauro se fue de 4-4 en la jornada: la bola se internó en uno de los prados, donde el vigilante tuvo que quitarse la gorra en su vano intento por atrapar la esférica.

Al final del juego, “tío Lex” se acercó a “Chahuito” para felicitarlo y entregarle 20 pesos (la mitad de lo obtenido), diciéndole: “Son tuyos, te los ganaste”. Éste, sorprendido, preguntó: “¿Yo, por qué?” El otro, relató lo sucedido y aquél reclamó, sin furia: “¡Me lo hubieras dicho antes!” Y “tío Lex”, con argucia, repuntó: “¡Si te lo hubiera dicho antes, qué tal si no bateabas nada!”.

 
Volver