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Lecturas
   
José Antonio Montero Pérez

DIACRONÍA

Recuerdos de mi pueblo,

recuerdos de mi abuelo

 

Sentadito junto al viejo
Me le puse muy atento,
Me quería dar un consejo
Quería contarme un cuento.

Quiso contarme sus penas
Sus recuerdos y sus quejas,
Con leyendas muy amenas
Y con historias muy viejas.

Me cuenta que un día en la plaza
Que las tropas de Carranza,
Máximo Cen de su casa
Sucumbió en una matanza.

Me dijo también que un día
Nos atacó la langosta,
Que la gente padecía
Sin comer de costa a costa.

Las semillas de una mata
Ricos frutos del ramón,
Se ponían en una lata
Y se cocían al carbón.

Hambre y miedo nos rodeaba
Temor y llanto se olía,
Nuestra esperanza sangraba
Pero la fe no moría.

Me contaba de las fiestas
Con sus corridas de toros,
Bajaban buenas orquestas
Con timbales muy sonoros.

Los tablados cada año
Se amarraban con esmero,
Para que no causara daño
Por si salía uno matrero.

San Juan de Álvaro García
Era un rico ganadero,
Tanchi de otra dinastía
Toros de don León Montero.

Venían buenos matadores
La afición se volvía loca,
Banderillas de colores
Las ponían con la boca.

Traían muy buenos toreros
De nombre reconocido,
Buenas sogas los vaqueros
Y el xotbac bien sostenido.

Se presentaban jinetes
Dentro de la plaza henchida,
Y al tronar de los cohetes
Comenzaban la corrida.

Eran fiestas con encantos
El carnaval con sus chiques,
Me cuenta que habían espantos
Que temblaban los repiques.

La xtabay salía de noche
A seducir trasnochados,
No conocíamos el coche
Ni los aviones plateados.

la xtabay salía temprano
Cuando la luna era llena,
Te llevaba de la mano
Dicen que era un alma en pena.

Despertabas en su cueva
Entre espinas de un nopal,
Cuando la luna era nueva
Nacía otra xtabay igual.

Habían aluxes traviesos
Eran dueños de las tierras,
En los ranchos hacían rezos
Y en los corrales las hierras.

Las farolas encendidas
Poca luz en las esquinas,
Luces discretas prendidas
Encubrían a celestinas.

Luz eléctrica muy lejos
Sólo un radio oía sonar,
Del rubio sol sus reflejos
Y un caballo pa'montar.

Por volanes y tranvía
Te podías comunicar,
Hoy todo es mensajería
De Internet y el celular.

De bata larga la gente
Se cubría toda la espalda,
La mujer era decente
No se usaba minifalda.

El campesino vestía
De cotín su delantal,
Machete y coa blandía
En el pasel del maizal.

Qué tiempos aquellos hijo
Trojes llenas de maíz,
A nadie debíamos dijo
Ni nos daba otro país.

Pues la raza campesina
Ocho días de campo duro,
Los chicleros la resina
La volvían en oro puro.

En las cuevas las mujeres
A tejer sombreros finos,
Día y noche en los talleres
Igual que los campesinos.

Hoy no tenemos graneros
Abundan los profesores,
Se acabaron los milperos
Y hasta nacieron doctores.

Cómo lamento el pasado
Pero bendigo el presente,
Se vive más desahogado
Aunque se estrese la gente.

Si eso fuera como ayer
De lo que hoy sería capaz,
No importaba no saber
Todos vivíamos en paz.

El chocolomo sabroso
Del domingo su puchero,
Con su rica agua de pozo
De plata pura el dinero.

Hoy todo es muy diferente
Hasta el amor se ha perdido,
No conoces a la gente
Todo quedó en el olvido.

Todo ha cambiado hijo mío
Así es la modernidad,
En primavera hace frío
Y calor en navidad.

Si conocíamos el perdón
La juventud no fumaba,
Si acaso un trago de ron
Nadie, nadie se drogaba.

Sin zapatos los muchachos
Corrían de acá para allá,
No pantalones bombachos
Se respetaba a papá.

Se perdieron las costumbres
Se perdió la ingenuidad,
Ayer la leña en las lumbres
Hoy gas en la actualidad.

Los festejos de los gremios
Con pólvora de colores,
Entre curiosos y abstemios
Encendían los voladores.

En las torres de la iglesia
Se dormían los zopilotes,
Hoy se escucha aguda y recia
La voz de los tecolotes.

Hoy todo es muy diferente
Nuestro pueblo está vendido,
El adeudo va creciente
Porque el gobierno ha querido.

Ay abuelito querido
Qué bonito es recordar,
Esos tiempos que has vivido
Los hiciste regresar.

De aquí no me quiero mover
Me quedo aquí sentadito,
Ay qué recuerdos de ayer
¡¡¡¡¡¡muchas gracias abuelito!!!!!!

Fuente: Poema "Diacronía", proporcionado por su autor, José Antonio Montero Pérez; 18 de agosto de 2006.

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