2012, año del que se espera sea de esperanzas políticas, sociales y económicas para la gran mayoría de los mexicanos; 2012 presume también con ser de gran expectativa para toda la humanidad, ya que los ojos de todo el mundo están puestos en nuestra tierra mexicana.
Cierto es que vivimos un tiempo totalmente cambiante, desde los distintos ángulos y ópticas que la propia vida nos da para comprender la realidad de este mundo, donde cada ser humano forma sus propios pensamientos y actos conforme su vida va avanzando, donde la culturas de origen se van perdiendo en el vacío que el espiral del modernismo va generando.
Sin embargo, no todo está perdido, pero tampoco podemos dejar que por inercia propia llegue, tenemos que actuar en consecuencia. 2012 es el año que nos da la oportunidad de rehacer, de rescatar y fortalecer nuestras raíces, es la oportunidad para reidentificar y reivindicar nuestra existencia como sociedad, como deuda pendiente con nuestro origen histórico.
Los mexicanos, muy especialmente los que habitamos la península de Yucatán, sabedores de la grandezas y magnificencias que nos legaron nuestros ancestros, debemos sentirnos orgullosos que este 2012 sea la puerta de entrada al reencuentro con los conocimientos y herencias culturales que nos fueron legados; no hay temores ni incertidumbres, solo la plena seguridad de que quienes nos antecedieron eran verdaderos conocedores de los ciclos de la madre naturaleza.
Los actuales descendientes mayas, aquellos que llevamos en nuestra sangre el ADN de la gran estirpe, de la gran civilización, quienes no negamos nuestro origen indígena, podemos proclamar con nuestras costumbres, nuestras tradiciones y nuestra lengua, que la raza maya está más viva que nunca.
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“2012. AÑO DE LA CULTURA MAYA” por decreto, no es un folklor turístico, es un reconocimiento a las aportaciones de los hombres y mujeres de una gran civilización.
2012 es un reto para seguir hacia adelante, vislumbrar un futuro en un presente de trabajo, sin dejar en el olvido el pasado. No podemos concebir que algunos piensen que saben hacia donde van, sin ver el camino recorrido hasta su presente. Conocer nuestros orígenes, aquello que nos hace más humanos.
2012 no es fin, no es destrucción, sin embargo, si el ser humano destruye su pasado o insiste en negarse con un origen, restándole importancia para su presente, la especie estará condenada.
Tomemos, pues, los mayas del siglo XXI la estafeta de esta nueva cuenta del calendario maya que está por comenzar; revaloraremos lo nuestro, hagamos valer nuestra herencia milenaria en cada uno de nuestros valores culturales, tradiciones, costumbres y nuestra lengua. Que la nueva era sea de luz y de progreso. |