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Opinión de Gumercindo Tun Ku
 
(24 de febrero de 2012)

Discurso con motivo del Día de la Bandera

 
 

Un pueblo, una Nación, no puede prosperar si no está en paz, no puede prosperar si no avanza insertándose en la globalidad con el paso firme de la Soberanía.

(Autoridades).

Febrero, es un mes donde pesa también la historia de nuestro México; conmemoramos la promulgación de nuestra Carta Magna, celebramos la institucionalidad del heroico Ejército Mexicano, entre otros, y hoy nos reúne aquí, en esta explanada cívica, la celebración de uno de los más preciados de nuestros Símbolos Patrios. La Bandera Nacional.

Emblema de Libertad, Unidad, y de Soberanía.

Minutos antes, en la posición de firmes y respetuosamente, emocionados todos, saludamos a nuestra Enseña Nacional y entonamos nuestro glorioso Himno Mexicano, no como un rito, ni como una costumbre, sino como la expresión de un fervor profundo de lo que significa ese Escudo, esos tres colores, lo que significa la Bandera Nacional Mexicana.

Nuestro pueblo, nuestra gente, nuestro origen, nuestra historia, nuestro pasado, nuestro presente y el futuro de las generaciones venideras.

Que más allá de ser vistosidad, es el alma de los anhelos, las ilusiones, las creencias, las convicciones de los millones de mexicanos que nos han antecedido en la construcción y consolidación de nuestra Patria, y que hoy a casi dos siglos de ser nuestro símbolo de unión, sigue siendo la guía para prevalecer la paz y fortalecimiento de las instituciones.

El México del siglo XXI requiere de la unidad, de la Democracia y un Estado de Derecho fortalecido, no como palabras vacías de contenido, sino como valores reales en medio de la diversidad y pluralidad de una gran sociedad como la nuestra.

Que este día de la Bandera sea al mismo tiempo para amar nuestra historia, comprometernos con nuestro presente y hagamos proyecto de un mejor porvenir y mejores oportunidades de desarrollo para las nuevas generaciones.

La Bandera Nacional es símbolo de un pueblo unido en su diversidad cultural, de un pueblo dueño de su destino, una insignia expresa de la sangre devota de hombres amantes de la Libertad y la Independencia, un alto ideal de hombres valientes en la lucha por nuestra soberanía ante los que osan querer adueñarse de lo nuestro.

El cadete Juan Escutia no dudó en ofrendar su vida antes de verla mancillada por el enemigo invasor.

El General Ignacio Zaragoza, en el cerro de Guadalupe, la conservó intacta.

Y nuestro ilustre Don Benito Juárez García la mantiene Augusta, Digna y enarbolada contra las fuerzas extranjeras.

Es la Bandera que sigue inspirando a los mexicanos del presente, es el Lábaro Patrio donde encontramos plasmado dos tradiciones, dos épocas, su Escudo, su origen mítico, y sus colores, del México heroico y glorioso.

Señoras y señores:

En lo más alto de la filosofía cívica, del sentimiento patriótico, en medio del más puro de los azules del cielo, flota el pendón de las libertades mexicanas, forjada con la sangre y el valor de nuestros héroes; es el símbolo de la Unidad y la Libertad conquistada.

Es nuestra Enseña Nacional, es nuestra Bandera, es el alma de la patria que nos corresponde ahora portarla con valor y con el sentido más puro del patriotismo, que sea como siempre ha sido, luz que guía, eslabón que nos une ante las adversidades, aliciente para combatir nuestros enemigos contemporáneos, la inseguridad, la impunidad y la corrupción.

“¡BANDERA DE MÉXICO!, LEGADO DE NUESTROS HÉROES”

 
 
 
Fuente: Gumercindo Tun, 24/02/2012 / Imagen: Santiago Canto Sosa, 2012