Inicio de la página
Opinión de Gumercindo Tun Ku
 
(11 de diciembre de 2012)

Luces de diciembre, esperanzas

 
 
Adornos y luces en la calle 20, en la zona Centro de la ciudad de Calkiní (08/12/2012)
 

Con los pinos de herrería, vestidos de conductos verdes y amarillos que cuelgan en los postes de la avenida principal, las luces multicolores que titilan serpenteando alrededor de los  troncos de los árboles y las palmeras, las tradicionales figuras que adornan el palacio municipal y el parque, y el gran pino artificial con su fulgurante estrella en su cúspide, la ciudad da muestras del inicio de las fiestas decembrinas.

Los hogares también comienzan a abrazar la alegría de la navidad haciendo sus nacimientos, decorando las fachada de sus casas, volviendo a sacar las esferas de la esperanza guardadas durante meses para adornar el arbolito (pino), organizando el intercambio de regalos, comprando las ropas que se van a estrenar y planeando el guiso para la cena de Nochebuena. Cada familia con su acostumbrada manera de celebrar estas fechas.

En esta época los lazos de amistad y de amor se muestran con palabras, con abrazos si están cercanos, y si están lejos se hace uso de los medios electrónicos, email, face book o celulares con mensajes hasta a veces con palabras incompletas o extrañas, ya son pocos, por no decir que se han acabado aquellas tarjetas musicales con frases amorosas que podías adquirir en cualquier papelería, para la amiga o el amigo, para la novia o el novio, en fin, todo cambia, hasta el mismo sentimiento a veces se vuelve consumismo.

 
Pino y trineo, en la explanada del Palacio Municipal de Calkiní (08/12/2012)
 

A pesar de esto, las fiestas decembrinas que comienzan para la gran mayoría desde el día de la Guadalupe y termina hasta los reyes magos, siempre encierra el misticismo que toca los corazones de la gente, sean religiosos o no; la alegría y el entusiasmo van de la mano durante este trayecto, sin embargo, no dejamos de escuchar en este mismo mes de diciembre palabras de desaliento por la manera de cómo termina el año para algunos, pero con un brillo casi perceptible para los ojos al emitir el término esperanza, es decir “el próximo año será mejor”.

Cierto es, dicen que la esperanza es lo último que se pierde, qué haríamos si no la tuviésemos, probablemente nada de esto tendría sentido, sería una vida opaca y gris si lo que llamamos felicidad sólo dependiera de lo que nos pasa en el día o de que todo el tiempo sería igual, un presente congelado en el tiempo.

Entonces, la esperanza nos ayuda a no dejar de creer, es lo que abona las ilusiones, los sueños y la fe; es posible creer en un mundo mejor, la esperanza no morirá hasta que muera el ser humano. Si no soñamos y esperamos con un mundo en paz, nunca se va a dar, pero si estamos seguros de que es posible, comencemos el proceso para que ocurra. Yo tengo la esperanza de que se acaben las guerras, que el hambre ya no exista, que los espacios de convivencia entre todos los seres vivos sean de armonía, y que aprendamos a vivir la vida, no en desgastarla solamente con el materialismo existente.

 
Guadalupanos visitan la parroquia calkiniense, durante su peregrinación en la ruta
Hunucmá, Yuc.-San Francisco de Campeche, Camp.-Hunucmá, Yuc. (08/12/2012)
 

La esperanza motiva otras grandes virtudes y valiosas cualidades del ser humano, lo hace más integro para vivir consigo mismo y con sus semejantes, realizará sus actividades con mayores empeños porque sabe que va hacia una meta que le dará satisfacción “porque con esperanza debe arar el que ara y el que trilla, con esperanza debe recibir el fruto” (1 Corintios 9:10).

La esperanza como estado anímico del hombre es un estímulo que ha de aportar la fortaleza y la tranquilidad para buscar aquello que se desea o se pretende, siguiendo un camino lógico o una fe. Es posible que cada quien viva su esperanza como lo asimila, como le da su entendimiento y su razón, lo importante, es no dejar de creer.

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”, decía Martìn Luther King.

¿Entonces, el hombre ya no debe tener esperanza o debe seguir teniéndola?

Que estas fiestas navideñas sean de gran paz y armonía entre los hombres, que en las familias se cristalicen los anhelos y que la esperanza perdure hasta el fin de los tiempos. Que las luces de diciembre sean los faros que iluminen los caminos de la esperanza hacia la prosperidad y el bienestar.

¡Felices fiestas!

 
Figuras y árbol navideño en el parque "Aurora", en la zona Centro de la ciudad de Calkiní (08/12/2012)
 
 
 
Fuente: texto enviado por Gumercindo Tun Ku, 11/12/2012 // Fotos: Santiago Canto Sosa, 2012