Calkiní, 28 de noviembre de 2018
 
A Calkiní, en su primera centuria como ciudad. Nostalgia por mi pueblo...
Por Carlos Fernández Canul
 
Llegada de los Ah Canul (dibujo de Renán Suárez Cárdenas)
 

Recibe Calkiní el título de ciudad el 30 de noviembre de 1918…

Habían transcurrido ya cien años desde que llegaron de tierras del mayab (1441), me refiero a los hermanos Ah-Canul, quienes se asentaron en esta región surgiendo una época de bonanza, cultivando la tierra para sobrevivir, otros se dedicaron a la pesca y otros oficios, pero un aciago día fue perturbado por la llegada de los hombres bárbaros blancos, que vinieron a mancillar el alma buena de esta gran raza de hombres fuertes-guerreros por herencia, acabando de un tajo esta época de paz y tranquilidad, esto fue en el año de 1541.

El cielo y tierra se tiñeron de sangre, porque ellos no se dejaron vencer, pero los hombres blancos traían ya la pólvora y perros salvajes que destrozaron las inocentes carnes de los pobladores indígenas; así se selló esta masacre llamada “conquista”, propiciada por la avaricia de la corona española. Ahí en una plazuela llamada “Rincón del cielo”, bajo la frondosa ceiba y el pozo “Halim”, mudos testigos de este abominable acto de sometimiento.

Iniciando una nueva vida para estos hermanos, los conquistadores los convirtieron a una nueva religión con la cruz en alto y el golpe al cuerpo; así, fueron conquistando las tierras de Ah-Canul. El nuevo destino ya estaba trazado, volvió a brillar el sol en las frentes de los pobladores, iniciaron los trazos del pueblo, y la construcción del templo el cual fue el baluarte y la fortaleza de los recién conquistados.

 
Plaza principal de Calkiní. Foto de Ernestina Herrera Cuevas.
 

Aquel pueblo sometido, creció en trabajo y pensamiento, herederos de una gran sabiduría y cruzados con una nueva sangre, surgen hombres dinámicos, emprendedores, en diversas actividades que le dan un fuerte desarrollo, para poder sobrevivir, aprenden oficios artesanales, impulsando un promisorio desarrollo económico.

HACE MEDIA CENTURIA: Recuerdo con nostalgia aquel pueblo donde nací, en los años 50s. Calkiní mostraba sus calles empedradas, que por las noches se oían las ruedas de fierro de las carretas que cruzaban por los caminos, no existía el alumbrado eléctrico; fue en 1942 hasta 1923 cuando don Eudaldo Pereyra Sierra instala una modesta motora eléctrica, que solamente encendían débiles focos en cada esquina, que a las 10 de la noche se apagaban, era un pueblo a oscuras, y que solo cuando era luna llena se iluminaban las polvorientas calles, dando origen a relatos y leyendas propias de la época; en 1956, se inaugura la Estación de electricidad a cargo de la Comisión Federal de Electricidad.

LA COMUNICACIÓN: Fue la detonante para este lugar en 1911 cuando surge la llamada “telegrafía sin hilos”. En 1952, se instala el primer teléfono de Caseta en casa de don. Indalecio Avilés, y en la madrugada del 26 de enero del 2000 inicia la telefonía celular.

LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN: La construcción de las carreteras estatales y luego federales inician una nueva era de comunicación, la cual dan la pauta para crecer y desarrollarse y crecer. El 21 de junio de 1958 se inauguró la Carretera “Chencollí-Bécal” que enlazó a la ciudad de Mérida; esta vía permitió progreso a las comunidades enlazadas; se pavimentan las calles principales, empiezan a llegar los primeros vehículos de motor como el famoso “Toloc” de Dn. Antonio Flores, las bicicletas, las carretas de campesinos y cargadores, que le dan movimiento mayor, ya existían comercios, fábricas de hielo, molinos se nixtamal; la agricultura y la fabricación de sombreros de palma cobran un gran auge. Don Gustavo Cuevas Herrera instala la primera tortillería de maquinaria: “El Narciso Negro” se inaugura el 1º de septiembre de 1958, y en 1959 trae el primer aparato de televisión.

 
Equipo de Béisbol "El Narciso Negro" (Foto proporcionada por Olegario Bacab Cimé)
 

La llegada del ferrocarril también contribuyó al desarrollo, la vía férrea “Campeche-Mérida” fue inaugurada el 28 de junio de 1889, con m áquinas de vapor, arribaban en la desaparecida “Estación vieja”, ubicada en la calle 22, años más tarde arriban ferrocarriles con máquinas modernas que funcionaban con Diesel (en la nueva Estación calle 27); por su bajo costo en el pasaje, numerosos pobladores y comerciantes viajaban en éstas.

LA EDUCACION:  Gracias a entusiastas profesores que enfocaron sus ideales a la creación de la primera secundaria por cooperación, ésta nace en 1954 y en 1961 inicia el Colegio Superior de Calkiní, naciendo más adelante las Escuelas Normales formadoras de profesores, éstas fueron la pauta que nutrió a numerosos profesionales que salieron a diferentes partes del país, a enseñar lo aprendido. En 2001 se cuenta con un Instituto Tecnológico (ITESCAM), y en 2016 se crea la “Universidad Agrícola” que deparan un mejor futuro para los hijos de esta tierra.

En este año, el 30 de noviembre de 2018, mi pequeña ciudad cumple una centuria de vida; se yergue majestuosa sobre el Camino Real, al igual que la solitaria torre del templo de San Luis Obispo, como desafiando a los cuatro puntos cardinales, presagiando un mejor porvenir para los hijos de este maravilloso lugar lleno de historia, tradiciones, costumbres, pródiga en hijos que le han dado grandeza. Tierra donde nací, te rindo este humilde homenaje; "cuando yo expire, quisiera adherirme a tu atmósfera, a tu cielo, a tus auroras e irme junto con tus bellos ocasos, imágenes cotidianas que son aliento para mi espíritu...”. Calkiní eres eterno parque de mi existencia.

Calkini, Cam., a 27 de noviembre 2018.

Fuentes de información: “Apuntes para la historia de Calkiní”, Manuel Herrera Pech; y página digital “http://www.calkini.net.

 

Calle 20 de la ciudad de Calkiní. Foto proporcionada por Narciso Cuevas Flores
 
 
Texto: Enviado por Carlos Fernández, 27 de noviembre de 2018 / Fotos: Archivo de S.A.C.S.