Calkiní, 30 de octubre de 2017
 

Paulatina evolución del Día de Muertos en Calkiní

Por Carlos Fernández Canul

 
 

Desde hace muchos años, los mexicanos siempre han recordado a sus muertos. En todas partes del país lo celebran de diferentes maneras. En la península de Yucatán (región maya) se le da un toque especial, costumbre ancestral que heredan de sus antepasados, por lo que posee una característica mística propia de estas fechas. En el municipio de Calkiní se conserva parte de este legado histórico, hermosa tradición que posee costumbres que se niegan a morir ante la modernidad; se puede observar en los pueblos circunvecinos.

Tengo vivos recuerdos que escuché infinidad de veces, relatos y leyendas de mis alumnos en el poblado de Nunkiní, cuentos que oyen de sus abuelos, que me dejaba asombrado de lo que estos jóvenes relataban. Puedo mencionar leyendas del “Chul bak”, “Way pek”, “Way chivo”, “Way oso”, “Way huacax", “Procesiones de ánimas”, etc.; toda una amalgama de relatos que son una riqueza oral viva, ojalá no se pierda y se recopile para no lamentar más tarde.

Nostalgia de una añeja tradición:

Recuerdo que en Calkiní, en los años 50´s, desde un mes antes de la visita anual de las “ánimas”, las gentes acudían al cementerio a limpiar, pintar las tumbas de sus difuntos (se sigue realizando). En sus hogares “lechaban” de blanco las albarradas, al igual que sus casas. En aquel tiempo construidas de “kankab” y techos de palma de huano (ya casi desaparecidas); limpiaban sus grandes patios, adornaban sus frentes con macetas y flores naturales, un mosaico hermoso que ha ido desapareciendo.

Hasta el tiempo era propicio el clima fresco, el viento y el ambiente de tristeza, pero en el alma de los pobladores se alegraba por la creencia de que las almas de sus seres queridos venían a su cita anual a visitar su hogar; por tal motivo, se esmeraban en presentar la casa limpia y poner en sus “mesas-altares” todo lo que al difunto le gustaba en vida.

 
 

El 31 de octubre se dedica a los “difuntos chicos”, en numerosos hogares elaboran el “pibipollo, y arman sus “mesas o altares” que adornan con dulces, flores, panes, etc.

1 de noviembre, "día de los grandes”, en la mayoría de los hogares -desde temprano- elaboran los “pibipollos” que cocinan con leñas y piedras en “hoyos debajo de la tierra”; todo un espectáculo, un gran trabajo y esfuerzo de quienes trajinan en el mismo.

El 2 de noviembre, “dedicado a los fieles difuntos”, el párroco realizaba una procesión que partía del templo principal, recorriendo las calles del pueblo, rumbo al panteón municipal; se observaba silencio y solemnidad. Llegada la procesión se celebraba solamente una misa, a las 7 de la mañana; al terminar, con cubo en mano y lleno de agua bendita, el sacerdote bendecía todas las tumbas del camposanto (ya no se realiza). A partir de ese día iniciaba un “novenario” que abarcaba todo el mes; por las tardes-noches, rezadoras hacían a diario un rosario por los difuntos. Al final del mes se repartía pan, tamales, café, etc.; la gente acudía ese día en romerías, que le daban un toque  de “fiesta a los difuntos”.

La magna venta del mercado: los días 30 y 31 de octubre se realiza la “magna venta” en el mercado municipal, donde acuden gran cantidad de compradores y visitantes (esto dura toda la noche y madrugada). En la época actual se implementa un operativo especial por parte de Seguridad Pública, Cruz Roja, asociaciones de Auxilio, etc., para vigilar el tránsito y brindar seguridad a todos.

En el centro de abasto se puede encontrar todo lo que se necesita para la fabricación de los “pibipollos”, así como gran variedad de frutas, dulces, flores, carne de cerdo, pollo, gallinas, pavos, velas, etc. También se degustan antojitos propios de esta región, en expendios de comida que se instalan en el estacionamiento del mismo, estas ventas abarcan toda la noche (que yo recuerde se hacían desde el que existía Mercado que estuvo en el lugar que ocupa La Plaza del Maestro, y creo que se realiza solamente en esta ciudad).

 
 

La modernidad intenta desaparecer esta tradición:

En los últimos años, las autoridades han implementado una serie de actividades tituladas: ”Paseo de las ánimas”, ”Noche de leyendas”, “Vaquería”, “Noche de Vela” y otras (copia de las grandes ciudades del país, con influencia extranjera). Aquí se observa a disfrazados, en su mayoría niños y jóvenes que portan atuendos mayas propios de la región, pero con implementos extranjeros, imitando a los vecinos del Norte. En la presentación de leyendas es recomendable leer las leyendas propias de este lugar que es rico en éstas. Se hace el esfuerzo de preservar esta tradición, pero con características propias de nuestra identidad porque tenemos lo nuestro y no copiar de otras ciudades. La demostración de altares se debe realizar en la plaza principal y exhibirse durante estos días para que admiren los turistas.

Las escuelas procuran observar la tradición:

La mayoría de las escuelas de la ciudad, desde el nivel preescolar hasta el superior, organizan en estos días “concursos de altares o del hanal pixán", los cuales son una verdadera recopilación y muestras de estas bellas costumbres de los pueblos mayas; por cierto, los jóvenes que participan se documentan de sus abuelos, mostrando todo lo que contiene esta gran ceremonia ancestral, que no “quiere desaparecer”, mis felicitaciones a estos centros de estudio por tan loable labor.

Esto es a grandes rasgos “La fiesta de las Ánimas”, “A los fieles difuntos”, también le llaman  “Hanal Pixán” (comida de muertos) que se realiza en esta región norte del estado de Campeche, una gran fiesta que disfrutamos cada año, la cual no quiere morir, todo depende de nosotros de que la preservemos y seguir honrando a nuestros antepasados que se adelantaron en el viaje sin retorno.

Cabe recordar las palabras de Octavio Paz: “para el hablante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios, el mexicano en cambio la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente…”. También dijo: “No es fiesta de muertos, sino de vivos…”.

Calkini, Cam., Octubre 2017.-

 
 
 

Texto: Carlos Fernández Canul / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2017