Calkiní, 1 de agosto de 2013
 
Trova calkiniense de luto: fallece Gilberto Suárez, cantante y bohemio (1935-2013)

Por Carlos Fernández Canul

 

Este 30 de julio falleció en Calkiní el cantante romántico y bohemio Gilberto Genaro Suárez Ávila, mejor conocido como “Gilo Suárez”.

Él nació en esta ciudad, el 19 de septiembre de 1935. Sus padres fueron Felipe Suárez Gamboa (+)y Rosa María Ávila (+); sus hermanos Felipe (+), Orlando (+), Luis y Teresa Guillermina Suárez Ávila.

Contrajo nupcias con Tomasita Castilla Rodríguez, con  quien procreó a Ema Rosa, Martha Elena y Selene (+).

Sus estudios los realizó en la Escuela Primaria “Mateo Reyes”, y en la Escuela Secundaria Nocturna “José Ma. Morelos”.

 

Desde pequeño ayudó a su señor padre como dependiente, en una de las más antiguas tiendas de abarrotes llamada “La Teresita” (ya desaparecida); ésta se ubicó en la calle 20, en el cruce con la 15, en el centro de este lugar. Ahí pasó gran parte de su vida; mas tarde, se desempeñó como Almacenista en la Escuela Tecnológica Agropecuaria No. 86 (actualmente Escuela Secundaria Técnica No. 3), en donde prestó sus servicios hasta su jubilación.

Aparte de ser un buen caballero respetuoso con todos los que lo conocieron, este personaje era de gran corazón humano hacia los más desprotegidos; de carácter jovial y dicharachero, siempre tenía sus salidas alegres sobre cualquier comentario.

Se distinguió por su amor al canto, ya que por las noches ensayaba con diferentes trovadores de la localidad, que se reunían en el parque principal  o en el desaparecido “Café América”; ahí se le encontraba ensayando con José “Pepe Fernández” (+), José  Escalante “Pepe Bomba” (+), Humberto Suárez “Betún” (+), Jaime Terrones (+), José (Pepe) Mijangos (+), Alberto Pacheco (+), Claudio Interián y otros.

Fue poseedor de una gran voz que alcanzaba altas notas, que solo él podía dominar; fundador del famoso “Dueto Alicate” (luego “Trío Alicate” que junto con él formaron Pepe Fernández y José Escalante “Pepe Bomba”).

Una vez le pregunté por qué el nombre del “Trío Alicate”, y me dijo: "es que un día le pusimos 'Alicante', pero nos fue plagiado el nombre en Mérida, Yucatán, y le pusimos siempre “Alicate” porque para poder afinar las clavijas de madera de las guitarras siempre cargábamos un alicate, de ahí tomamos el nombre.

Las serenatas eran a diario y deleitaron a numerosas jovencitas que por las noches oían bonitas melodías a las puertas de sus ventanas (una época que ya pasó a la historia). Ahí conocimos a don Gilo, a quien se le podía encontrar -como ya mencioné- en el “Café América”; ahí resolvían crucigramas y charlas de anécdotas.

Gilo tenía otro arte: era “declamador nato”, siempre nos deleitaba con el poema “Manelik” de Antonio Mediz Bolio, “El brindis del bohemio” y otras poesías clásicas. Entre sus canciones preferidas están la de Humberto Vera (+), "Tradiciones y leyendas tiene mi bella ciudad…"; otra es la de Federico Rodríguez (+), “Calkiní qué lindo eres”; había una parte que él cambiaba y decía Calkiní tienes jardines llenos de flores que mandó cortar “Punus” (un ex presidente municipal). En fin, podemos recordar grandes momentos en la vida de este personaje que marcó una época importante en las noches troveras de la ciudad.

Aparte de cantar, dedicaba con mucha ceremonia las serenatas. Una anécdota: un día le llevaron una serenata a una joven del centro, y en el preciso momento que decía “esta serenata te la manda… al mismo tiempo pasaba un chofer apodado “Veneno” y le grita …mándala a la chin… y apenados todos corrieron para no ser vistos. Estas serenatas eran solicitadas por los enamorados que a veces por una mínima cuota los contrataban, pero ellos lo hacían por “hobby”, porque les gustaba disfrutar de las noches bohemias, las cuales concluían a altas horas de la madrugada.

También fue socio de la Sociedad Recreativa y Deportiva “Reyde".

A raíz de un accidente que sufrió en su motocicleta, Gilo Suárez inició su penosa y larga enfermedad que soportó durante varios años; hasta que ayer expiró su último aliento en esta su amada tierra que lo vio nacer y cantar.

Por la tarde del martes 30 de julio, después de los oficios religiosos en el templo de San Luis Obispo, recibió cristiana sepultura en el panteón municipal; ahí lo despidieron sus hijas, familiares, nietos y amigos. Descanse en paz el buen amigo e inolvidable “Gilacho”.

Calkiní, Campeche. 31 de julio de 2013.

 
 
 
Texto y foto: enviados por Carlos Fernández Canul, el 1 de agosto de 2013