Calkiní, 13 de agosto de 2018
 

Homenaje póstumo a María del Carmen y Alicia Puc Perera, "Las Puquitas"

Por Carlos Fernández Canul

 

Nuestra tierra es prodiga en hombres y mujeres que han hecho historia en la vida de esta ciudad, personas que con su trabajo y ejemplo han quedado en la memoria del tiempo y de las gentes que las conocimos. En esta ocasión me referiré a dos mujeres que sentaron las bases de la educación en este lugar; podríamos considerarlas como las pioneras en fundar la primera “escuela particular”.

Corrían los años de 1950 a 1960 cuando ve la luz primera este colegio. Yo veía cómo los papás llevaban de la mano a sus pequeños y los entregaban o inscribían  en la escuela de “Las Puquitas”. Yo me imaginaba con una amplia entrada, salones y jardines, campos deportivos etc. Pero no era así, la escuela funcionaba en una vieja “casona” de palma de huano, pintada de rojo; se ubicaba en la esquina de la tienda de “don Choyo” (Víctor Alpuche), sobre la calle 25 No.101, entre 20 y 22.

Su piso era de tierra, banquillos donde se sentaban los alumnos y las piernas servían de mesa-bancos; lucía limpia y de sus paredes, viejos calendarios con imágenes de santos. Siempre me llamó la atención un cuadro de la virgen de Guadalupe en relieve que lucía hermoso; siempre quise ir a esa escuela, pero mis recursos económicos no me lo permitieron, se cobraba en aquel tiempo 25 centavos mensuales.

Las ganas no me faltaron, porque siempre cuando se es niño quieres seguir a tus compañeritos de infancia y se sienten las ganas de aprender las primeras letras y santas letras digo “santas” porque las maestras eran católicas; primero te enseñaban a rezar el “Padre nuestro” o el “Dios te salve…” y luego iniciaban las clases.

 
Casona donde funcionó la escuela de las Puquitas. Calle 25, entre 20 y 22
 

Datos biográficos: Ellas se llamaban María del Carmen y Alicia Puc Perera; unos dicen que nacieron en Campeche y otros que en Calkiní; su papá fue don Cirilo Puc (de oficio carpintero). María del Carmen nació en 1888 y Alicia en 1893; la primera murió el 14 de julio de 1988 (vivió 100 años) y Alicia expiró el 25 de febrero de 1982.

Eran de un buen corazón. La profesión la aprendieron empíricamente. Esta escuela funcionó durante dos décadas; y al ser fundadas varias escuelas en aquel tiempo, ésta desapareció.

Vivieron sus últimos años siempre solas; nunca se casaron. Gracias a la generosidad de sus vecinos, las auxiliaban; una generosa y respetable señora, doña Cristina González de Alpuche, vió por ellas sus últimos años; las atendió como si fueran sus familiares. Ella nos dice: eran unas buenas muchachas; Alicia falleció a raíz de un accidente que sufrió en la calle y la dejó postrada en una silla de ruedas. María del Carmen, la mayor, murió como un pajarito. Nunca dieron trabajo, nacieron y murieron en la humildad.

María del Carmen recibió un "Reconocimiento” en un festival que realizó el Ayuntamiento el 15 de mayo de 1988, siendo Presidente municipal Rubén Uribe Avilés (+).

A Alicia su tumba le fue donada por el profesor Abelardo Mayor Cuevas (siendo presidente municipal en 1992).

Ellas inculcaron las primeras luces del saber a varias generaciones, que ahora como profesionistas alumbran en distintos estados del país.

Justo sería que las autoridades correspondientes honraran la Memoria de estas dos mujeres, grabando su nombre a cualquier institución educativa de la ciudad o del municipio. Ahora, al paso de los años, los recuerdos acuden a nuestra mente, como lejanos ayeres que no volverán, recordando aquel poema de Gustavo A. Bécquer: “pero esas golondrinas, jamás volverán…”

Vaya, pues, un Justo Homenaje Póstumo a estas maestras que marcaron una huella honda en la vida educativa de este lugar, a las siempre recordadas “Las Puquitas”.

Calkiní, Cam, a 7 de agosto de 2018.

Fuente de información: Cristina González de Alpuche.

Nota: Este trabajo fue publicado en el periódico “Tribuna de Campeche” el 7 de enero de 2001.

 
 

Texto y foto: Enviados por Carlos Fernández Canul, el 9 de agosto de 2018