Calkiní, 20 de abril - 15 de mayo de 2018
 

Humberto Vera Canto (1946-1998), cantautor

Por Carlos Fernández Canul

 
 

Otro cantautor que destaca en el firmamento calkiniense es un profesor que desde pequeño incursionó en la trova local. De su inspiración hay dos canciones a Calkiní, que son un verdadero canto a esta tierra, como dice en una de ellas: "Quiero cantarle a tu gente/, que se dedica al sombrero/ al campesino, al obrero/, y también al canastero.// Quiero alabar la belleza/ de tus preciosas mujeres,// (...) Por eso, quien te conozca/ nunca te podrá olvidar.// Hermosos versos donde pinta las estampas de esta ciudad.

Humberto Vera Canto nació el 23 de junio de 1946,  en la tierra del jipi y del sombrero, la villa de Bécal. Sus padres son Humberto Salvador Vera y Eloísa Canto Carballo; de ellos nacen dos hijos: Humberto y Silvia.

Desde muy pequeño, su padre los deja, pasando numerosos trabajos. Sus primeros estudios los realiza en la Escuela Primaria “Héctor Pérez Martínez” de la mencionada villa; el quinto grado lo cursa en un internado indigenista de Balantún, Yucatán, y concluye su educación primaria en su tierra natal. Posteriormente, continúa sus estudios en la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez” de Hecelchakán, Campeche, obteniendo el título de profesor de educación primaria, en 1965; en esa escuela integra el “Trío Normalista”, y un día llega de visita al plantel el candidato a gobernador del estado, el licenciado y coronel José Ortiz Ávila quien los contrata y lo acompañan durante toda su campaña. El trío lo completaban José Evia Ayala, de Cansahcab, Yucatán; y Carlos Torres, de Maxcanú, Yuc.

En 1969 se casa con Leonor Elena Alpuche Interián, con quien procrea cuatro hijos: Gustavo Alberto, Juan Carlos (guitarrista), Humberto y David.

De su larga carrera profesional destacó en el deporte: vólibol, y básquetbol, asistiendo y representando a su escuela en tres ocasiones a nivel nacional, recibiendo un “diploma” como miembro de la Federación Deportiva Mexicana de Básquetbol.

Ocupó el cargo de subdirector de la Escuela Secundaria Técnica No. 15 de Nunkiní, de 1980 a 1994; participó -junto con  el personal de su escuela- en el Plan Piloto Nacional para la “Modernización Educativa 1990-1993”. Durante varios años, en la misma escuela, impartio las cátedras de Inglés y Biología.

De su trayectoria artística podemos mencionar que funda en 1969, en Candelaria, Campeche, el grupo musical “Green boys”. Miembro de la “Atenea  Cultural Becaleña”, participó y grabó varios programas en la radiodifusora XEBAL, de Bécal. Fundó el conjunto musical de la EST. No.15.

Nacido con alma de trovador y bohemio, era invitado a numerosos festivales, donde deleitaba con sus inspiradas composiciones; participó en las “primeras callejoneadas” que realizaron las autoridades municipales en 1988 y 1992, donde numerosos trovadores recorrían las calles de la ciudad interpretando melodías.

Su esposa, la profesora Leonor me recibe en su hogar y abre el “arcón de su recuerdos”; nos dice: la canción “Calkiní“ la compuso en 1971, cuando todavía existía el viejo mercado (se ubicaba enfrente de la tienda del Issste). Otra canción que le hizo fue “Canto a Calkiní”; le siguieron “Esposa mía”, igual le compuso a varias quinceañeras y una en especial al “Tío Micha”. Cuando visitaba la ciudad de México, sus amigos le pedían que interpretara sus canciones, recordando de esta manera su añorada tierra.

La última canción que compuso fue una balada en rock, “Nunca me dejes”; la hizo en su cama del Hospital del Issste de Mérida, dos días antes de morir. Le hizo una a su tierra natal: "Bécal”; y otras que no recuerdo.

Ella fue su compañera durante 29 años: Beto era una gran persona, caritativo de gran corazón, siempre ayudaba a los necesitados, y todo su amor se lo dio a sus hijos.

En el hogar del hoy desaparecido se respira un ambiente de romanticismo. Su inseparable guitarra luce arrinconada en un lugar especial, junto a las fotografías en compañía de sus hijos, que nos hacen sentir que el “Gran Beto” no se ha ido del todo, se ha quedado en sus canciones, en noches de serenatas, de esas que no se podrán olvidar, en el corazón de quienes convivimos con él.

Entrega su alma al Creador la madrugada del 27 de noviembre de 1998; es sepultado en el panteón de esta ciudad,. Una semana después, el Ayuntamiento de Calkiní que presidió el Dr. José Felipe Estrada Mijangos y en el marco de la VII Edición de la Feria Artesanal y Cultural de la ciudad, le rinde un merecido homenaje y un minuto de silencio en una inolvidable noche, donde numerosos trovadores interpretaron las canciones de Humberto Vera. En esa ceremonia se le entrega a sus hijos una “Charola de plata” como un merecido homenaje a los románticos versos salidos del alma de este cantautor calkiniense.

Sus canciones han quedado para la historia de esta tierra, las cuales siguen siendo interpretadas por los trovadores y cantantes que son en verdad un canto a todos los calkinienses. Descanse en paz el gran Humberto Vera Canto.

Fuente de información: Leonor E. Alpuche Interián.

Calkiní, Campeche. Noviembre del 2000.

 
En noviembre de 1993, Humberto Vera recibió un reconocimiento
de manos de la reina de la II Feria Artesanal y Cultural de Calkiní
 
 

Texto: Enviado por Carlos Fernández, 17 de abril de 2018 / Fotos: No. 1, archivo de Santiago Canto Sosa; No. 2, proporcionada por Leonor Alpuche Interián