Inicio de la Página
     
   
Los osos de Nunkiní / Pedro Servando Suárez Chi
       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fiesta del carnaval, dedicada al dios Momo, es una de las más arraigadas del pueblo mexicano. Muchos pueblos y estados del país, año con año, se esmeran por superar el anterior, para darle más realce a esta festividad. Campeche es uno de los estados con más arraigo entre sus habitantes para participar en esta fiesta anual.

Uno de los pueblos que más ha llamado la atención, por la originalidad de su carnaval, es Nunkiní del municipio de Calkiní, en donde los disfrazados de osos se cuentan por centenas, y precisamente el arraigo de este disfraz hecho con costales, sabucán, piel de venado, reata y cencerros, ha convertido el carnaval en uno de los más famosos de la región llamada "Camino Real", al norte del estado de Campeche.

Mucha gente se preguna: ¿de dónde vino esta costumbre de los nunkinienses de disfrazarse de osos? Inclusive, la mayoría de los habitantes de este pueblo desconocen la procedencia de la tradición.

El siguiente relato sobre la identidad de este disfraz es fruto de la minuciosa investigación, que me llevó algunos años y que ahora doy a conocer.

Esta costumbre en sus orígenes nos lleva a la década de los años veinte del siglo pasado, cuando el circo de los hermanos Acereto, oriundos del vecino estado de Yucatán, tomaron por costumbre llegar a este pueblo cada año, para capear las temporadas de lluvia, por la razón de que en este pueblo los comestibles y otros víveres para la sobrevivencia, eran baratos como en la actualidad.

En una de sus funciones, el circo presentó en sus pantomimas nada más ni nada menos que a un oso (utilizando el disfraz, de terciopelo negro) con maromas y gruñidos.

Fue tanto el impacto que causó el disfraz de oso a los nunkinienses de aquella época, que al celebrarse el carnaval de aquel tiempo las dos comparsas que existían -una del norte y otra del sur- decidieron sacar por banda un oso con un domador. A falta de terciopelo para el disfraz, utilizaron costales o pitas para confeccionarlo. En la espalda se amarra una piel seca de venado para recibir los golpes del domador, para tapar la cara se utiliza un sabucán y en el cinto se amarra la reata; para el control del domador se ponía un cencerro.

Desde esas fechas hasta 1942, las comparsas tradicionales utilizaron un oso con un domador. A partir de ese año, a don Tránsito Uc Naal (ya fallecido) se le ocurrió sacar una osa, diciendo que era la esposa del oso. Este señor, en aquella ocasión fue el jefe de la comparsa del sur; la comparsa del norte, que comandaba don Ermilo Pat, al día siguiente también sacó la esposa del oso.

Al año siguiente, al comenzar el carnaval del pueblo, la comparsa del norte sacó dos niños osos pregonando que los ositos nacieron gemelos; entretanto, la comparsa del sur sacó un solo osito.

Desde entonces, los osos empezaron a tener hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, más los primos y parientes, y así se fue incrementando la población de osos del carnaval de Nunkiní.

Esta es una reseña de los osos de Nunkiní, originados de aquel oso representado por el joven cirquero llamado Carlos Acereto, de grata memoria histórica para los nunkinienses, porque ese artista se casó con la señorita Micaela Mangas, hija de nunkiniense, y más tarde la jovencita ocupó el firmamento circense al convertirse en una notable alambrista.

No basta leer este pequeño trabajo para creer, mejor ven a ver el carnaval de Nunkiní, para que conozcas a los osos que no tienen igual en otros pueblos, producto de aquel oso de terciopelo del "Circo Hermanos Acereto".

 

Fuente: Extracto del texto "Los osos de Nunkiní". Pedro Suárez Chi. Nunkiní, febrero de 2004. Foto: "Alpha" (Francisco Cauich Pat).

Volver