Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 

Las fiestas populares campechanas

(13 de abril de 2018)
 
 

Los pueblos campechanos, herederos de la cosmovisión maya y la influencia española, son poseedores de un mestizaje que en pleno siglo XXI siguen viviendo sus ritos religiosos, venerando a los santos católicos y celebrando las gracias recibidas. Puede ser un año no tan benevolente no por ello, los pobladores del sitio dejan de festejar.

La vaquería

Abril es el mes más festivo en la región de la montaña y el Camino Real. Durante esos días, la tradicional vaquería convoca a chicos y grandes; las mujeres ataviadas con su mejor terno multicolor, emperifolladas con rosarios dorados, diadema de flores, lazo y rebozo brillante engalanan los salones de baile. Desde luego, la danza de la cabeza de cochino y al ritmo de los timbales, las cintas forman alegres ríos dando paso a los galantes bastoneros para iniciar con los rítmicos “Aires del Mayab” una bulliciosa velada. ¡Qué empiece la vaquería!

La destreza de los jaraneros es digna de aplaudirse. Músicos emocionados puntean los ritmos auténticos que al compás de un tres por cuatro o seis por ocho, invitan a zapatear. La noche viste de colores, cohetes, papeles colgantes, trajes matizados forman un paisaje propio de estas tierras peninsulares.

Afortunadamente, las autoridades locales y los organizadores unen sus voluntades para conservar nuestros bailes. Si bien, el traje típico se ha estilizado sigue siendo, el huipil de gala el atuendo de la mujer. El vestuario de antaño de varias generaciones de bisabuelas y abuelitas. Una prenda elegante que realza la hermosura femenina y la adorna con ramilletes florales sobre el cuerpo.

Celebro que desde décadas pasadas, empezando por Bécal hasta Tenabo, Hopelchén y sus comunidades, realicen la vaquería durante su feria anual. Es de reconocer la vaquería infantil que organiza Hecelchakán, convocando a escuelas, familias y sociedad, para preservar y promover ese baile folclórico en la niñez, recipiendaria de la gran herencia familiar y cultural de la tierra de sus ancestros. Excelente.

 
 

Fiesta religiosa

Con el tiempo, la mayoría de las festividades convocan a los creyentes y visitantes a expresar su devoción por el Patrono del lugar. La virgen o el Santo principal de la iglesia católica, es motivo de ofrendas, rosarios, misas y procesiones, siendo otro atractivo popular. Entre fieles religiosos y no creyentes del catolicismo las actividades de la iglesia lucen abarrotadas.

Las fiestas anuales con ese toque religioso dan fe de las creencias del pueblo. Ciertamente, conservan algunas costumbres. También han aparecidos otras formas de entretenimiento, como las noches de música sonido, cabalgatas, exposiciones artesanales y eventos artísticos. Mientras dure la feria, la gran mayoría de los habitantes participa durante el día o la noche. La diversión es para todos.

Lamentablemente, desde algunos años, la intromisión de empresas y promotores comerciales se ocupan de los espectáculos taurinos y bailes, quienes han descubierto una mina para llevarse el dinero de los pobladores, al ofrecer grupos musicales, aprendices de toreros, ejemplares de lidia traídos de otros estados y personas foráneas que sacan provecho de las carteras de los lugareños. Me pregunto, ¿quién regula esos servicios? ¿Pagarán impuestos? ¿Algún beneficio para la tesorería de las alcaldías o sólo para los alcaldes? (Tarea para investigar).

Después de este sesgo, vuelvo a las tradicionales fiestas, parte del patrimonio intangible de la cultura campechana.

Mis apreciados lectores, cordialmente invitados para disfrutar la vaquería, contemplar la sincronía de los paisajes dancísticos con el colorido de los ternos hasta perderse en la pureza de los trajes de los jaraneros.

Estimado lector mío, sea devoto católico o no, contemple el rostro alegre de los pequeños girando en el carrusel, la mirada nostálgica de las damas mientras rezan y la osadía juvenil cuando conquistan a sus enamoradas. Nuestras fiestas figuran en nuestros recuerdos infantiles, en la memoria de los abuelos, entonces, ¿por qué no conservarlas para los que vendrán?

Alegre primavera, con tu traje floral pincela la sonrisa de tus mesticitas y con la algarabía de tu fiesta, regala a tu pueblo días de esperanza.

Abril, 12 de 2018.

 
 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán, 12 de abril de 2018 / Fotos: "Alpha" y Santiago Canto Sosa