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Decisión de vida

(2 de agosto de 2018)
 
 

Ante tantas noticias desagradables que crean entornos inseguros, temores individuales y hasta psicosis colectivas, un destello de esperanza y un aliento para la paz, en verdad, son estimulantes para pensamientos positivos y actitudes optimistas.

Situaciones inesperadas, problemas familiares, imprevistos y la aparición de señales y síntomas de alguna enfermedad llegan sin programarse. Ante un escenario no deseado más vale fortalecer el espíritu para agradecer la llegada de otra aurora, disfrutar el presente sin desgastar el tiempo con enojos, reproches y envidias.

Mientras el corazón late hay signos de vida. En ocasiones, una enfermedad o un accidente modifican ese instante para tomar una nueva dirección en el día día. Sucede así, inesperadamente. Los ánimos descienden, el optimismo se esconde, los pensamientos oscurecen, la actitud se despinta… es momento de hacer una breve pausa, sacudirse, armarse de valor y fortalecer la voluntad para afrontar el presente sin claudicar.

Ciertamente no es fácil pero es necesario reanimarse. Sentirse acompañado, buscar ayuda es vital para socorrer a la voluntad para seguir adelante en la vida.  Resurge la fe y la esperanza, dos valores espirituales indispensables para clamar fortaleza y seguir de pie; una buena dosis de motivación alimenta el sistema inmunológico, predispone positivamente al cuerpo y a la mente.

Desde mi humilde opinión y con base a mis vivencias, la vida es una filigrana de decisiones. Cada una se hilvana en el propio tejido de cada historia personal. Cuidadosamente las puntadas confeccionan el molde del destino.

La noticia de una enfermedad es impactante. Cambia el modelo del traje, la mirada, las emociones y hasta las palabras. Sólo la esperanza inyecta fortaleza para decidir cómo continuar disfrutando el ropaje para vivir: sonreír ilumina el rostro, orar te aproxima al Creador, confiar levanta el alma, abrazar el optimismo, evitar los riesgos en el camino, deshacerse del enfado y las culpas, éstas son algunas maneras para estimular el positivismo personal contagiarlo con las personas cercanas, amadas. Otras cosas simples –sin costo ni recetas– también fortalece: contemplar la naturaleza, la forma de las hojas de los árboles; las tonalidades del mar y el pétalo de las flores, las diminutas estrellas, el cielo cuando amanece o en ocaso; mirar la sonrisa de un infante, la voz ingenua o el llanto de un recién nacido, sentir la calidez de la mano de mamá o del abuelo, la novia o el esposo ¡tantas emociones gratuitas!

Despertar con el canto de los gallos o los pájaros, un sonoro concierto de chachalacas, el revoloteo  de las gaviotas o palomas. Empezar el día dando gracias y rezar al acostarse a dormir,  no cuesta nada, simplemente es poner unas palabras en los labios y dar gracias por las bendiciones recibidas.

Vivir con fe y vestido de alegría es la mejor decisión. El tiempo no regresa. Lo que pasa hoy, quizá no se repetirá otro día.

San Francisco de Campeche, Cam. 1 de agosto 2018.

 
 
 
Texto: Teresita Durán, 01/08/2018 // Foto: https://letrasdeanelearton.blog/2017/12/19/depresion/ - Imagen (gif): http://www.gifs-animados.es/gifs-imagenes/pajaros/gifs-animados-pajaros-97911-359905/