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Fiesta y tradiciones campechanas

(29 de octubre de 2018)
 
 

La hermosa la luna y su brillo hermosean noches y madrugadas de octubre. Un manto salpicado de diminutas estrellas viste el silencio del infinito en la sutil mirada de quien contempla en el espacio, el enigma de los astros. Durante el otoño, así de maravillosos, resultan los encuentros nocturnales, las fiestas y tradiciones de nuestro tierra.

En el mes de octubre, las fiestas campechanas empiezan con el día de San Francisco de Asís y la conmemoración de la fundación de la ciudad –antiguo territorio de Can Pech- para culminar con la acostumbrada celebración del día de muertos. Es el tiempo dedicado a Campeche, rememorar su pasado, costumbres, bailes, juegos típicos, música, gastronomía, su riqueza cultural y patrimonial. Todo el estado participa en la magna festividad.

Abundan desfiles, conciertos, festivales y exposiciones; chicos y grandes, estudiantes, servidores públicos, profesionistas, grupos de la sociedad civil, familias completas vuelcan su entusiasmo para unirse a la algarabía popular. Particularmente, en las escuelas de educación básica, es el tema central para los proyectos didácticos, artísticos y de convivencia. Desde Bécal hasta Palizada predominan jaranas, trajes, comidas, canciones, leyendas, escritores, artesanías… una forma para aproximarse a nuestro folclor y fortalecer la campechanía en los once municipios.

Ritmos

El  crepúsculo matinal bautiza las milpas, cañaverales y el mar. También las manos de agricultores, pescadores y artesanos, el campo y la ciudad. Al ritmo de timbales, marcados por compases jaraneros, la Guaranducha y el Pichito amoroso, levantan los ánimos para iniciar con brío la jornada.

Escuchar  los versos de Campechanita, la alegría de Campechito retrechero, tributo a Linda tierra mía, Tierra campechana, es como navegar en la tranquilidad de la bahía, acercarse al horizonte para observar el beso en las nubes de arrebol mientras cae el ocaso. Así, cerca de la Novia del mar, avistando las Torres de catedral por encima de la ciudad amurallada… la música embriaga la nostalgia, seductora como Tú serás mi fe, hasta fundirse las emociones con las notas musicales, cual celoso del viento se despide de la tarde.

Música bullanguera o de trova, el sentimiento impregnado en los ritmos jaraneros, bambucos o boleros, el corazón desborda, la pluma corre para entintar las notas del pensamiento y recubrir el aire con las canciones de compositores locales.

 
 

Colores

Prendidas tardes marinas, lejanías doradas sobre lienzos verdes, aguas azulosas cubiertas por el cielo, es la gloria misma de la vida. Paisajes naturales de grandes extensiones, costas de inmensa riqueza. Afortunada población en este rincón mexicano que goza de la generosidad de natura pero que al mismo tiempo, es blanco de personas ambiciosas para dañar las reservas de la biosfera, los petenes y la vida de centenares de especies acuáticas. Así como el color de las máscaras mayas conservan su esplendor, unamos voluntades y conciencias para preservar la vegetación y flora nativa.

Aromas y sabores

La exquisitez de los dulces caseros es incomparable a la más alta repostería internacional. De las frutas cultivadas y bañadas con almíbar surgen deliciosos postres: una rebanada de papaya cristalina, una acaramelada calabaza, nances o ciricotes azucarados; la redondez blanca de unos merengues, un fraile crujiente, delicioso dulce de pan, cocadas redonditas, y hasta unos mantecosos suspiros enamoran al paladar más exigente. Los dulces tradicionales son platillo especial en los altares de muertos y en la mesa de los vivos.

Sin faltar, el sabroso pibi pollo, la merienda o el píi’ de x’pelón. Según la creencia, la comida de los difuntos, un caldo de gallina, plato de relleno negro, escabeche o puchero. ¡Vivan nuestras costumbres!

Día de muertos

Cierre el mes con la añorada  celebración del día de muertos, una de las tradiciones heredadas, en los lugares del Camino Real y comunidades del municipio de Hopelchén. La comida de las ánimas, conocida como “hanal pixán” en lengua maya, es una verdadera manifestación de alabanza a la muerte y a la memoria de los difuntos; en su honor, las familias esperan el último día del mes y los dos primeros de noviembre, para ofrendar oraciones, alimentos y bebidas en los altares de las casas.

El altar de muertos con sus ofrendas es una práctica ancestral que hoy día está viva en las familias campechanas. En Campeche como otros estados del país, el día de muertos es una festividad. Manifestación viva para honrar a los seres queridos fallecidos, por eso, el retrato o retratos se colocan en el centro de la mesa, junto con las velas que iluminan su camino, el agua que calma la sed del difunto tras su viaje, la sal que purifica a las ánimas y las flores que guían con su aroma el camino.

¡Campeche es tradición, cultura que perdura!

San Fraancisco de Campeche, Cam. 28 de octubre de 2018.

 
 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, el 28 de octubre de 2018 / Fotos: Santiago Canto Sosa