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Misión: servir en educación especial

(3 de diciembre de 2018)
 
 

Existe un sinnúmero de profesiones, oficios y actividades que el hombre realiza a favor del desarrollo, el aprendizaje y la vida. Algunas altamente formativas, ponderando el desarrollo de habilidades, destrezas; otras, dirigidas a la adquisición de conocimientos, hábitos y valores, en suma, tareas enfocadas al ser, poniendo en el centro, el carácter humanista. La docencia es una de esas profesiones. Con una alta dosis de paciencia, compromiso, vocación, solidaridad, comprensión y con la alforja de conceptos, técnicas, estrategias y materiales didácticos.

Los docentes de educación especial, gozan del reconocimiento social y entre colegas; del agradecimiento, confianza de los padres y familiares de los alumnos con discapacidad y/o algún tipo de trastorno generalizado del desarrollo. Amén del respeto y admiración de otros profesionales.

La preparación académica junto con la experiencia, más una abundante voluntad de servicio y vocación, se convierten en fortalezas de quienes deciden estudiar y trabajar en la atención educativa e inclusión de la población con discapacidad, especialmente, de niños, adolescentes y jóvenes. Quizá alguien opine que se trata de una carrera fácil y de bajo perfil, ¡qué equivocación!

La formación inicial puede adquirirse en una escuela Normal, Universidad o Instituciones de estudios superiores con carreras cuyos currículos y perfil de egreso ofrecen las competencias profesionales básicas para la preparación y capacitación de los futuros profesionales al servicio de la educación y atención de personas con discapacidad, desde edades tempranas hasta la adultez. Hoy día, las ofertas para los interesados en el campo de la educación, rehabilitación física, sensorial y entrenamiento para las capacidades adaptativas se han diversificado. La pedagogía, medicina y tecnologías forman la trilogía multidisciplinaria adecuada y pertinente para prevenir, evaluar, atender y dar seguimiento a la discapacidad.

3 de diciembre

El 3 de diciembre es el día internacional de las personas con discapacidad, en el marco de esa fecha, el gobierno del estado de Campeche ha instituido el día del docente y personal de apoyo de educación especial, una forma de reconocimiento que autoridades y sociedad ofrecen a tan noble y generosa misión. A todos ellos, desde estas líneas mi respeto, admiración y valoración por su entrega, compromiso y profesionalismo.

Familia y docentes

El aprendizaje permanente, las habilidades socio adaptativas y el desarrollo personal de los alumnos no es casualidad, es resultado de la alianza y ayuda mutua entre docentes y padres de familia. Compartir las capacidades, dificultades, aptitudes y retos a partir de la condición individual o discapacidad del chico, es fundamental para determinar las formas de intervención educativa. Ambos, maestros y padres, escuela y familia deberán unirse para crear las mejores condiciones y ambientes afectivos para aprender porque llegará el día de la autonomía y autosuficiencia, los niños serán adultos, los padres habrán envejecido, entonces, ¿quién velará por los hijos con discapacidad? Cuando los padres y en la familia aceptan la discapacidad, habrán dado el primer paso firme para la inclusión plena y el éxito en la vida. Sin la aceptación, difícilmente podrán avanzar en la búsqueda de la realización personal.

 
 

Día típico en el contexto escolar

Cuando despunta el alba empieza un día esperanzador. Es el inicio de una nueva jornada en los Centros de atención múltiple y escuelas donde acuden los alumnos con discapacidad, algunos en sillas de ruedas, unos en  brazos de mamá, papá o abuelitos;  hay quienes llegan apoyados de un bastón, caminando o agarrados de las manos; muchos de ellos, sonrientes (sin faltar los que a veces acuden con lágrimas en el rostro o pataleando)… la reja abierta, con el personal de guardia, ofreciendo la bienvenida, dando los avisos o haciendo alguna invitación.

Al entrar al colegio, el maestro los acoge, acompaña hasta el aula o al sitio donde harán la actividad inicial… la rutina escolar comienza… cuatro o cinco horas serán suficientes para proponer actividades pedagógicas, en ambientes lúdicos, motivadores para el aprendizaje; diferentes materiales didácticos, ejercicios, tipos de ayuda, libros, consignas y acompañamiento cercano, procurando en todo momento, el contacto visual y proximidad afectiva.

La hora de los alimentos, el aseo personal o la necesidad de servicio sanitario está al pendiente del personal de la institución. Durante el tiempo que dure la tarea en el salón, la cancha o plaza cívica, las relaciones son diversas entre docentes, alumnos y personal de apoyo. Cuando se acerca la hora de salida, las notas, tareas para la casa, avisos para la familia, ordenar los útiles escolares, el espacio de trabajo, limpieza y la despedida. Pareciera una labor sencilla sin contratiempos, pero no siempre es así, aún cuando la planeación ha sido cuidada, de repente algún imprevisto y a hacer ajustes, modificaciones o adecuaciones para el aprendizaje.

El ejercicio docente es un acto creador, de amor y sabiduría que mis compañeros día a día se esmeran por realizar. Por ello, ser parte de la plantilla laboral de un Centro de atención múltiple o de las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) requiere de las competencias profesionales, condiciones físicas, administrativas y de actitudes positivas para lograr exitosamente el aprendizaje y la inclusión de los alumnos en los diferentes ámbitos de la vida.

Quizá sea uno, dos, cinco, diez o más de 15 años de servicio en educación especial, no importa cuántos sean, cada día es diferente, desafiante. A veces la desesperación y la frustración desmotivan, hacen que el entusiasmo y motivación se inhiban temporalmente, pero algo bueno sucede, una conducta, palabra o movimiento inyecta esperanza para continuar. De eso se alimenta el espíritu para no ceder a la apatía y conformismo.

Palabras finales

A los directivos, docentes y personal de apoyo, mis entrañables compañeros… con los que compartí más de treinta años de vida laboral en el magisterio, al servicio siempre de la educación pública (en Grupos Integrados, Centros de atención múltiple, USAER y el CREO CAMPECHE) a través de este rotativo expreso mi reconocimiento, respeto y amistad. Mi gratitud perpetua por coincidir en largos trayectos profesionales, abonando a la formación, capacitación y actualización docente, promoviendo a cada instante el respeto a la diversidad, abogando por la cultura de la inclusión, contribuyendo con humildad a la Educación Básica y Normal de mi Campeche amado. Servir siempre fue mi deber y compromiso.

Enhorabuena a toda la familia campechana de Educación Especial… Una mirada fortalecida hacia la educación inclusiva…

3 de diciembre 2018.

 
 
 
Texto y fotos: Enviados por Teresita Durán Vela