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Fiestas decembrinas

(21 de diciembre de 2018)
 
 

El doceavo mes del calendario: diciembre, con sus festividades, bajas temperaturas, aguinaldos, regalos, luces multicolores, villancicos, banquetes y bebidas en abundancia. Tiempo de convivencia y buenos deseos.

Ya llegó la rama

Con la música y estrofas rimadas, voces infantiles pintan la atmósfera decembrina. Luces y adornos religiosos en una rama, se posa en las manos de uno de los cantores; otros, con sonajas, panderetas, alguna guitarra, claves u otro instrumento, más la alcancía para guardar el “aguinaldo” recibido es parte de los elementos presentes en los grupos que salen a cantar la tradicional rama durante los primeros días del último mes del año. Aún se observa en las calles y plazas de las poblaciones, a grupos recorriendo y visitando los hogares, tiendas, incluso oficinas o sitios donde esperan una buena gratificación.

El fervor por el nacimiento del Salvador y la calidez de la Virgen María inspiran las coplas y versos de los cantos populares durante las semanas previas a las posadas.

 
 

Entren Santos Peregrinos

La estampa del burrito con María y José visitando las casas para pedir posada es una representación religiosa. Grupos de creyentes y familias se preparan para recibir la llegada del Niño Dios. Los peregrinos entonan sus cánticos para pedir posada, son recibidos y agasajados con platillos sabrosos, refrescos, postres y la tradicional piñata con dulces y frutas. Un ambiente festivo, de oraciones y preparación para el recibimiento del hijo de Dios.

Nochebuena y Navidad

Según marca el calendario litúrgico, la noche del 24 de diciembre, es el tiempo espiritual bautizado con el nacimiento del Niño Dios. Para los cristianos, la magia de dicho acontecimiento, ilumina los hogares y alimenta los corazones de los hombres de buena voluntad. Jesucristo ha nacido! ¡Aleluya!

 
 

El regalo para la humanidad llega envuelto con esperanza. Los ángeles derrochan su alegría y generosidad para suavizar las palabras, el odio y el perdón. Un bálsamo que refresca los buenos pensamientos y protege los sentimientos más nobles para hacer el bien. Los excesos y el consumismo opacan el brillo de estos días, lo invito a sustituirlos por actos de caridad, reencuentro con sus creencias, las personas que se alejaron y a abrazar nuevamente a quienes han coincido en su trayecto de vida.

La Navidad es tiempo de fe, esperanza, alegría, humildad y amor. Bienaventurados quienes perfuman su esencia y destilan de sus labios palabras positivas.

Apreciable lector, sean las festividades decembrinas, ocasiones para reafirmar su fe y atesorar su vida, llena de esperanza. Que la luz de la Navidad ilumine su existencia, perdure en el corazón de sus seres queridos y sea luz en su andar durante el año por iniciar. Felicidades. Bendiciones.

Fraternalmente, Teresita Durán y familia.

 
 
 
Texto: Teresita Durán Vela, 20 de diciembre de 2018 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2018