El corazón de Ah' Canul - 25
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Plaza del Progreso de Bécal
XLIV Aniversario
Teresita Durán
Portada -25
 
 

Antes de 1968, el corazón del poblado de Bécal, consistía en un gran campo, tapizado por zacate corto, árboles silvestres, unos vetustos almendros y laureles. El paisaje estaba custodiado por la majestuosa iglesia y convento de Nuestra Señora de la Natividad, edificado en el siglo XVII, con sus dos torres laterales. También el Palacio Municipal a través de sus arcos, fue testigo del ayer.

Cuentan los abuelos que a principios del siglo XX, aquel pastizal fue el sitio preferido para llevar a comer a los animales. Años más tarde, se convirtió en el campo de beisbol de la comunidad, punto de encuentro de la juventud y sitio de citas de los enamorados. La antigua calzada, testigo silencioso del paseo dominical de chicos y grandes.

Al paso de los años, el crecimiento de la población, el apogeo de la industria sombrerera y la esperanza de un futuro mejor, en miras del desarrollo de la comunidad, los becaleños al fin, tendrían nuevas calzadas, jardines, bancas, alumbrado público, arrietes y una fuente; aquella construcción iniciada a principios del mandato del gobernador del estado, Lic. Carlos Sansores Pérez, fue una obra bien diseñada, resaltando los edificios coloniales y en el centro la “Fuente de los sombreros”, símbolo cultural, que sintetiza la creatividad, el talento y la actividad principal de los pobladores.

La “Plaza del Progreso”, como se le llamó originalmente –aun conserva el mismo nombre- fue inaugurada por el Lic. Carlos Sansores Pérez, el 6 de agosto de 1968 -un día antes de su primer informe de actividades; siendo Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz y Presidente de la Junta Municipal de Bécal, el Sr. Pascual Hernández.

Cada 6 de agosto, la plaza principal celebra su aniversario; más de cuatro décadas, resistiendo lluvias, ciclones, sequías y primaveras. Durante varios años, fue víctima del abandono, por parte de las autoridades y descuido de la gente. Gracias al interés de la Sra. Sonia Cuevas Kantún –Alcaldesa del Municipio de Calkiní- y al poyo del Lic. José Antonio González Curi, para el inicio de este siglo, la Plaza del Progreso, cambió de imagen, se hicieron nuevos jardines, las bancas originales –de cemento- fueron sustituidas por otras de herrería. El área de juegos infantiles se amplió y la Fuente de los Sombreros, conservó su lugar. Hasta la fecha, el simbolismo de la unión de los tres sombreros, sigue representando, la laboriosidad de manos artesanas; la belleza de los flamboyanes en mayo y la fronda siempre verde de flamboyanes y laureles, continúan siendo el paisaje mágico del pueblo.

 
 

El conjunto arquitectónico de la Plaza Principal es síntesis del ayer; casonas coloniales, el mercado viejo (hoy Casa de la Cultura) con su inigualable fachada, las arcadas del Palacio, el atrio de la iglesia católica, los puestos y la incomparable fuente, hacen la mejor imagen para una postal; por eso, vale la pena conservar en buen estado todos y cada uno de los elementos que han dado distinción a la Villa de Bécal.

En los últimos años, se observa la falta de voluntad y autoridad de los servidores públicos de la Junta Municipal, para prohibir el tránsito de todo tipo de vehículos –motorizados y no- en las calzadas y andadores de la Plaza, ya que es común encontrar, todo tipo de vehículos, circulando en las áreas peatonales, poniendo en riesgo la integridad de niños, ancianos, mujeres, visitantes y habitantes de la localidad.

Es lamentable, que esté ocurriendo esa situación, dando mala imagen a los turistas que llegan a conocer las cuevas donde se elaboran los tejidos de jipi y sombreros; es triste ver, como jóvenes y adultos –que han asistido a la escuela- circulan sin el mínimo conocimiento de vialidad; pero es más, crítico que estando a unos cuantos metros del Palacio Municipal y la Comandancia de la Policía, nadie aplique el Reglamento de Buen Gobierno y Seguridad, o mínimo el de vialidad, para sancionar a quienes infringen la ley. Ante la falta de voluntad y la apatía reinante, el comportamiento negativo de varias personas, pone en entredicho el nivel cultural en materia de vialidad y urbanidad.

Ahora que la Plaza del Progreso, ajusta 44 años de su inauguración, bien merece mayor atención de los responsables de la administración local; también, el cuidado y respeto propio, para conservar una imagen limpia y atractiva, ante la mirada de las personas, que llegan a pasear o visitar a familiares y amigos. La imponente iglesia colonial seguirá viendo pasar los años, la fuente –permanecerá si se lo proponen- con la blancura de los sombreros, los jardines y árboles, crecerán –si la gente los cuida-. Sólo así, podremos disfrutar por más décadas, el encanto de la Plaza del Progreso; reconocer a Bécal, como puerta de entrada al Campeche cultural, lleno de historia y tradiciones.