No queriendo dejar en el olvido esta trágica historia que sucedió hace ya 58 años en el poblado de Tepakán, pueblo que se ha distinguido por sus artesanas que con sus manos mágicas elaboran bonitos artefactos de barro y sus hombres, gente trabajadora que merecen nuestro reconocimiento, se dedican en su mayoría, a sembrar la tierra.
Aquí en este pintoresco lugar, un día perdió la vida el joven torero llamado Rosendo Álvarez quien era aprendiz de matador. Venía acompañado por otros, que como él, eran amantes de la aventura y de la fiesta brava. No sabían que venían a exponer sus jóvenes vidas, con ganado ya “maleado” al ser toreado en varias plazas de toros de la comarca y precisamente eso los hace muy peligrosos.
En Tepakán se celebra ya desde hace muchos años una fiesta anual dedicada a la Virgen del Pilar en la que se realizan actividades profanas y religiosas y concurre la mayoría de los pobladores, que año con año disfrutan de estos tradicionales festejos.
El día fatídico. Era un viernes 25 de mayo de 1955. Pasado el mediodía arribaron al poblado los toreros que habían de partir plaza esa tarde: Rosendo Álvarez, Juan Villanueva y “el Ratón”. Rosendo se apartó de sus compañeros cuando acudieron a rezar a la iglesia; se quedó en la puerta enojado de estar en un “rancho polvoriento”, decía que rápido torearía y se iría de inmediato, dicen los pobladores, demostró “mala vibra”.
Don Primitivo Chí Couoh ex vaquero, nos cuenta la tragedia: eran exactamente las 5:30 de la tarde y él era quien debía soltar al toro, de color canelo, de cornamentas muy abiertas y con peso de 480 kilos; procedía del Rancho “Dolores” de Bécal. Desde que el burel pisó la arena demostró agresividad, fue el segundo de la tarde, se escuchaban las notas musicales de la Charanga del” Chamaco Alvarado”, el valiente Rosendo saltó al coso dispuesto a enfrentar al bravo burel. Después de unos cuantos capotazos, la bestia lo levantó en vilo, lo zamarreó varias veces para luego lo revolcarlo en la tierra, el pobre Rosendo con las vísceras al aire, levantó la mano, como diciendo adiós, la vida se le iba. Desesperados los vaqueros tratamos de amarrar al toro, cuenta don Primitivo, la bestia opuso resistencia y como se pudo retiramos al moribundo torero del ruedo para trasladarlo de inmediato al Centro de Salud de Calkiní. En aquel tiempo no existía la carretera, el camino era de terracería, por lo que se llevó tiempo para llegar al hospital, al cual el malogrado torero no llegó con vida.
Parte Médico: El cuerpo mostró cornada de asta de toro en el abdomen perforó el hígado con 2 trayectorias aproximadamente de 20 cms. La edad del fallecido entre 22 y 25 años, claro de color, estatura mediana. Firman Dr. Pedro Raúl Suárez Cárdenas (+) y Felipe Renán Suárez Cárdenas (pasante de medicina). Centro Médico de Calkiní. 25 de mayo 1955.
Esa misma noche, el cuerpo fue velado en la parte norte del palacio municipal de Calkiní, lugar al que acudieron numerosos curiosos pues la noticia corrió como reguero de pólvora,( el que esto escribe recuerda que sobre una mesa de madera colocaron el cadáver y durante toda la noche goteaba sangre por debajo, la cual caía sobre unas vasijas).
Al día siguiente y al no acudir ningún pariente a reclamar el cadáver las autoridades municipales le dieron cristiana sepultura en el panteón municipal.
Doña María Silvia Cahúm nos dice: esa tarde asistí a la trágica corrida. Tenía 18 años y en verdad me impresionó mucho ese incidente el cual lo tengo muy grabado en mi mente. Ocurrió durante la feria de la Virgen del Pilar, -recuerda- Rosendo llegó muy arrogante, se expresó despectivamente del lugar y se negó a rezar antes de actuar esa tarde. Doña Silvia junto con su esposo Arturo Ceh (+) conservaban en su domicilio las fotografías del torero cuando fue sacado en hombros moribundo, pero esas fotos con el tiempo se destruyeron por la humedad. Acudía mucha gente a observarlas. Hasta hace unos años le hacían rosarios en el lugar donde sucedió, termina diciendo.
NACE LA LEYENDA: Corría el año de 1958 cuando se escuchaba de boca de pobladores de este lugar (Calkiní), que un vampiro humano andaba asolando los barrios del pueblo, -dicen que anoche atacó a varios animales,- ¡Dios nos ampare! expresó una anciana, - ¡que ayer espantó el vampiro a varios jóvenes que venían de una serenata!, -que ayer atacó a unos viejitos por el rumbo del cementerio-, chismes que infundieron el temor entre los pobladores y por las noches a altas horas, difícilmente se encontraba gente deambulando por las calles del pueblo. Había nacido la tenebrosa leyenda del “Torero-vampiro”.
EL ORIGEN: Marcelino Chí (don Mas) era ayudante del encargado del panteón municipal Don Chel (Candelario Canul), y un día escucharon un fuerte ruido en la parte trasera del cementerio y fueron a supervisar. Se encontraron con que, precisamente la tumba del extinto torero se había desfondado; se asombraron cuando vieron que los restos de Rosendo estaban incorruptos (en buen estado de conservación) y observaron que mostraba una sonrisa siniestra, le habían crecido los colmillos, largas garras, barba y cabellos crecidos y su chaquetilla de torero con la sangre seca, había tomado la forma de unas alas extendidas, el torero parecía un vampiro. Del evento fue informado al Presidente Municipal, Dr. Eduardo Baeza García (1956-1958) quien ordenó avisar a los familiares del difunto, en México y les pidió se llevaran los restos del extinto, mismo mandato que cumplieron, acabando con esto la leyenda que nació y que es difícil de borrar en la memoria de esta ciudad, y forma parte de las narraciones populares tenidas por la mayoría de los pueblos de México.
Aprovechamos la ocasión para hacerle un reconocimiento a Don Moisés Ancona (+), juglar calkiniense que escribiera, entre otros, el “Corrido de Rosendo Álvarez”, y que con donaire cantaba en las fiestas propias y las de los pueblos vecinos.
NOTA: Rosendo Álvarez, matador de novillos nacido en el Departamento o barrio de Mixcoac (Estado de México) en 1933. Sus actuaciones siempre fueron en plazas modestas sufrió grave cornada en Tepakán en 1955 que le ocasionó la muerte.(*) tomado de “Novedades de Campeche” Edición 12 de noviembre de 2012. |