El corazón de Ah' Canul - 47
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Fidel, ¿será absuelto por la historia?
Estela Hernández Sandoval
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Allá por los años ochenta del siglo pasado tuve la oportunidad de tener contacto con profesionistas cubanos de gran calidad que compartieron conocimientos y experiencias en el campo educativo, con los asistentes a los talleres que eran impartidos por ellos, unos, en vinculación con la UADY y otros, con la UPN Campeche. Además de su gran profesionalismo contaban con una gran calidad humana y, sin egoísmos de su parte, incluso nos mandaron materiales que les solicitamos, aun siendo ajenos a los cursos en los que participábamos.

Estos materiales, de gran calidad en su contenido, estaban impresos en papel de estraza, aquél en que nuestros comerciantes de otras épocas envolvían los productos que uno iba a comprar a sus tiendas.

En pláticas extraclase y guiados por la curiosidad, los rodeábamos para preguntarles del régimen político imperante en Cuba, desde hacía mucho tiempo, de sus características, del modo de vida que la población llevaba, de sus carencias, etc., etc. Me sorprendió escucharles que efectivamente tenían muchas carencias incluso en la alimentación, se les racionaba lo mismo que el papel y jabón de baño, la pasta dental; no contaban con artículos suntuosos por el criminal bloqueo comercial estadunidense que por décadas les fue impuesto; sin embargo, a esto agregaban que no lo cambiarían por ningún otro régimen político ya que a cambio tenían una educación de calidad. Que tenían un buen servicio sanitario gratuito y de gran envergadura, que ante alguna enfermedad o intervención quirúrgica no tenían más que pensar en la pronta recuperación del paciente pues recibía la mejor atención médica; en este sentido ha quedado demostrado el gran avance con que cuentan que incluso médicos de otros países van a estudiar ahí alguna especialización, y muchos de ellos son becados por el gobierno cubano, bien, pero… ¿cómo se logró esto?

El gran Fidel. El que siempre será de alguna manera admirado y odiado aun por los mismos cubanos, principalmente aquéllos que huyeron de la Revolución a la caída del dictador militar Fulgencio Batista, quien llega al poder por un golpe de Estado dado en contra del presidente electo, Carlos Prío Secarrás. Batista, lacayo del corporativo gringo, siempre recibió  apoyo de Estados Unidos en su retención del poder.

La ultraderecha estadunidense, la mexicana, la colombiana, la guatemalteca, la hondureña y chilena, y un largo etcétera se ha regocijado por el reciente fallecimiento de Fidel Castro Ruz,  exagerando sus yerros, que hay que reconocer que fueron muchos y enormes pero es injusto no reconocer las enormes capacidades de liderazgo y las concretas mejoras que su régimen, antidemocrático y todo, supo imprimir a la vida cotidiana del pueblo cubano un sistema de vida de calidad, a pesar de ser un pueblo sitiado en su propia isla y  haber visto complicado el tránsito de mercancías esenciales, materias primas, alimentos y hasta medicinas urgentes para los pobladores de la isla. 

 
Foto: Santiago Canto Sosa
 

Con todo ello, la Isla tiene un Índice de Desarrollo de la Educación para Todos muy elevado, incluso si se compara con los países desarrollados. El índice considera la calidad, la primera infancia, la primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos. Habría que agregar que la enseñanza en Cuba es gratuita y es responsabilidad del Estado impartirla. Es obligatoria hasta el nivel de Preparatoria.

Cuba es una demostrada potencia educativa, “La educación cubana es un ejemplo para el mundo”, declaró a la Agencia Cubana de Noticias el representante de la UNESCO, Miguel Jorge Llivina Lavigne, en el Congreso Internacional Universidad 2014, a pesar del bloqueo y las restricciones derivadas.

Las cifras hablan. En 2015, esta institución educativa reconoció que Cuba fue el único país que cumplió los objetivos establecidos por el Foro Mundial de Educación de Dakar en el año 2000. Es uno de los veinticuatro países que han alcanzado una tasa bruta de escolarización en la enseñanza preescolar superior al ochenta por ciento y la han mantenido, siendo el único país latinoamericano en integrar este listado, (https://goo.gl/CkzkUk).

En el sistema de enseñanza primaria universal, la isla ya alcanzaba en 1999 un porcentaje de noventa y siete por ciento o superior. Lo mantiene hasta la fecha. Con respecto a la transición de la enseñanza primaria a la enseñanza secundaria, en 2011 las cifras cubanas llegaron al noventa y nueve por ciento.

Sorprendentemente, el número de los alumnos cubanos por docente en la enseñanza primaria es de 10 por cada maestro. La media internacional es de 40.

A pesar de sus enormes carencias y de la tendencia mundial a reducir cada vez más el gasto público en educación, Cuba tiene el primer lugar entre los países con ingresos bajos que más gastan en educación. Destinó al sector en 2012 el trece por ciento del Producto Nacional Bruto.

Esta hazaña no es producto de la casualidad sino de la convicción y el trabajo. En septiembre de 1961, el comandante Castro señaló sin ambigüedad alguna la misión de la transformación en marcha. “Lo más fundamental que tiene que hacer una revolución –dijo– es preparar hombres y mujeres. Lo más fundamental que tiene que hacer una revolución es enseñar y educar. La tarea más importante de una revolución, y sin la cual no hay revolución, es la de hacer que el pueblo estudie.”

 
Foto: Santiago Canto Sosa
 

La historia viene de atrás. Ya desde 1953, en su célebre alegato de autodefensa “La Historia me absolverá”, Fidel Castro había puesto la cuestión educativa como uno de los asuntos que inspiraron su lucha por un mundo mejor. En ese año, el 23.6 por ciento de la población cubana no sabía leer ni escribir y más de la mitad de los niños entre seis y catorce años no estaban matriculados.

Los revolucionarios echaron a andar esta labor pedagógica sin esperar el triunfo. En plena guerra de guerrillas, con destacamentos de hombres armados en continuo movimiento e inclemencias del tiempo, se dedicaron a instruir a sus combatientes y a sus bases de apoyo. Al triunfo de la Revolución en 1959, crearon 10 mil nuevas aulas e impulsaron una reforma integral a la enseñanza. En apenas doce meses, más de 700 mil personas aprendieron a leer y escribir.

Según Teodoro Palomino, un antiguo dirigente magisterial investigador a profundidad de la experiencia educativa de ese país, dos son las grandes fortalezas de este proyecto: el papel que se les da a los docentes. “No son privilegiados –dice–. Pero gozan de un reconocimiento social muy grande. Se les respeta enormemente” y la otra, tiene que ver con su política educativa única. El sistema está integrado desde los círculos infantiles hasta el postgrado. Hay verdadera planeación. Los docentes están en un proceso de formación permanente, y disfrutan de asesoría continua sobre técnicas y metodologías. Se forman con conocimientos científicos probados por su aplicabilidad más que en la investigación y comprobación de teorías. Se parte de que la pedagogía es una ciencia, no una disciplina. En 1992, Fidel Castro resumió la ideas-fuerza del proyecto educativo de la Cuba socialista. “Una de las cosas que tiene que lograr la escuela –dijo en el Palacio de las Convenciones– es enseñar a estudiar, a ser autodidacta, porque la inmensa mayoría de los conocimientos no los va a adquirir en la escuela; en la escuela va a adquirir las bases, en la escuela tiene que aprender a estudiar, tiene que aprender a investigar; en la escuela tienen que introducirle el virus del deseo y la necesidad de saber”. Ese virus del deseo y la necesidad de saber han hecho de Cuba el país mejor y más educado de América Latina, y un ejemplo para todo el mundo.

Castro Ruz sale de costas mexicanas a bordo del Granma a hacer la revolución a finales de la década de 1950; muchos mexicanos los ayudaron en su empresa colosal, aunque la mayoría no tenía mucha fe en el éxito de la empresa y los hacía muertos nomás al desembarcar en Cuba, lejos estaban de entender los verdaderos arreos personales de Fidel que se dio a la tarea de abatir los índices de analfabetismo, de mortalidad infantil, de inseguridad y por eso, incluyendo a los que lo odiaban, por lo bajo comentaban los logros del líder polifacético dispuesto a matar o morir por su tierra.

La elam, uno de los logros de Fidel, forma parte del Programa Integral de Salud que se desarrolla desde octubre de 1998 para atender los desastres naturales causados por los huracanes Mitch y George, que afectaron a países centroamericanos y caribeños. En ella se entrecruzan dos grandes cruzadas de la Revolución cubana: la pedagógica y la sanitaria. En esta escuela, se han formado durante los últimos diecisiete años más de 25 mil médicos. Sus estudiantes provienen de 122 países latinoamericanos, caribeños, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía. Pertenecen a más de cien grupos étnicos y decenas de religiones y son parte de familias de bajos recursos. Su objetivo es formar gratuitamente como médicos a jóvenes de otras naciones.

Esa es la Cuba de Fidel, ¿lo absolverá la Historia?