El corazón de Ah' Canul - 50
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Chispazos Deportivos
Isauro Ismael Herrera Blanqueto
Portada - 50
 

Una vez más, el profesor Manuel Ayuso Barrera colabora con este espacio y nos hace partícipes de un relato que extrae de su vasto anecdotario beisbolero, con la seguridad de que será del gusto y complacencia de los muchos lectores de esta revista.

He aquí lo que nos cuenta el profesor Ayuso:

UN EMERGENTE DE LUJO

“¡Qué tiempos aquellos de la Liga Sureña!  Yo era asiduo seguidor de los CAFÉS de Calkiní.

Un domingo de tantos esta novena del Camino Real visitaría al poderoso equipo de San Marcos, de Tekax. Si no me equivoco, por los campechanos lanzaría Zacarías Ayora y por los yucatecos, aquel gran zurdo llamado Humberto Cid. Buen duelo de zurdos.

Qué tal era y sigue siendo mi afición: llegué a Tekax antes que los peloteros.

Y si hablo de aquellos tiempos es porque no tardaron en llegar CAFÉS en un flamante autobús. Ver descender a aquella hornada de jóvenes que encabezaba aquel inolvidable pelotero y entrañable amigo Roque Sánchez, era un verdadero placer. Allí estaban: Rafael Pacheco, José Ortiz, Milton González, Felipe Rodríguez, Dolores Kantún, el doctor Escalante, Magdaleno Güemes, Lorenzo Blanqueto, Tomás Johnson, el ingeniero Ávila, etc. Y cómo no mencionar a quien fuera mi maestro de segundo grado de primaria y asesor sempiterno de este equipo, Andrés “Lex” Mijangos. ¡Cuánta nostalgia! ¡Cuántos recuerdos!

(Mis sinceras disculpas por las omisiones involuntarias que a estas alturas se hacen forzosas). Pero dejemos a un lado la nostalgia y vayamos a lo anecdótico. Sobra decir que los pítcheres Ayora y Cid se enfrascaron en un interesante duelo. Si acaso mal ubico el detalle, mil disculpas; pero en un momento clave del partido el equipo CAFÉS puso hombres en segunda y tercera, con dos outs.

En el círculo de espera, el siguiente bateador agitaba el bat con sorprendentes y vigorosos movimientos. Esto y la fuerte complexión del hombre pusieron a pensar a don William Berzunza, manager contrario: qué hacer?  Pitchearle? Pasarlo? Con la primera desocupada Berzunza optó por lo segundo señalándole con los dedos a Cid que le diera “cuatro”. El pitcher hace su movimiento; el cátcher se sale de la caja y, para sorpresa de todos, el bateador hace un pavoroso “swing” abanicando el lanzamiento. Grita William desde la caseta: “dos más por todo el centro”.

Acertó usted, también las abanicó. No recuerdo quién ganó el encuentro. Ni tampoco el nombre del emergente. A lo mejor usted sí. A veces creo que todo lo anterior lo soñé…”.