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¿Existe movilidad social en Calkiní?
Víctor M. Suárez Arcila
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“A menor dependencia del origen socioeconómico sobre el logro de las personas, mayor será la movilidad social observada en una sociedad. Sin embargo en un contexto de baja movilidad como el mexicano lo anterior se traduce en pobreza crónica, en alta concentración de las ganancias del crecimiento y por ende, en la persistencia de una alta desigualdad. Si logramos eliminar las barreras de la movilidad social, México se transformaría en un país más justo y pujante, donde existan las condiciones para reconstruir el tejido social y en la que todos participemos de un mayor crecimiento económico”. Centro de Estudios Espinoza Yglesias (CEEY).

 

Según Wikipedia, la movilidad social consiste en los movimientos o desplazamientos que efectúan los individuos, las familias o los grupos sociales dentro de un sistema socioeconómico. La movilidad social puede ser horizontal o vertical y, esta última, ascendente o descendente; ejemplo: el hijo de un campesino que llega a la universidad y se convierte en medico o ingeniero (ascenso social) y el caso inverso cuando un directivo de empresa es despedido y se ve obligado a subemplearse (descenso social).
 
A diferencia del Período Colonial donde la estructura social era rígida y el que nacía campesino o noble así permanecía de generación en generación, en la actualidad la ley otorga igualdad de derechos a todos los ciudadanos; sin embargo, en los hechos la realidad es diferente; según el CEEY, los nacidos en el 20% de los hogares más pobres del país, la probabilidad que tienen de ascender en la escala social es prácticamente inexistente y en ellos el fenómeno de la pobreza es persistente.

Existen muchos estudios sobre el tema en México, la mayoría coinciden que la movilidad social es muy baja y se da en los sectores medios de la estructura socioeconómica, es decir en los deciles 4, 5 y 6, aunque puede ser ascendente o descendente, y es muy escasa en los extremos de la escala socioeconómica, de tal forma que la población menos favorecida tiene muy poca probabilidad de ascender a una mejor posición social. A la inversa, los nacidos en el 10% más rico de la sociedad, la probabilidad de que desciendan a estratos más bajos es poco frecuente.

Existe consenso entre los especialistas que para incentivar la movilidad social y revertir la desigualdad dos de los principales factores son la educación y la oferta laboral.

Como ejemplo del componente educativo, tenemos la experiencia en Calkiní de las Escuelas Normales creadas por un grupo de ciudadanos comprometidos con el desarrollo de nuestro municipio; entre los años de 1965 al 2000, se ofreció oportunidad de educación a un numeroso grupo de jóvenes, muchos de ellos de origen campesino que con la noble profesión magisterial tuvieron oportunidad de acceder a mejor nivel socioeconómico que el de sus progenitores. Si bien en la actualidad esta opción educativa ha disminuido, muchos jóvenes de la región están encontrando oportunidad de superación en el ITESCAM que en la actualidad ofrece nueve carreras a una población de 1,750 alumnos.

En tanto que el segundo componente, el mercado laboral hace ya varias décadas que no da los frutos esperados por la población. Los empleos bien pagados y estables son escasos; cada vez se reducen los empleos con cinco o más salarios mínimos y aumentan los de uno ó dos, lo que resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia, lo que va en contra de lo señalado en nuestra Carta Magna en relación al salario mínimo que debe ser suficiente para atender las necesidades de alimentación, habitación, educación y entretenimiento de una familia. Lo más grave es que según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) sólo la mitad de los jóvenes con licenciatura se encuentran ocupados y en muchas ocasiones sin seguridad social.

En un contexto económico con decrecimiento como el registrado en los últimos años en la entidad, las oportunidades de ascenso social aún para los jóvenes egresados de las instituciones de educación superior se hacen más estrechas, y mucho más para los que registran menor nivel educativo.

En Calkiní, el estancamiento de la pobreza está ligado a la falta de oportunidades laborales y a lo precario de los ingresos por este concepto, ya que en la mayoría de los casos es insuficiente para atender las necesidades más elementales de una familia, cayendo en el círculo vicioso de la pobreza laboral (trabajar para seguir siendo pobre). Según datos del INEGI 2010, el 65.6% de la población ocupada recibía hasta dos salarios mínimos, lo cual resulta insuficiente para superar el umbral de pobreza, el cual está relacionado con la línea de bienestar, que en cifras del INEGI de abril de 2017 es de $995.00 para la canasta alimentaria y de $1821.00 para la canasta alimentaria  ampliada por persona por mes, considerando a Calkiní como municipio semiurbano; esto significa, según el CONEVAL, que las familias del municipio con un ingreso inferior a $7,280.00 mensuales se encuentran en situación de pobreza. Según cifras del INEGI 2015, en Calkiní hay 56,000 habitantes con una población ocupada de 20,000 trabajadores, de éstos, 14,000 son asalariados y los restantes 6,000 en ocupaciones diversas; la pregunta es (considerando los datos del INEGI de 2010) cuántos de ellos tienen percepciones para ubicarse en las líneas de bienestar o bienestar mínimo (pobreza moderada o pobreza extrema).

Tanto el Programa de Las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) recomiendan como estrategias igualadoras para superar la pobreza, mejorar el ingreso de la clase trabajadora; en coincidencia con esto, reconocidas instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Iberoamericana han realizado estudios que demuestran que con el salario mínimo actual sólo se puede adquirir menos del 50% de la canasta básica, en tanto que en el año de 1980 con un salario mínimo se podía adquirir en su totalidad; esto significa en términos aritméticos que el salario mínimo actual debería ser de alrededor de $150.00 pesos diarios.

Múltiples organizaciones políticas y sociales vienen recomendando, desde hace varios años, la conveniencia de revisar el actual modelo de desarrollo (modelo económico neoliberal), ya que éste no ha logrado un crecimiento económico del país mayor al 2.0 % anual en los últimos 25 años, lo que es un serio impedimento para mejorar el nivel de bienestar de los mexicanos (lo mínimo recomendado por los especialistas es de 6.0% de crecimiento anual). Por los altos índices de pobreza y desigualdad social presentes en Calkiní, es altamente probable que la movilidad social sea escasa y se asemeje a la encontrada por el CEEY en su estudio a nivel nacional.