El corazón de Ah' Canul - 52
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Retablo del Templo de San Luis Obispo muestra
cierto defecto en cuanto a simetría en el Sagrario
Carlos Fernández Canul
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Foto: Carlos Fernández Canul, agosto de 2017
 

El hermoso e imponente retablo del templo de San Luis Obispo de Calkiní muestra un cierto defecto de asimetría en la parte donde se ubica el “Sagrario” (lugar donde se guardan las hostias consagradas). Desde hace varios años, el que esto escribe notó este defecto que se observa a simple vista. Comprobé, al observar la ubicación del templo, parado enfrente del mismo, desde el parque de “La Fuente”, que el templo muestra una ligera desviación, pero no se sabe si es por la construcción del parque o así fue trazado el inmueble católico. Sigue caminando uno hasta entrar a la nave central del edificio; observas el “Sagrario” y puedes ver que le sobra un pedazo de construcción pétrea, o sea la madera del mismo se muestra completa, pero se nota la disparidad. Observé muchas veces, le tomé varias fotografías y se nota el pequeño defecto; por la dimensión del mismo no se nota a simple vista. Como dice el refrán “A ojo de buen cubero…”. Esto es de acuerdo a mi humilde opinión, por lo que lo dejo a su amable consideración.

El retablo fue lo último que se construyó al concluirse la construcción del templo; luce adornos y flores con características mayas; fue remozado en el trienio de Martha Patricia García (2003-2006) que sin ser hija nativa de este lugar se interesó por su restauración, que estuvo a cargo de la especialista Paola Lozano, quien le dio el toque original como debió ser en sus inicios. Paola, cuando trabajó en la restauración, tuvo que apuntalar las bases del retablo, por lo que observó en las paredes del templo pinturas de flores, parecidas a las que tiene el retablo actualmente.

Como han dicho varios historiadores del edificio, éste inició su construcción en el año de 1561 y fue inaugurado el 13 de septiembre de 1776; el arquitecto de la obra fue Fray Juan de Herrera, el jefe de ellos fue Fray Luis de Villalpando (que en su honor se le puso el nombre al templo), igual que Fray Lorenzo de Bienvenida y Fray Luis Melchor Benavente, quienes llegaron como evangelizadores e impulsaron la construcción del templo y convento. Una obra titánica que tardó más de 200 años en concluirse. El edificio luce imponente, parece una fortaleza de la época medieval. Se levanta en medio de la ciudad, el cual se puede observar desde lejos, a los cuatro puntos cardinales; viene siendo un orgullo de los calkinienses, y visitado por el turismo.

UNA GRAN OBRA QUE ADMIRAR. Un servidor, al recorrer el edificio, observó sus gruesas paredes de 5 metros de ancho, de una altura considerable; me imagino cuántos indígenas y criollos trabajaron en la obra, cuántas horas de labores y cuánto costó. Muchos de los albañiles que trabajaron al inicio no pudieron ver concluida la obra; mi reconocimiento a todas estas personas que nos dejaron este gran edificio que al paso de los años sigue firme y con su solitaria torre, la cual se señorea en el horizonte de esta hermosa tierra, donde se asentó el Cacicazgo de los Hermanos Ah-Canul.

 

Calkiní, Campeche. 11 de agosto de 2017.