El corazón de Ah' Canul - 52
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Nos expropiaron las tierras, perdón... nuestro Centro Histórico
Andrés Jesús González Kantún
Portada - 52
 

Vas caminando con el ojo avizor por el Centro Histórico de Calkiní y te das cuenta que ha desaparecido, tal parece que fue secuestrado por seres extraterrestres, posiblemente marcianos. Para cerciorarte si tus sentidos no te están fallando, te acercas y esquivas un laberinto de vehículos de todos tipos que dificultan el paso: mototaxis, triciclos, coches particulares, pero principalmente taxis bicolores (rojos y blancos) que se han enseñoreado del lugar desde que tienes uso de razón. Entras en el corazón del parque y te encuentras una ringlera de vendedores de fritangas, carne asada con una humareda que envuelve y envenena parte del ambiente, frutas y boleteros que pregonan tranquilamente sus intereses comerciales. Todos tienen derecho a la vida, pero se necesita orden, actitud, y lugares a modo para determinada actividad.

Un Centro Histórico cercado por todos lados. Un Centro Histórico convertido en una verdadera Torre de Babel, en un espacio grotesco, triste, caótico; y además deslucido por la falta de atención en su imagen por la escasez de un remozamiento que le permita exhibirse con dignidad ante la ciudadanía, pero especialmente ante los ojos de los pocos turistas que nos visitan tal vez por la falta de atractivo.

No es posible que este desbarajuste continúe, es necesario que los supuestos colonizadores, especialmente los taxistas, reconsideren que no son los dueños legítimos de esos espacios, son lugares públicos dedicados al esparcimiento de la sociedad y, además, un lugar que necesita independencia para lucir una fisonomía digna para la gente que nos visita. Es muy penoso que una ciudad reconocida como Atenas del Camino Real aún no avance a tono con el desarrollo de los pueblos. Es una verdadera pena que otros poblados como Halachó, Campeche, Bécal, Mérida, últimamente Dzitbalché, están completamente despejados de vehículos y vendedores de baratijas.
 
Foto: Proporcionada por Andrés Jesús González Kantún
 

Debería ser un parque completamente libre en donde se exhiba la ornamentación de la flora y los trazos armónicos de su arquitectura añeja tradicional.

Esos taxistas se han obstinado en no abandonar el lugar ─otros grupos de la misma actividad ya tienen lugares apropiados, cómodos y limpios─, y si acaso alguna vez lo intentaron, el peso del pago del estacionamiento les hizo claudicar y regresaron para hacerse dueños indebidamente de ese patrimonio público. Y las autoridades, más del ayer que del hoy, los consintieron, y se trasformaron en ciegos y mudos para no perder ese banco de potenciales sufragios. Lamentablemente, esta nueva administración perdió la brújula, así como la gran oportunidad para demostrar talento político buscando alternativas ensuavizadoras que permitieran erradicarlos del lugar o tomar decisiones drásticas, aplicando la Ley si no se hubiera llegado a algún acuerdo. Lamentablemente, el tiempo ya le ganó.

La asociación civil U’ Puuk’sikal Ah’Canul (El Corazón de Ah Canul) en los inicios de la nueva administración presentó propuestas viables y sin costos para remediar el problema; no hubo respuestas ni voluntad para ponerlas en práctica. Tal vez en el próximo gobierno municipal.

Calkiní merece respeto, señores taxistas.

Mientras tanto, nuestro Centro Histórico seguirá enmascarado y cautivo por unos cuantos.

 
Foto: Proporcionada por Andrés Jesús González Kantún