El corazón de Ah' Canul - 53
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El kanan kool (El cuidador de milpa)
Andrés Jesús González Kantún
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Para el indígena maya, el producto de la tierra es sagrado, intocable. Así que no necesita cuidarla, pues sabe que la leche de la milpa es respetada por sus hermanos pues de ella depende la seguridad de la familia y la comunidad.

Pero a veces, como en toda regla escrita, se producen excepciones, pues no faltan los pícaros que cuando ven las parcelas cubiertas de abundante cosecha no resisten la tentación para pecar con la creencia de que el robo no sería notado por el dueño. Eso piensan, pero el campesino sabe lo que tiene. Esa mala conducta si no es sancionada por las leyes del hombre, más tarde sería enjuiciada por las leyes del monte.

Curar un terreno consiste en un ritual cautivante tanto para los dueños como para aquéllos que asisten como invitados. A esa ceremonia se le llama kanan kool.

Veamos cómo se desarrolla:

Se recurre a la experiencia de un conocido h’men.

Se prepara el espacio donde se va a trabajar con todas las formalidades requeridas, en este caso es el centro del terreno profanado donde reluce el alimento sagrado.

Se traza una cruz imaginaria en cuyos cuatro extremos se asientan jícaras de sakab, y en medio, se entierra un muñeco de barro, magníficamente torneado, en cuyo cuerpo le dejan caer nueve gotas de sangre del dueño de la milpa, mientras el hechicero salpica con sus labios una serie de expresiones que no se entienden mezcladas con rezos cristianos, como es la costumbre en esos ritos.

Una vez concluido el trabajo del curandero, el campesino debe inventar una contraseña para que pueda ser identificado por los espíritus cuando visite la milpa. Puede ser un silbido, un insulto o cualquier palabra que se le antoje. Los cuidadores ya están listos para vigilar la tierra.

Si alguna vez gente desconocida se atreviera a entrar a la milpa en son de exploración o de robo, de seguro sufrirá una serie de maldades de los vigilantes que puede derivar en la misma muerte, a menos que solicite la ayuda de otro curandero para contrarrestar los efectos de la brujería.

La mayoría de los campesinos conocen estos secretos, pero si algún día algunos pillos se atrevieran a robar, tendrán que atenerse a las consecuencias.