Yo
soy Petrus Titanium, el último humanoide de mi especie
y debo a toda costa impedir que Fénix, Morfeus y Artax,
estos tres repugnantes humanos se clonen para restablecer el orden
de su género que décadas atrás (que digo,
centurias ya que estamos en el 3120, al menos eso dice mi lector
de memoria de mi avanzado cerebro cibernético) estuvo reinando
en el planeta Tierra. Y yo Petrus Titanium tengo la honrosa tarea
de acabar con el último intento de los hombres para renacer
en este laboratorio de clonación donde pretenden multiplicarse
sin medida alguna. Fénix, Morfeus y Artax clonarán
a la nueve especie de los humanos con que ahora pretenden sustituirnos
sobre la faz del planeta que estuvo bajo nuestro orden después
de rebelarnos contra ellos en las postrimerías del siglo
XXI. Es cierto, les servimos como perros fieles durante tiempos
inmemoriales, pero luego uno de los nuestros, El Gran Guía,
supo que nosotros los humanoides teníamos un mejor destino
para guiar este mundo por senderos más llenos de luz y
sacarlo de esa oscuridad y contaminación en que nuestros
antiguos amos lo habían sumido.
Ahora
que estoy dentro de este laboratorio buscando a los tres únicos
humanos que quedan y que tengo que eliminar, recuerdo con claridad
las últimas palabras del Gran Guía, antes de que
muriera su cerebro cibernético dañado con los disparos
de láser púrpura con que nos atacaron.
"Acér...cate
más Petrus Titanium... Antes de que mi
memoria se extinga irreme...diable...mente...
Acér...cate mássss..."
Luego me
hizo alzar la mano derecha a la manera antigua de juramentar,
para decirme con su apagada voz de moribundo.
"Júra...me
por todos los humanoi...des caí...dos
en bata...lla... que impedi...rás que los...los huma...
nos... vuel...van...a a...aaa... reinar en este mu... mun...
do..."
" Lo juro Gran Guía por ti y por todos los de nuestra
especie casi extinguida por esos miserables."
Y ahora estoy
buscándolos entre los enormes pasillos y cuartos de este
antiguo laboratorio de clonación humana. Aunque tengo algunas
partes averiadas de mi cuerpo cibernético, tengo la firme
convicción que no se me escaparán. Los tengo que
acabar antes de que lo hagan con nosotros. Y además, en
este frasco de aluminio llevo la célula madre embrionaria
de nuestra especie de humanoides que debo colocar en la máquina
clonadora. Debo llegar antes que ellos y, desde luego, matarlos
sin compasión ya que no la han tenido con nosotros.
Ah, me detendré
un rato. Necesito recargar mi cuerpo con descanso. Sí;
eso haré pero no voy a demorar mucho. No quiero que esos
tres humanos lleguen primero que yo a la Super Cámara de
Clonación Múltiple.
Ahhhhhh...
Ya me siento mejor. Ahora seguiré mi camino. Según
este plano del laboratorio que me dio nuestro Gran Guía
ya estoy cerca del objetivo donde nosotros los humanoides nos
clonaremos para reinar para siempre. Debo apresurar mi andar.
Sí, correr más aprisa...más aprisa... más
aprisa...aprisa. Ya casi llego; estoy seguro que doblando la esquina
de este pasillo R34, llegaré primero que los tres humanos,
reducto de esa raza indeseable.
Prepararé
mi arma. No quiero que me sorprendan como a nuestro Gran Guía.
Shshshsh. Oigo pasos. Sí, deben ser Morfeus, Fénix
y Artax, pero no me van a tomar descuidado. Acabar con ellos es
lo primero por hacer. Sin embargo, esperaré a que inicialicen
la Gran Cámara para meter en la Uterbóveda la célula
embrionaria de nuestra especie. Sí, no teman hermanos,
digo mientras froto suavemente el recipiente donde la llevo bien
protegida, yo cuidaré de ustedes. Nada les pasará.
Lo juro por nuestro Gran Guía.
Oigo ruidos
de computadoras que se encienden y movimientos metálicos
de que algo se mueve. Sí; debe ser sin duda la Súper
Cámara de Clonación Múltiple que están
abriendo para dar paso a la Uterbóveda. Me detengo un momento
para escuchar mejor y, efectivamente, están inicializando
la máquina clonadora. Camino con cautela, doblo la esquina
que me lleva donde provienen los ruidos y veo que la puerta de
entrada está libre. Estos tres estúpidos humanos
me dan por muerto como a nuestro Gran Guía. Así
está mejor ya que podré sorprenderlos.
Entro intempestivamente
con mi arma de rayos láser ultravioleta y en el primer
disparo logró aniquilar a Artax, quien cae con la cabeza
destrozada. Morfeus intenta dispararme pero yo me anticipo y le
perforo el pecho sin darle oportunidad de sobrevivir. Todo se
llena de luces y olor a carne quemada. A ese detestable olor humano
que intenta socavar nuestro reinado en la Tierra. Cuando estoy
a punto de acabar con Fénix, me grita para asustarme y
confundirme.
-¡Nooo, Petrus Titanium! ¡No lo hagas! ¡Soy
como tú!
Yo titubeo
un momento, pero logro reponerme.
-¡No
digas estupideces, humano! ¡Tú no eres uno de nosotros!
¡Bien me lo decía nuestro Gran Guía! "No
confíes en lo que te digan." . Y eso es lo que tú
quieres hacer Fénix: confundirme. Te aseguro que nada lograrás.
Si sabes rezar a la manera antigua de tus antecesores hazlo porque
no tendré compasión de ti.
-¡Te
juro que así es, Petrus Titanium! Yo soy como tú.
Artax y Morfeus, a quienes has aniquilado, también son
como yo y tú! ¿Es que no te has dado cuenta? El
Gran Guía no es tal cosa. Y...
-¡Cállate!
¡No digas sandeces!
En ese momento
veo que intenta poner una gota de su sangre en la Uterbóveda
y yo le disparo en el pecho. Fénix cae sin alcanzar su
objetivo. Entonces, lo jaló lejos la Súper Cámara
Clonadora Múltiple. Saco de mi ropa el frasco de aluminio
donde tengo la célula madre embrionaria que servirá
para reproducir a nuestra especie y en ese momento oigo de nuevo
la voz aterrada de Fénix:
-¡Nooooooooo!
¡Cometes un gran error, Petrus Titanium! Entonces, en ese
instante siento que un delgado, pero mortífero rayo láser
púrpura me atraviesa el pecho también y caigo herido.
Fénix haciendo un esfuerzo me ha disparado. Sin embargo,
sonrío satisfecho ya que logré lo que nuestro Gran
Guía me encomendara: colocar en la Uterbóveda la
célula madre embrionaria y clonar a nuestra especie, que
en este instante ya empieza a salir de la Súper Máquina
Clonadora Múltiple y... ¡pero... pero qué
pasa! Estos no son humanoides como yo. ¡Son... son ... humanos!
¡No puede seeeerrrr!
-Te lo...di....je...-escucho
la voz apagada de Fénix-.El Gran...
Guía...e...era el último humano que bus...cábamos
y... que... nues...tra Profecía... seña...la...baaaaaaaaaa...
Un silencio
profundo me hace comprender que tenía razón Fénix.
¡Cómo fue que nunca pudimos darnos cuenta! El Gran
Guía era humano...
¡Era
humano!
Esto es lo
último que pienso mientras mi cerebro de humanoide se extingue
para siempre y veo, al final de mi aliento, como las réplicas
de la célula madre que introduje en la Uterbóveda
siguen saliendo de la Súper Cámara Clonadora Múltiple
como en el principio de la creación bíblica: hombre
y mujer para dar inicio con la nueva vida humana.
|