Narrativa
   
Miguel Ángel Suárez Caamal:
El último intento

 

Yo soy Petrus Titanium, el último humanoide de mi especie y debo a toda costa impedir que Fénix, Morfeus y Artax, estos tres repugnantes humanos se clonen para restablecer el orden de su género que décadas atrás (que digo, centurias ya que estamos en el 3120, al menos eso dice mi lector de memoria de mi avanzado cerebro cibernético) estuvo reinando en el planeta Tierra. Y yo Petrus Titanium tengo la honrosa tarea de acabar con el último intento de los hombres para renacer en este laboratorio de clonación donde pretenden multiplicarse sin medida alguna. Fénix, Morfeus y Artax clonarán a la nueve especie de los humanos con que ahora pretenden sustituirnos sobre la faz del planeta que estuvo bajo nuestro orden después de rebelarnos contra ellos en las postrimerías del siglo XXI. Es cierto, les servimos como perros fieles durante tiempos inmemoriales, pero luego uno de los nuestros, El Gran Guía, supo que nosotros los humanoides teníamos un mejor destino para guiar este mundo por senderos más llenos de luz y sacarlo de esa oscuridad y contaminación en que nuestros antiguos amos lo habían sumido.

Ahora que estoy dentro de este laboratorio buscando a los tres únicos humanos que quedan y que tengo que eliminar, recuerdo con claridad las últimas palabras del Gran Guía, antes de que muriera su cerebro cibernético dañado con los disparos de láser púrpura con que nos atacaron.

"Acér...cate más Petrus Titanium... Antes de que mi
memoria se extinga irreme...diable...mente...
Acér...cate mássss..."

Luego me hizo alzar la mano derecha a la manera antigua de juramentar, para decirme con su apagada voz de moribundo.

"Júra...me por todos los humanoi...des caí...dos
en bata...lla... que impedi...rás que los...los huma...
nos... vuel...van...a a...aaa... reinar en este mu... mun...
do..."
" Lo juro Gran Guía por ti y por todos los de nuestra
especie casi extinguida por esos miserables."

Y ahora estoy buscándolos entre los enormes pasillos y cuartos de este antiguo laboratorio de clonación humana. Aunque tengo algunas partes averiadas de mi cuerpo cibernético, tengo la firme convicción que no se me escaparán. Los tengo que acabar antes de que lo hagan con nosotros. Y además, en este frasco de aluminio llevo la célula madre embrionaria de nuestra especie de humanoides que debo colocar en la máquina clonadora. Debo llegar antes que ellos y, desde luego, matarlos sin compasión ya que no la han tenido con nosotros.

Ah, me detendré un rato. Necesito recargar mi cuerpo con descanso. Sí; eso haré pero no voy a demorar mucho. No quiero que esos tres humanos lleguen primero que yo a la Super Cámara de Clonación Múltiple.

Ahhhhhh... Ya me siento mejor. Ahora seguiré mi camino. Según este plano del laboratorio que me dio nuestro Gran Guía ya estoy cerca del objetivo donde nosotros los humanoides nos clonaremos para reinar para siempre. Debo apresurar mi andar. Sí, correr más aprisa...más aprisa... más aprisa...aprisa. Ya casi llego; estoy seguro que doblando la esquina de este pasillo R34, llegaré primero que los tres humanos, reducto de esa raza indeseable.

Prepararé mi arma. No quiero que me sorprendan como a nuestro Gran Guía. Shshshsh. Oigo pasos. Sí, deben ser Morfeus, Fénix y Artax, pero no me van a tomar descuidado. Acabar con ellos es lo primero por hacer. Sin embargo, esperaré a que inicialicen la Gran Cámara para meter en la Uterbóveda la célula embrionaria de nuestra especie. Sí, no teman hermanos, digo mientras froto suavemente el recipiente donde la llevo bien protegida, yo cuidaré de ustedes. Nada les pasará. Lo juro por nuestro Gran Guía.

Oigo ruidos de computadoras que se encienden y movimientos metálicos de que algo se mueve. Sí; debe ser sin duda la Súper Cámara de Clonación Múltiple que están abriendo para dar paso a la Uterbóveda. Me detengo un momento para escuchar mejor y, efectivamente, están inicializando la máquina clonadora. Camino con cautela, doblo la esquina que me lleva donde provienen los ruidos y veo que la puerta de entrada está libre. Estos tres estúpidos humanos me dan por muerto como a nuestro Gran Guía. Así está mejor ya que podré sorprenderlos.

Entro intempestivamente con mi arma de rayos láser ultravioleta y en el primer disparo logró aniquilar a Artax, quien cae con la cabeza destrozada. Morfeus intenta dispararme pero yo me anticipo y le perforo el pecho sin darle oportunidad de sobrevivir. Todo se llena de luces y olor a carne quemada. A ese detestable olor humano que intenta socavar nuestro reinado en la Tierra. Cuando estoy a punto de acabar con Fénix, me grita para asustarme y confundirme.
-¡Nooo, Petrus Titanium! ¡No lo hagas! ¡Soy como tú!

Yo titubeo un momento, pero logro reponerme.

-¡No digas estupideces, humano! ¡Tú no eres uno de nosotros! ¡Bien me lo decía nuestro Gran Guía! "No confíes en lo que te digan." . Y eso es lo que tú quieres hacer Fénix: confundirme. Te aseguro que nada lograrás. Si sabes rezar a la manera antigua de tus antecesores hazlo porque no tendré compasión de ti.

-¡Te juro que así es, Petrus Titanium! Yo soy como tú. Artax y Morfeus, a quienes has aniquilado, también son como yo y tú! ¿Es que no te has dado cuenta? El Gran Guía no es tal cosa. Y...

-¡Cállate! ¡No digas sandeces!

En ese momento veo que intenta poner una gota de su sangre en la Uterbóveda y yo le disparo en el pecho. Fénix cae sin alcanzar su objetivo. Entonces, lo jaló lejos la Súper Cámara Clonadora Múltiple. Saco de mi ropa el frasco de aluminio donde tengo la célula madre embrionaria que servirá para reproducir a nuestra especie y en ese momento oigo de nuevo la voz aterrada de Fénix:

-¡Nooooooooo! ¡Cometes un gran error, Petrus Titanium! Entonces, en ese instante siento que un delgado, pero mortífero rayo láser púrpura me atraviesa el pecho también y caigo herido. Fénix haciendo un esfuerzo me ha disparado. Sin embargo, sonrío satisfecho ya que logré lo que nuestro Gran Guía me encomendara: colocar en la Uterbóveda la célula madre embrionaria y clonar a nuestra especie, que en este instante ya empieza a salir de la Súper Máquina Clonadora Múltiple y... ¡pero... pero qué pasa! Estos no son humanoides como yo. ¡Son... son ... humanos! ¡No puede seeeerrrr!

-Te lo...di....je...-escucho la voz apagada de Fénix-.El Gran...
Guía...e...era el último humano que bus...cábamos y... que... nues...tra Profecía... seña...la...baaaaaaaaaa...

Un silencio profundo me hace comprender que tenía razón Fénix. ¡Cómo fue que nunca pudimos darnos cuenta! El Gran Guía era humano...

¡Era humano!

Esto es lo último que pienso mientras mi cerebro de humanoide se extingue para siempre y veo, al final de mi aliento, como las réplicas de la célula madre que introduje en la Uterbóveda siguen saliendo de la Súper Cámara Clonadora Múltiple como en el principio de la creación bíblica: hombre y mujer para dar inicio con la nueva vida humana.

Volver

 

Fuente: Inédito.