Dos
libros en uno, estas décimas; un díptico de luz
y sombra: el primero, "Abecedario de la casa"
dedicado a elogiar íntegramente a la ciudad de Campeche
y "Detrás de la risa", el segundo, con
una temática variada y el humor escondido detrás
de los diez barrotes de cada poema.
Aunque
originario de la tradición culta, -se dice que la décima
la creó el poeta español Vicente Espinel- esta
rítmica estrofa fue hecha por la poesía popular;
de ahí su temática de elogios por la tierra nativa,
su carácter hondo de filosofía y de igual manera,
su humor, sarcasmo y burla. De todas estas características
participa el libro que nos reúne.
Quisiera
destacar hoy en Santiago el tono burlón que sabe imprimirle
a sus textos. Su "canto de humor ceniza"; ceniza de
cuaresma, cruz de ceniza que nos pone en la frente o en la calavera
que ríe destentada. Hay en su poesía, en este
libro que presentamos, el espíritu del duende que hace
travesuras y ríe de ellas. Pero no es sólo la
risa, la burla. Hay un desencanto para con la sociedad, y esta
palabra sella en el apellido del escritor -DESENCANTO- una crítica
certera, tal vez alegría por arrojar tantas pedradas
al rostro del establishment y lo hace con la total malicia de
los niños, a los que no podemos reprochar nada, porque
dicen la verdad. ¿Cómo logra la efectividad poética
que permite no quedarse nada más en la versificación
panfletaria? Primero, es la destreza en el manejo de esta forma
estrófica: la décima, rigurosa en su medida y
rima consonantada; después por el uso de la antítesis
en donde las ideas contrarias se acomodan y consolidan y también
por el empleo de juegos fónicos con resultados sorpresivos.
|
|
|
Presentación
del libro, a cargo de Alberto Falcón Zamudio,
Socorro Rodríguez Ruiz, el autor, y Ramón
Iván Suárez Caamal
|
"Detrás
de la risa" se esconde un duende con su tirahule; no, no
se esconde. Salta, hace piruetas, lanza sus dardos verbales,
acierta y se ríe y estamos de acuerdo con él,
porque si, como dicen, la poesía no puede cambiar al
mundo, al menos permite que lo juzguemos con otra óptica
y sepamos cuál es la tierra que habitamos: con sus faltas
y aciertos, tristezas y días dichosos. Allí es
donde las décimas de Santiago contribuyen a este logro.
Santiago
es un poeta de pocas palabras en su vida social, más
cuando habla, si se trata de una frase crítica, los que
son blanco de ella, deben cuidarse de lo filoso de sus apreciaciones.
Algo o mucho del escéptico que es, late en su libro de
décimas, aunque como menciono al inicio de esta lectura:
el libro de Santiago es luz y sombra, lo dual del mundo: tesis
y antítesis, híbrida criatura como somos todos
desde el principio de los tiempos.
Mis
congratulaciones con esta nueva empresa hoy terminada por Santiago
Canto Sosa, por esta nueva aventura artística llevada
a cabo exitosamente.
Y
quisiera concluir como los poetas repentistas populares cuando
improvisaban sus versos, claro con la ventaja de pensar y escribir
sobre la hoja mis conceptos:
Dos
libros en uno para/ Santiago con hábil verso:/ Lo único
en lo diverso/ y lo igual, cuando compuso/ estas décimas,
al uso/ de lo culto y popular./ Él es Canto y su cantar/
logra "Detrás de la risa",/ Abecedario ceniza/
en el fuego de su hogar."