Poesía
       

Miguel Suárez Caamal

 

Esta casa de nuestros días

 

Esta casa de nuestros días

En esta casa de nuestros días duermen mis hermanos.
Aquellos hermanos que siempre me dicen,
por qué nunca
estoy a su lado
cuando de vez en vez aquí llego.
Algunas veces
preguntaba a mi madre
por mis hermanos sin rostro.
Ella decía:
“Hijo, ¿nunca los has visto en el espejo
de tu cuarto?”
Y cuando vengo de vacaciones
o en Día de Muertos,
busco en los muros y en los espejos
a mis hermanos exiliados de la vida
a mis hermanos sin carne ni hueso

Y cuando me levanto de la cama
después de andar por los andamios del sueño,
esculco en todos los rincones y en los espejos
de esta casa, que hoy sólo habita mi padre,
a mis hermanos de rostros sin rostro
para preguntarles:
¿Saben algo de nuestra madre?
Y escucho en todos los rincones sus voces:
“¿Es que no la has visto?
Está viva con una sonrisa de dulce pan
en el muro sur de esta casa de nuestros días sin días”.
Es cierto: ahí está ella sonriéndome.
Yo le sonrío y me duermo para encontrarme
con ella de nuevo,
en esta casa de nuestros días y de nuestros desencuentros.

 
Fuente: Texto inédito.