Ensayo Monográfico de la ciudad de Dzitbalché

CAPÍTULO VI: COSTUMBRES Y TRADICIONES

 

Entre las costumbres más arraigadas en la comunidad se anota la asistencia a los actos religiosos, deportivos, sociales y culturales.

Las actividades profanas que se realizan cada año, son las corridas de toros y los bailes populares en la Plaza Principal.

Entre las religiosas están el Novenario en honor a la Virgen de la Asunción, con entrada y salida de gremios; rosarios dedicados a las imágenes, en casas particulares; y la Semana Mayor.

La fiesta que ha alcanzado mayor esplendor es la de la Virgen de la Asunción, en cuya procesión, el 15 de agosto de cada año, confluyen habitantes de otras comunidades, que vienen a rendirle pleitesía.

Algunas fiestas tradicionales son la Navidad, Año Nuevo y otras de menor importancia.

HANAL–PIXÁN. Es una de las tradiciones de más arraigo en esta comunidad; se dedican el último día de octubre y los dos primeros de noviembre para honrar a los Fieles Difuntos.

Desde mucho tiempo antes, las familias se preparan para hacer los gastos de esta celebración. El 31 de octubre se recuerda a los niños fallecidos, poniéndoles en una mesa, dulces, juguetes, frutas y todo aquello que les gustaba cuando estaban vivos. El 1º de noviembre, dedicado a los adultos fallecidos, se confeccionan mucbilpollos, en lo cual intervienen hombres y mujeres; los varones escarban el hoyo, estiban la leña y las piedras, que luego prenden, y entierran los “pibes”. A la hora y cuarto, aproximadamente, los sacan, y éstos despiden un olor agradable al olfato. Los “pibes” son elaborados por las mujeres; por lo general, los hacen de carne de cerdo y de gallina. El proceso que se sigue es: Poner a cocer el maíz, molerlo, amasarlo con mucha manteca y después preparar una especie de molde, donde se verterá el “col”, ya cocido, con su punto de recado colorado, sal, y chiles. Mientras se hace el trajín, las gentes grandes toman sus jaiboles o cervezas.

La ofrenda de los “pibes” es para la mesa, adornada para la ocasión. En ella se ponen retratos de difuntos, a quienes se les reza. Después de la ceremonia, los asistentes al rezo pueden comer los “pibes”.

El 2 de noviembre es el tradicional “paseo al cementerio”, a donde se llevan flores, se hacen rosarios y se recuerda con cariño a los familiares que se adelantaron en el viaje eterno.

HANLICOL. Es una de las tradiciones propias del medio rural. Consiste en llevar, hasta un lugar determinado, a una persona que se conoce con el nombre de h’men, quien predica, ya sea por la salud de un enfermo o por los malos vientos que azota a una milpa durante la quema y la siembra.

En la consumación de esta ceremonia, se reparte entre los asistentes una mezcla de alcohol, anís y otros elementos. Terminada su predicación, los que ofrecen el acto reparten la comida tradicional.

 
El h'men orando. Pintura de Enrique Herrera Marín, incluida en la página 55
 

EL JETZ-MEK. Consiste en llevar al niño -o niña- cargado a horcajadas por una persona que hace el papel de padrino –o madrina-; si es niño, el padrino le dará un machete para que agarre, así el niño aprenderá a trabajar en el campo; un lápiz para que aprenda a escribir, etc.

Si es niña, la madrina le enseñará una aguja para que aprenda a costurar o coser; la plancha para que aprenda a planchar, etc.
Estos actos se realizan en época de luna llena.

EL KUMUJUL. Se realiza principalmente entre la gente campesina. Consiste en llevarle a los padres de la novia presentes como pan, azúcar, chocolate, pavos, aguardientes y, en ocasiones, alhajas. Éstos se consideran una especie de dote a los padres por haber crecido a la novia.

El novio y sus familiares son quienes entregan la dote; se hacen acompañar de un nutrido grupo de amigos cuando se realiza este acto tradicional.

LA CABEZA DE COCHINO. Se efectúa al término de una festividad religiosa y consiste en adornar una cabeza de cochino con bordados relucientes y otros objetos, como panes, papeles de colores, etc. Luego se baila con ella, en casa del patrón donde se realiza la festividad, principalmente con mujeres ataviadas con terno de mestiza, o en las calles de la comunidad, al compás de la música de una charanga.

Este baile también se verifica al inicio de una Vaquería, fiesta propia de la región; se acompaña de la primera pieza llamada “Los Aires del Mayab”, y con el trueno de “voladores”.

 

La jarana. Pintura de Enrique Herrera Marín, incluida en la página 57

 
 
 
Fuente e imágenes: Ensayo Monográfico de la ciudad de Dzitbalché. José Rafael Talavera Sosa. Edición del Ayuntamiento de Calkiní, Campeche. Multi Impresos de Campeche, agosto de 2002.88 Págs.