Calkiní, 3 de mayo de 2009
 
Pucnachén: Tradiciones y leyendas

Por José Efraín Dzul Naal

 

FESTEJO DEL DÍA DE MUERTOS

Cada lugar tiene su propia tradición y costumbre para festejar a sus fieles difuntos; Pucnachén no podría ser la excepción, ya que tiene también su propia característica para celebrar el Día de Muertos.

30 de octubre.- Se compra lo indispensable para el festejo (frutas, verduras, dulces, material para el pibi-pollo, velas, platos, tasas; todo tiene que ser nuevo).

 

31 de octubre.- Festejo sólo para niños; se adorna el altar y se ponen las ofrendas (frutas, dulces, juguetes, la comida, ésta tiene que ser en caldo); y, por último, las velas de colores que se irán poniendo, pronunciando el nombre del difunto; y abajo de la mesa se pondrá una vela blanca, en memoria de los que murieron antes de nacer o murieron a las pocas horas de haber nacido.

1º de noviembre.- Ofrenda mayor para la gente adulta; se siguen los mismos pasos como en el festejo de los niños, lo que cambia es la comida que tiene que ser una torta de maíz rellena de carne de pollo adobado, horneada bajo tierra (pibi-pollo); las velas tienen que ser de cera o de color cera, y el acostumbrado rezo en memoria de los difuntos.

2 de noviembre.- Misa en le cementerio, en memoria de todos los difuntos.

 

NOVENARIOS

Se celebran el 15 de mayo en honor a la Virgen de la Asunción. La imagen tiene 100 años, aproximadamente. Se le atribuyen varios milagros, entre ellos el de una niña que se cayó de un segundo piso y salió ilesa. También castiga a los que la ofenden, como el caso de una señora que después de ofenderla se le quebró un pie; por lo que tuvo que pagar una ofrenda (una misa de acción de gracias), y luego, milagrosamente, se restableció.

 

LEYENDAS

El alux.- El señor de los montes y de los patios de las casas, los que han logrado verlo, dicen que es un pequeño hombrecito de aproximadamente un metro de altura, que se viste como el antiguo mestizo maya, con sombrero de huano, morral, calabazo y sandalias cruzadas con hilo de henequén.

Si usted lo ve o lo escucha, ponga un cigarro encendido donde lo vio y aléjese del lugar; busque ayuda con un brujo, porque pocos que lo han visto viven para contarlo.

El monstruo de luz (Way-luz).- Recuerdo que tenía cinco años de edad; regresaba de la ciudad de Mérida, y no pudimos alcanzar el camión que hacía el trayecto Nunkiní–Pucnachén; y nos metimos, con mi papá, a los planteles de henequén para hacer más corto el trayecto. Como al medio trayecto vimos una luz blanca azulada; mi padre dijo: -es el camión de "Choyo" Alpuche, hay que esperarlo. Sin embargo, la luz llegaba como a unos 50 metros y se perdió entre los plantíos de henequén.

Muchos lo han visto y han tratado de darle una explicación lógica, sin que ésta aparezca. Los más viejitos dicen que es el alma de Sixto García, el antiguo hacendado de Pucnachén. También se ha visto sobrevolar por el tramo un plato volador, emitiendo sólo un leve zumbido.

Otras versiones de personas, que lo han visto de cerca, dicen que es como una persona de 1.60 cm. de estatura y lleva cargando algo en la espalda, algo parecido al de los astronautas. Y lleva en la frente una luz que destella como un reflector potente, que se alcanza a ver a más de seis kilómetros de distancia.

Advertencia: al caminar por el tramo de Nunkiní a Pucnachén, si acorta el camino por los planteles, de noche, y ve una luz, no le espere, que de seguro no es un camión, ni un cazador furtivo, es el terrible Way–luz.

Los venados encantados.- En los meses de noviembre, los cazadores evitan tirar venado, porque según la leyenda es el mes en que Dios castiga a las mujeres que fueron malas o se dedicaron a la vida galante; se le puede distinguir entre el venado común porque lleva una franja blanca como corbata, que empieza en el tronco de la garganta y llega hasta pecho del animal.

Los que han logrado tirar esta clase de venado no han podido comer la carne, por lo pestilente que es; también se les ha escuchado llorar en los montes, inclusive se les ha escuchado conversar entre ellos.

Si usted es un cazador empedernido, evite cazar venado en el mes de noviembre, porque se puede llevar una sorpresa que no olvidará jamás.

El monstruo toro (Way-wakax).- Se cuenta que este monstruo era un señor que sabía de magia, y en las noches de luna llena se ponía una batea de madera en la espalda; se convertía en un enorme toro negro y salía a perseguir a los que caminaban en el tramo Nunkiní-Calkiní.

El monstruo gato (Way-miss).- La leyenda comenta que este monstruo se quita la cabeza en las noches y en su lugar se pone una cabeza de gato y sale al poblado; entra en la cocina de los pobladores, prueba la comida y regresa a su casa antes del amanecer.

 
 
Fuente y fotos: Reseña histórica, recopilada por José Efraín Dzul Naal; 2005