Dzitbalché, Calkiní, agosto de 2005
 
El Novenario de la Virgen de la Asunción
Por Jorge Jesús Tun Chuc
 
 

La región del Camino Real es muy rica en fiestas tradicionales a lo largo de todo el año. En Dzitbalché se vive un ambiente de contagiosa alegría, cuando recién principia el mes de agosto. Sobran motivos para ello, pues se lleva a cabo el novenario de la Virgen de la Asunción, Patrona de los dzitbalchenses.

Es una fiesta que combina, magistralmente, celebraciones religiosas y paganas. La gente ejerce libremente su fe católica; además, participa en romerías populares de sana convivencia.

Semanas previas a estas actividades, los habitantes pintan las fachadas de sus casas; encalan bardas, albarradas; y desyerban el frente de sus predios. El propósito de la comunidad es tener una buena imagen durante esta festividad, muy famosa en toda esta región.

 

Los paisanos que viven fuera, aprovechan la oportunidad para reunirse nuevamente en familia y visitar a los amigos. Todo mundo se dispone a disfrutar dos semanas de alboradas, tamaladas, bailes populares y desfiles de gremios.

Las familias de todos los sectores sociales abarrotan los almacenes de ropa, zapaterías y joyerías, donde compran lo que estrenarán en estos días feriados.

 

El origen del novenario se remonta al lejano año de 1904. En la conservadora sociedad del naciente siglo XX, distintas agrupaciones de trabajadores y organizaciones sociales crearon, en común acuerdo con las autoridades eclesiásticas, esta singular celebración.

La historia de la venerada imagen data de 1826, año en que fue tallada en madera por el escultor campechano Manuel Berzunza Escalante.

 
 

El seis de agosto, a las tres de la tarde, se lleva a cabo la "bajada" de la Virgen, ceremonia que marca el comienzo del novenario. Antes de ocupar el altar principal, se realiza una procesión en el interior del templo. A partir de ese día, cubre sus sienes una corona de oro. Todo combina elegantemente con su vestido ricamente adornado.

La vigencia de los gremios es producto de la preservación del catolicismo, así como de la buena organización de la sociedad. La aportación económica es el soporte principal de estas agrupaciones.

 
 

El dinero que se recauda se utiliza para cubrir gastos de comidas y bebidas, música y fuegos artificiales. El mes de julio es utilizado por la directiva de cada gremio para realizar visitas domiciliarias, en las que invita a sus integrantes y amigos a colaborar monetariamente.

Las actividades empiezan dos días antes de la fecha asignada a cada gremio. Al mediodía, se recogen los cerdos en los domicilios de los socios donadores, para ser llevados a la casa sede. Esa misma noche se sacrifican los animales.

 

Al día siguiente, muy temprano, es seleccionada la carne que se utilizará para los tamales, se fríen chicharrones, morcilla y también se destina parte de los cerdos para preparar la comida de ese día. La fritanga es dividida, luego es entregada a domicilio, de acuerdo a una lista previamente elaborada.

Hombres y mujeres dejan a punto el k'óol blanco. Otros soasan hojas de plátano y pencas de henequén que son requeridas para envolver y amarrar los tamales colados. Son largas horas de ardua labor; sin embargo, la gente la realiza de buena voluntad. Es un espacio de tiempo de franca convivencia comunitaria. La música grabada toca todo el día.

 

A la hora de la comida se forman turnos, para que todos puedan tomar sus alimentos; generalmente, el platillo consiste en un suculento frijol con puerco y su guarnición de tomate asado kúut, cilantro, rábanos, cebolla, limón y chile habanero. Las tortillas calientes, hechas a mano, no pueden faltar. Todo un banquete regional, que estimula a comer hasta al más inapetente peninsular.

Al caer el claroscuro, concluye la elaboración de cientos de tamales, que son sancochados en agua dentro de grandes pailas, durante toda la noche.

 
 

A las cuatro de la madrugada, las campanas de la iglesia repican anunciando la alborada.

En el pórtico de la parroquia, un grupo de damas cantan las mañanitas a la Virgen. El estruendo de voladores y bombas pirotécnicas retumban cual eco de lejana batalla en el tiempo. Muchas personas salen de sus casas y se unen al festejo.

 
 

Toca su turno a la charanga, que rápidamente interpreta algunas piezas musicales. Cuando todo termina, la gente reunida se dirige al domicilio del gremio, acompañada de música de charanga. Ya en la casa, los músicos tocan alegres jaranas yucatecas.

Los directivos del gremio organizan a la gente y se aprestan a servir un madrugador desayuno. Niños y adultos son agasajados con ricos y calientes tamales, acompañados de una taza de espumoso y sabroso chocolate caliente.

 

La tradicional tamalada llega a su fin; la gente comienza a retirarse. Todos regresan contentos a casa, cuando ya empieza a clarear el día.

A las tres de la tarde, la multicitada charanga, nuevamente toca jaranas yucatecas. Estos hombres y su música, son elementos de la cultura popular del Mayab. El grupo que acompañará al gremio se reúne en poco tiempo.

Es una sabrosa espera, porque mientras llega la hora de partir, todos disfrutan un vaso lleno de refrescante horchata. Una aglomeración de impacientes niños, rodea a los repartidores, impulsados por su desesperado deseo infantil de apropiarse de la apreciada bebida.

Los socios comisionados organizan el contingente en el siguiente orden: Adelante, dos señoritas toman el pendón que tiene escrito el nombre del gremio. Luego, siguen los niños formados en doble fila; en todo el recorrido agitan banderitas mexicanas, hechas con papel de China. Enseguida, las muchachas que transportan los estandartes con el retrato de la Virgen; éstos están finamente decorados; en último lugar están los músicos.

Todas las partes de este grupo de personas realizan con armonía su actividad, una vez que inician la marcha. En la bolsa trasera del pantalón, algunos de los filarmónicos guarda disimuladamente una pachita de espirituoso Holcatzín. En el camino, lo compartirán y así se darán fuerza y ánimo para cumplir su folklórica misión.

El típico desfile recorre varias calles, llega al parque principal y continúa hasta alcanzar el templo parroquial. Música y voladores envuelven la caminata. Desde puertas y ventanas, las personas observan el paso del gremio. El resto del público forma vallas en las aceras, para presenciarlo en primera fila.

Anteriormente al año 1983, el actual parque principal no existía; en vez de él había un amplio espacio cubierto con zacate. Este lugar se nublaba de humo, a causa de la quema de voladores y regueros de pólvora. Era costumbre de los niños de esa época, recoger a toda carrera la mayor cantidad de chi'libo'ob de los voladores que caían al suelo a manera de pertinaz llovizna.

En la puerta del templo, el sacerdote recepciona al gremio. Juntos, se dirigen hasta el altar, ahí colocan los estandartes, pendones y ramos de flores. Afuera, espera el grupo de veteranos músicos, "comandados" por "Itos", el momento indicado para entrar en acción.

En la noche se realiza el santo rosario. Terminando éste, los filarmónicos de la vieja guarda, deleitan con su música al gentío que camina en calles y calzadas del centro. Ráfagas de voladores zumban al elevarse al oscuro firmamento donde explotan su carga. Otros cohetes derraman fugaces cascadas de preciosas luces multicolores, que se pierden en el vacío.

Vistosos globos, llenos de gas, ascienden a las alturas, perdiéndose en la lejanía, no sin antes despedirse, titilando su débil luz.

En épocas pasadas, cuando la economía era más sólida, era común disfrutar en estas noches de fiestas, la quema del "toro petate" y las "idas y venidas"; éstas eran fuegos artificiales itinerantes. Se colocaban en un alambre, uno de sus extremos se amarraba en el campanario del templo parroquial; el otro se ataba fuertemente en una alta rama de la extinta ceiba.

Los niños de esa época, también participaban a su manera, pateando bolas de fuego. Las construían con pedazos de tela, hilo y alambre. Las impregnaban con petróleo diáfano y gasolina. Eran rasgos muy particulares de esta fiesta local. También eran otros tiempos, cuando la globalización moderna era aún una lejana utopía.

A las 10 de la noche se arranca el baile popular, amenizado por algún conjunto musical de renombre; antes de las recurrentes crisis económicas, existía una "rivalidad" entre los principales gremios, ya que hacían sus actividades lo mejor posible y con excelente música, tratando siempre llevarle ventaja a la "competencia".

Ahora, sólo pretenden cumplir bien su misión; la economía actual es un factor negativo para estos eventos. Las opciones de diversión son variadas, tales como: Juegos mecánicos, tiro al blanco, lotería de mesa, futbolitos, venta de chucherías, discos, ropa, tacos y golosinas de todo tipo.

El inconfundible aroma de ricos panuchos y suculentos caldos de pavo indio, estimulan el apetito. Saborear estas delicias en algún puesto, es un regalo para el paladar. Es tradicional y típico en nuestras fiestas populares, disfrutar estas delicias culinarias.

Al día siguiente, antes del regreso del gremio a su domicilio, se celebra una misa a las nueve de la mañana. Es despedido con voladores, regueros de pólvora y repique de campanas. La llegada a casa es rociada con horchata de arroz bien helada. Así termina el compromiso del gremio en turno; ahora cede su lugar a otro similar.

El 15 de agosto es la fecha cumbre del novenario, día del onomástico de la Virgen. Alrededor del mediodía, la Patrona del pueblo protagoniza una procesión multitudinaria por las principales calles.

A su regreso a la parroquia, numerosos fieles la tocan con ramos de todo tipo de flores, unos hacen promesas, otros rezan y piden que les conceda vida, salud y trabajo.

En todas las casas hay familiares de visita, los espacios de los hogares se reducen, pero ni esto hace decaer el buen ambiente social. Es más importante convivir y compartir.

Pavos, cerdos y borregos son los paganos; en este día, se convierten en exquisitos guisos que se sirven en las reuniones de parientes y amigos.

Los gremios fundadores del novenario de la Asunción son: Unión Obrera, Carretilleros y Unión y Fraternidad. Por ello, durante varias décadas, las festividades terminaban el 15 de agosto. Posteriormente, surgieron otros como: Gremio de Niños, Carreteros del Campo, Campesinos y Artesanos, Flor del Maíz y Abastecedores y Comerciantes. Obviamente, el novenario se hizo más largo, pues actualmente termina hasta el día veintiuno.

El primer gremio católico que entró a la iglesia de la Asunción fue "Unión y Fraternidad", el sábado 6 de agosto de 1904. Como inicialmente eran tres gremios, cada uno extendía por tres días sus actividades.

Aunque no es posible precisar una fecha acertada, se cuenta que entre los festejos se incluía las corridas de toros. Actualmente, éstas últimas han sido eliminadas del novenario.

El sacerdote que organizó estas festividades religiosas en el año de 1904 fue Francisco García Fernández, que tuvo a su cargo la iglesia local, de junio de 1898 al 20 de septiembre de 1916.

El novenario concluía en sus primeros años, el día 15 de agosto, día de la Asunción. El gremio Unión Obrera tuvo su sede en 1904, en la casa de Salvador Vela, ubicada en la calle 20 sin número; ahora en ese domicilio funciona una conocida panadería.

Hasta el año de 1952, los tres gremios incluían la típica vaquería entre sus bailes populares que se llevaban a cabo. A mediados de los 50's, ésta fue excluida de esta fiesta.

A casi un siglo de su fundación, la fiesta religiosa más importante de Dzitbalché, sobrevive a pesar de tener algunas modificaciones con el transcurso de los años. Se mantiene intacta su esencia, a pesar de los embates de modas exóticas y estilos de vida ajenos, que amenazan con socavar nuestra cultura.

Sin duda alguna, es una noble y bella herencia para las nuevas generaciones. En un futuro no lejano, les corresponderá preservarla y difundirla.

 

GLOSARIO

K'úut: Machacado.

K'óol: Pasta cocida de masa de maíz, aderezada con sal y manteca.

Holcatzín: Aguardiente de caña.

Ch'ílibo'ob: Varas delgadas de tahonal.

 

FUENTES DE INFORMACIÓN:

Rafael González Pérez. 20 de junio de 2003. Prof. Carlos Contreras Ortiz. 23 de julio de 2003.

 
Fuente: Texto proporcionado por su autor; publicado en tres partes, en el suplemento Dominical del periódico "Tribuna" de Campeche, en agosto de 2003. // Fotos: Jorge Tun Chuc y Santiago Canto Sosa (2003 y 2005).