Calkiní, 27 de agosto de 2008
 
Agua entubada en Calkiní. Primera de dos partes
Agua entubada en Calkiní. Segunda de dos partes
 

Hace cuarenta años, los calkinienses sacaban agua de los pozos en los patios de sus casas o en las plazoletas de los barrios, con el fin de saciar su sed, tomar el baño de cada día o preparar sus alimentos. Algunas veces, caminaban largas distancias para llegar al sitio anhelado, con un cántaro o un cubo de lata sobre los hombros. Se concentraban en la calle 9; en la noria de “La Concepción”; en las orillas de Choch-há, en la calle 16; en la 28, frente al oratorio de  “Elección”; en Kul-pak, en Kilakán;  en el Ceibo, ante el pozo Halim...

 

En el campo, las sartenejas aligeraban el trabajo de los agricultores y les facilitaba el retorno al hogar. El agua de las nubes regaba los surcos y latían las raíces de las nuevas plantas.

Los aljibes de la ciudad recibían los aguaceros de la temporada y de ahí salían chorros de glóbulos para refrescar las gargantas y la piel de niños y adultos. Había pozos compartidos por familias, en los que mediaban las albarradas. Sin embargo, las enfermedades laceraban los cuerpos humanos al no contar con agua salubre.

En 1967, aunque no existía el servicio de agua potable en esta ciudad, el Cnel. José Ortiz Ávila, en un acto público abrió la primera llave (simbólicamente) de un hidrante, que luego funcionó sobre la calle 21 entre 20 y 22, cerca de la propiedad de Pastor Avilés Herrera. Se cuenta que Ortiz Ávila dijo: “Cada gota de agua que salga de aquí, será una lágrima derramada por Calkiní”.

Se integró un comité para comprometerse con la nueva encomienda: Presidente, Dr. Pedro Suárez Cárdenas; secretario, Prof. Aurelio Kantún Canul; y tesorero, Dr. Antonio Pimentel. El señor Guillermo Officer Delgado fue el sobrestante de la obra (excavación de zanjas, instalación de tuberías y piezas especiales).

Para abastecer de agua a la población, se construyó un tanque bajo, de 250 m3, que se llenaba con ocho bombas sumergibles, con capacidad de un litro por segundo. Se abrieron ocho pozos en la calle 15, en la salida a Nunkiní. Se utilizó un motor de 15 caballos de fuerza, para rebombeo; y para controlar la presión del agua, se accionaba un manómetro de 15 hp.

Se nombró a Juan Huchín Gutiérrez como bombero, comenzando su  labor el 28 de marzo de 1968, fecha en que también empezó a funcionar en Calkiní el Sistema Federal de Agua Potable. El administrador fue Norberto Carvajal Caamal, de mayo de 1968 a 1972.  En 1969, se contrató a un fontanero y a un auxiliar de bombero, en las personas de Alberto y Marcial Ucán Kantún.

La red principal abarcó las calles 15, 26, 7, 16 y 27, con tubería de cuatro pulgadas (entre 1992 y 1994 se hicieron importantes cambios en la 27 y 19, sustituyéndola con tubos de seis pulgadas). Los ramales fueron de 2 ½ pulgadas.  Después, se hicieron ocho pozos, siempre equipados con bombas sumergibles, con capacidad de cuatro litros por segundo, cada una.

En tiempos del Lic. Rodríguez Barrera como gobernador, el servicio se “estatalizó”. El segundo encargado fue Esteban Hernández Quijano (1973-80); luego siguieron en orden sucesivo Sergio Ek Huchín (1981-82); Julio Dolores Kantún May (1983-85), Francisco  Tun Cutz (1986 -quince días–), César Estrada Flores (1986-88 y 1992-94), Manuel Cuevas y Cuevas (1989-91 y 1997-2000), Lizandro Salazar Couoh (1991), Jorge Pool Paredes (1995-1997) y José Luis Cuevas Rodríguez (en el 2000).

Al principio, las tomas del líquido vital tuvieron medidor; el pago mínimo era de $9.60, y la cuota fija de $12.00.  Los medidores dejaron de usarse en 1976.

En 1980, fue colocado un tanque alto de 250 m3, en el barrio San Luis, en el mismo terreno en que se ubicó el tanque bajo. En San Martín funciona otro, desde el período 1992-1994. En el 2000, en San Isidro se puso un motor de 25 caballos de fuerza, que inyecta el agua directa a la red.

En 1992, al surgir una epidemia de cólera, el agua comenzó a tratarse con cloro. Los habitantes iniciaron el consumo de agua purificada, en ósmosis inversa, distribuida por empresas de la región y de la localidad, siempre con riesgos para la salud.

Desde ese año, Huchín Gutiérrez es responsable del área de mantenimiento en el municipio. Actualmente (2001), la ciudad cuenta con seis bomberos: Marcial Ucán Kantún, Juan y José Eduardo Huchín Ucán,  Felipe Ucán Canul, Carlos Cauich May y Felipe Caamal Puc. También hay seis fontaneros; entre ellos, Juan Couoh, Rosalino Huchín y José y Santiago Caamal Puc.

Desde 1996, los pueblos de la jurisdicción tienen su propio sistema. El de Isla Arena es el más reciente. Los comisarios y agentes municipales son los encargados del servicio en sus territorios; en Nunkiní, el encargado es Alejandro Euán Naal; en Dzitbalché, Edy Leticia Gómez Pérez; y en Bécal, Federico Uc  Cob (en este aspecto se dependía de Calkiní). Nota de 2001.

Hay tres clases de contrato: domiciliario, comercial e industrial.  En esta localidad, Felipe Moo Pool fue cobrador de las cuotas, desde el 5 de enero de 1981. En esos tiempos, el sistema se municipalizó.

Cuando no hay energía eléctrica, el agua suspende su fluido. Muchos niños y jóvenes beben agua entubada en la mayoría de los centros educativos, sin tener en cuenta que hay pozos convertidos en sumideros, que contaminan el manto freático.

 
 
 
 
Fuente: "Los ojos de Ah-Canul". Santiago Canto Sosa; 2000-2008 / Fotos: Archivo de Santiago Canto Sosa; década de 1970 y 2008