Calkiní, 14 de junio de 2014
 
Compartiendo diálogos conmigo mismo: Sucesos que pasan y pesan
 
Paisaje de Isla Arena (26 de enero de 2005)
 

I
Fue un poeta sin apellido,
a pesar de vivir con el pulso del verso.
Siempre tuvo un abecedario
con el que injertar una sonrisa al aire.
Cercado por la indiferencia,
acorralado por la flojedad,
fenece, sin dejarse ver,
rodeado de sueños, liberado de mundo.

II
Aquella noche oscura,
se abrigó con la luna
para no tener miedo a quedarse solo.
Permaneció en silencio,
invitó a soledad,
y resolvió el miedo
con el mantel de sentirse acompañado.

III
Quisieron casarla y ella quiso casarse.
Casarse por amor y ser dueña de sí,
Como no lo consiguieron
la apedrearon, hasta dejarla muerta.
Pudieron lapidarla
pero jamás podrán borrar del aire
los deseos de su corazón.
Cuando los corazones se aman,
la eternidad les cobija por siempre.

IV
La sombra del mal cohabita,
pero no sin el sol del día.
Tras la mañana vendrá la noche,
sólo es necesario cerrar los ojos.
Si hay algo que he aprendido,
es que una mirada
puede ser el mejor abrazo,
pero también la peor caricia.
En cualquier caso, más vale ser viento,
que dejarse llevar por su corriente.
Uno tiene que ser la palabra y el soplo.

V
Se tiende a poner pasos,
allí donde faltan caminos,
palabras donde faltan pensamientos,
abecedarios donde faltan labios,
lenguajes donde faltan corazones.
Somos pura contradicción.
Uno es sensato con el alma llena.
Nadie puede serlo con el estómago vacío.

VI
La eternidad es nuestra.
Es el camino que transita hacia sí mismo.
Tendremos todo el tiempo para recordarlo.
Y así, yo sé que vivo porque tú me vives.
Y que existo porque tú me buscas.
Soy porque contigo me hallo.
Soy porque tú eres. ¡Imagíname!

VII
Todo en esta vida es un incesante diálogo.
En torno al ser ha de espigar la voz serena.
Es preciso saber escuchar para poder decir.
Comprenderse es tan precioso como preciso.
Para fundirse hay que fusionarse en el latir.
Refundirse con el lenguaje, rehacerse a la vida.
Algo que va más allá de las palabras.
De las que caen como la lluvia.
De las que son agua,  y empapan.

 

Faro de Isla Arena (26 de enero de 2005)
 
 
Fuente: Texto recibido el 14 de junio de 2014 / Fotos: Santiago Canto Sosa