Calkiní, 7 de noviembre de 2003
 
Tradición de los "Finados"
 
 

Como sucedió en el año pasado, durante los dos últimos días de octubre y dos primeros de noviembre se realizaron actividades en hogares e instituciones de la ciudad, para celebrar la tradición de los "Finados", es decir, de los fieles difuntos. En centros educativos y sociales se hicieron altares dedicados a familiares fallecidos. En escuelas, alumnos y maestros colaboraron con utensilios, dulces y frutas, con el objetivo de conservar esa costumbre, aunque sea con adecuaciones.

     

Entre el 27 y 31 de octubre, en la mayoría de las comunidades del municipio se efectuaron muestras de altares, alusivos al hanal-pixán (comida de difuntos). En muchos casos, fueron enterrados pibipollos en patios de los planteles, o fueron horneados y comprados, pero no faltaron en las mesas.

Los días 30 y 31 de octubre, habitantes de esta población acudieron al Mercado Público "José del Carmen Cuevas Sierra", y a comercios de la población, a adquirir viandas, productos agrícolas y otros artículos indispensables para el guiso y ofrenda a los muertos.

Desde horas de la tarde, locatarios y vendedores eventuales dejaron listos sus puestos, en los que se pudo observar velas, frutas, flores, verduras, pitos y dulces.

Por la noche, y en las primeras horas de la mañana, la gente siguió llegando a comprar lo necesario para recordar a su familiares y amigos fallecidos.

En uno de los sitios, las señoras Martha y Teresa Carrillo -en compañía de hijas y nietos- expusieron arepas, "suspiros", y dulces de pan, de camote y "ta de tucha" (hecha con semillas molidas de calabaza), productos que venden desde hace más de 50 años.

En el estacionamiento, la otra cara de la moneda se vio reflejada en loncherías improvisadas; abundaron los panuchos, hot dog, tacos de carne de cerdo y res.

Música moderna, y publicidad, se dejó escuchar en los alrededores, mientras la gente llegaba a pie, en auto o en triciclo.

Entre la una y tres de la tarde del 1 de noviembre, la comida estaba lista para ser degustada en reuniones familiares. Refrescos, cervezas y licores acompañaron el menú de masa y carnes de aves y cerdos.

El Panteón Municipal fue visitado durante una semana; bóvedas y osarios recibieron capas de pintura, y rejuvenecidos con flores y veladoras.

El Día de Muertos (2 de noviembre), misas y rezos reunieron a gran cantidad de habitantes en los pasillos y cerca de un altar católico, junto a la capilla que se encuentra al fondo del cementerio.

Después, algunas "tardeadas" -con la participación de grupos musicales- en localidades como Nunkiní y Calkiní, dieron el toque final a la conmemoración de los "Finados".

 
 
 
 
Fotos: Santiago Canto Sosa