Calkiní, 10 de noviembre de 2005
 
Altares y ofrendas
 
 

La última semana de octubre estuvo muy activa. El misterio, la soledad de los muertos, significó la remembranza, los recuerdos, la reflexión.

Niños y adultos fueron tras las frutas, velas, incienso, cruces, candelabros, retratos, y cosas de aparente antigüedad.

En escuelas, instituciones de gobierno, en sitios públicos, mesas frontales o esquinadas (con ofrendas a los difuntos) estuvieron a la orden del día y de la noche.

La E.N.L.E.E. ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento
 
Altares que obtuvieron premios en concursos organizados por el Cobach de Nunkiní (1), el Ayuntamiento (2), y la Escuela Normal de Licenciatura en Educación Preescolar (3)
 

Muestras, concursos, representaciones de altares en honor a familiares y amigos; participantes y jurados calificadores que se pusieron a leer o investigar en Internet los posibles rasgos a tomar en cuenta en la conservación del Hanal Pixán.

En el Módulo del Cobach de Nunkiní, en la Escuela Normal de Educadores, en la Normal de Educación Primaria, en la Plaza del Maestro, en la Casa del Maestro Jubilado, en todos lados.

Los manteles, los dulces de pan o mazapán, las vasijas de barro, las exposiciones orales en maya y español; en salones de clase, en pasillos, en los pensamientos, se anidó un altar y una ofrenda.

La niñez comió; la adultez se recreó. La comunidad, el municipio, probó los pibipollos, los pibifrijoles, los pibitos de jamón y queso.

Fue la culminación del Mes de la Campechanidad. La última semana de octubre de fiestas, de gremios, de tierra mojada, por la víspera del "jálowin" que todavía no domina la ansiedad del hombre modernizado.

 
Entrega de premios en el concurso organizado por el Ayuntamiento (1); visita del Jurado Calificador en el concurso de altares en la Normal de Educadoras (2); y ofrenda ganadora del primer lugar en la Casa del Maestro Jubilado (3)
 
 
Fotos: Santiago Canto Sosa
 

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