He
aquí una muestra de ofrendas literarias. Escritores
que no sucumben ante la muerte de sus seres queridos.
Hombres y mujeres resucitándose, y despertando a
su alma difunta.
He
aquí otra ofrenda a las muestras de cariño de quienes
lloran por sus corazones rotos, por el rostro que
un día estuvo... se perdió
en la memoria... y se encontró en el olvido...
Sea
ésta la forma de deshacerse de la muerte de uno mismo,
y hacerse de la vida del amigo muerto, del pariente
fallecido...