Volver a la portada
Visita de San Luis Obispo a San Diego de Alcalá, en Nunkiní

Nota del 16 de noviembre de 2010

 

Sábado 13 de noviembre de 2010.- Desde el 19 de agosto pasado, durante la visita de San Diego de Alcalá (1400-1463) a San Luis Obispo (1274-1297), se esperaba que éste también visitara a su hermano franciscano en Nunkiní, en su fiesta patronal. Y, gracias a Dios, se realizó.

A las 8:30 de la mañana, salió de su sede parroquial de Calkiní la imagen de San Luis Obispo, hermosamente rodeada de arreglos florales, para ser llevada a la comunidad de Nunkiní, en el marco de las fiestas en honor de su Santo Patrono.

 
 

En la peregrinación, dirigida por el Pbro. José Luis Canto Sosa, participó un buen número de fieles calkinienses, que con mucha alegría acompañaron a la imagen de San Luis Obispo de Toulouse, entonando el "Aquí estamos los cortesanos junto al solio del gran San Luis...".

Encabezando la peregrinación, iba la imagen sagrada que fue recepcionada por el Pbro. Francisco Verdejo Aguilera y fieles nunkinienses a dos cuadras del templo parroquial de la "Tierra de los osos".

La Celebración Eucarística inició a las 11:00 a.m., y fue presidida por el Pbro. Rogelio Ávila Gamboa, sacerdote nunkiniense, quien al principio dirigió a la multitud unas palabras en maya.

El Evangelio fue proclamado en maya y español, teniendo como enseñanza central la exhortación de N.S. Jesucristo a sus discípulos, a buscar ser grandes en el Reino de los Cielos, siendo servidores de los demás, muy a tono con la ejemplar vida de los franciscanos, San Diego de Alcalá y San Luis Obispo.

 
 

Concelebraron los presbíteros Francsico Verdejo Aguilera, Párroco de Nunkiní; José Luis Canto Sosa, Párroco de Calkiní y Decano de Maya Norte; Bartolomé Hernández de la Cruz, Párroco de Bécal; y Armando Rosado Cel, Director del Curso Introductorio Seminario.

Terminada la Santa Misa, se realizó una solemne procesión alrededor del parque principal; y concluida ésta, a las 12:55 de la tarde, en medio de gran algarabía de la gente, se repartió cochinita, pelotas, abanicos, recuerdos, etc. No podían faltar las "roscas de San Diego", que simbolizan la virtud de la caridad y de saber compartir, que San Diego de Alcalá demostró hacia los pobres y necesitados.

La imagen de San Luis Obispo fue regresada a la cabecera municipal, a la 1:45; así concluía su primera salida de la Atenas del Camino Real. Mientras tanto, los nunkinienses quemaban al "U'dzuli ka'ak" o "Caballero de fuego", en agradecimiento a San Diego de Alcalá por el milagro de extinguir la viruela negra en Chan Ka'a, población que existía al norte de Nunkiní durante la época colonial.

 
 
 
 

Fuente: Pbro. José Luis Canto Sosa (14/11/2010) // Fotos: Rodrigo Tzel Briceño (13/11/2010)