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Celebran llegada del Año Nuevo

Nota del 4 de enero de 2014.
 

Martes 31 de diciembre de 2013.- Con solemne Hora Santa y celebración eucarística, reciben al Año Nuevo.

"La fraternidad, fundamento y camino para la paz. 2014”; con este mensaje del Papa Francisco, con motivo de “La Jornada Mundial de la Paz”, destacó el Pbro. José  Luis Canto Sosa, párroco de la ciudad, en su mensaje de Año Nuevo, al celebrar esta noche solemne Hora Santa, y posteriormente la Eucaristía en el templo de San Luis Obispo.

 
 

Ante un recinto repleto de feligreses, cerca de las 9:00 de la noche inició la solemne Hora Santa, en donde se expuso al Santísimo en la parte central del altar mayor; grupos de Adoradores y fieles adoraron y rogaron por el inicio de un buen año. Seguidamente, inició la celebración eucarística; Canto Sosa estuvo acompañado de seminaristas, ministros, acólitos y cientos de creyentes.

En su mensaje de Año Nuevo, el padre José Luis mencionó: SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS. La Iglesia celebra con toda solemnidad el misterio de la maternidad divina de la Virgen el día 1 de enero, fecha en que también se conmemora lo que nos recuerda el evangelio de san Lucas: al cumplirse los ocho días del Nacimiento del Niño, lo circuncidaron y le pusieron por nombre Jesús. La fiesta de hoy está destinada a celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la madre de Jesús, Dios y hombre.

JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ. El Papa Pablo VI quiso que, a partir de 1968, se consagrara este día, el primero del año, a la reflexión y a la oración por la paz, acompañándolas con un Mensaje dirigido ante todo a los jefes de Estado y a los representantes de las naciones. Juan Pablo II y Benedicto XVI continuaron esta hermosa iniciativa, enviando cada año su mensaje.

 

Este 1 de enero de 2014, el Papa Francisco da a conocer el mensaje de la Jornada Mundial de la Paz con el lema: "LA FRATERNIDAD, FUNDAMENTO Y CAMINO PARA LA PAZ":

En este mi primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, quisiera desear a todos, a las personas y a los pueblos, una vida llena de alegría y de esperanza. El corazón de todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comunión con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer.

De hecho, la fraternidad es una dimensión esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva conciencia de este carácter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera. Y es necesario recordar que normalmente la fraternidad se empieza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a las responsabilidades complementarias de cada uno de sus miembros, en particular del padre y de la madre. La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor.

Una verdadera fraternidad entre los hombres supone y requiere una paternidad trascendente. A partir del reconocimiento de esta paternidad, se consolida la fraternidad entre los hombres, es decir, ese hacerse «prójimo» que se preocupa por el otro.

 

Al finalizar la celebración, el sacerdote envió sus felicitaciones y deseos de Año Nuevo para todos los presentes y la comunidad en general.

Para concluir, se bendijeron -como ya es tradición- numerosas veladoras y velas, las cuales llevaron varias personas; éstas se encenderán durante cada día primero de cada mes del año.

El "coro de voces” que dirige Doyle Brito Uribe tuvo a su cargo los cantos y villancicos.

 
 
 
 
Texto y fotos: Carlos Fernández Canul