Como
temía perder el camión por culpa del sueño,
le pidió a “Tina” el favor de mandar
muy temprano a “Payaso” (Eduardo Cauich), encargado
del servicio y mantenimiento de aquella oficina, a “levantarlo”
de su hamaca, ya que sus diálogos con Morfeo se hacían
muy profundos.
Pero
a “Payaso” le surgió un caso imprevisto
y no fue a trabajar al día siguiente. Sin embargo,
pasaba por allí “tío Justo”, como
cariñosamente le llamaban los amigos a Justo Estrada
Sosa, y “Tina” lo envió al domicilio
de Fidel, quien dormía plácidamente cerca
de una ventana -protegida con barrotes de fierro- que daba
a la calle. Justo se asomó por ella y exclamó
el nombre requerido. Al ver que nadie daba muestras de escucharlo,
se colgó de las barras de metal y gritó con
mayor fuerza.
“Delo”,
despabilándose, ante la silueta suspendida en férreo
equilibrio, preguntó: –¿Eres tú,
“Payaso”?
“Tío
Justo” respondió con ironía: ¡No
soy payaso, soy trapecista!