En
cierta ocasión, “Aurora” visitó
a “Cardenales” de Bécal, poblado en el
que existe mucho entusiasmo por este género. Al partido
asistió el “tío Lex”, patrocinador
del equipo de la “Atenas del Camino Real”.
En
la tierra de los sombreros de jipi y palma, se encontró
con Antonio del Río, con el que apostó la
cantidad de cinco pesos por el segundo hit que conectara
el pundonoroso “Chahuito”, quien en su turno
inicial bateó un “podridito” que cayó
detrás del antesalista. Aquél comenzaba la
alineación aurorista y casi siempre buscaba el batazo
bueno en los primeros lanzamientos.
“Chahuito”
dio otro hit que resonó en los oídos del empresario
rival. Del Río, con la ansiedad reflejada en su rostro,
tuvo que pagarle a “tío Lex”, quien al
observar el interés del otro por recuperar su peculio,
dobló la apuesta, esperando que en su tercera oportunidad
Isauro repitiera la dosis.
Otra
vez, “Chahuito” tendió la pelota sobre
uno de los jardines. El magnate antagónico, al ver
que sus bolsillos se vaciaban, y tomando en cuenta que en
la última entrada le tocaba un turno más a
Isauro Herrera, ofreció a su contrapelo el ¡todo
o nada!, es decir, 40 pesos para el triunfador.
Isauro
se fue de 4-4 en la jornada: la bola se internó en
uno de los prados, donde el vigilante tuvo que quitarse
la gorra en su vano intento por atrapar la esférica.
Al
final del juego, “tío Lex” se acercó
a “Chahuito” para felicitarlo y entregarle 20
pesos (la mitad de lo obtenido), diciéndole: “Son
tuyos, te los ganaste”. Éste, sorprendido,
preguntó: “¿Yo, por qué?”
El otro, relató lo sucedido y aquél reclamó,
sin furia: “¡Me lo hubieras dicho antes!”
Y “tío Lex”, con argucia, repuntó:
“¡Si te lo hubiera dicho antes, qué tal
si no bateabas nada!”.