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En
1986, año en que Rubén Uribe Avilés
inició su administración pública,
varios integrantes del grupo literario “Génali”,
entre ellos Ramón Suárez Caamal, Ramiro
Suárez Huchín, Waldemar Noh Tzec y quien
esto relata, se dieron a la tarea de hacer un plan de
trabajo referente a la publicación de libros
y otras actividades de índole creativo, por lo
que solicitaron una audiencia para entrevistarse con
el munícipe.
Impulsivo
como siempre, quien esto narra dudaba -a cada rato-
de que el presidente fuera accesible con nosotros. Mis
colegas insistían en que hiciéramos la
lucha para hablar con él.
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| De
Izq. a Der.: Ramiro, Santiago (atrás), Waldemar
y Ramón, miembros del grupo “Génali”,
en la Casa de Cultura; 1984. Foto: archivo de Santiago
Canto Sosa. |
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Al
tratar de encontrarlo en la sede del Ayuntamiento, se nos
comunicó que Rubén sintió molestias
en su dentadura, por lo que había ido a visitar al
cirujano dentista -Enrique Castellanos-. Se nos indicó
esperarlo en la sala municipal o, si lo preferíamos,
cerca del consultorio mencionado. Optamos por la segunda
sugerencia.
Sentados
en la acera, cerca de la refresquería “Los
pitufos”, conversamos durante hora y media. Este servidor
seguía con la cantaleta, dudando de su accesibilidad,
hasta el grado de retar a los amigos a cometer la osadía
de interrumpir al galeno para acordar una cita con el edil
al día siguiente.
Eso
pretendíamos, cuando de improviso salió del
consultorio uno de sus colaboradores, diciéndonos
–en respuesta a nuestra interrogante- que a don Rubén
estaban curándole un absceso en una muela.
Sin
pensarlo dos veces, me dirigí hacia mis compañeros
disculpándome: tenían ustedes razón...
¡don Rubén si es “abscesible”!