Inicio de la página
Opinión de Gumercindo Tun Ku
 
(24 de mayo de 2013)

Los retos del maestro

 
 

Las voces se han callado, se han dejado de oír a tambor batiente, sólo algunos fantasmagóricos ecos deambulan entre las paredes púas que cercaron sus almas, voces de legítimos reclamos. ¿Qué somnífero letal ensoñó sus espíritus guerreros? ¿Qué veneno mortal eclipsó sus antes lucidas convicciones? hoy duermen el sueño invierno de lo que pudo ser su primavera.

Las voces se han callado, ¿qué anestesia el aire de medianoche inyectó en sus venas de vocación de inefables luchadores para que callaran? Los pasos se detuvieron, las palabras se escondieron, no hay cantos que levanten su pesada sábana mortífera de pasividad.

Las voces se han callado, un día, cuando el polvo devele el secreto de las piedras nuevamente, sus voces volverán a alzarse. Por ahora sólo hay que decir “¡Vuelve! ¡Vuelve, maestro!” ¡Despierta, titán de las metamorfosis! Que sea mantra de dignificación contra el liderazgo oficialista.

El magisterio de México está viviendo una etapa fuerte, momentos en el que se le suman más desafíos de los que hasta ahora siempre han tenido, la política reformista del Gobierno Federal no ha sido la mejor parte, lejos de coadyuvar a mejorar y elevar la calidad de la educación, que ese debía ser la plataforma principal de la reforma educativa y no el tinte laboral que tiene, viene a ser un peso más sobre la ya pesada losa de retos que los docentes llevan a cuestas.

 
 

La gran desigualdad educativa que vive México, ningún político la conoce mejor que los maestros, las escuelas, desde las rurales hasta las urbanas son grandes depresiones sociales que los separan, la pluriculturalidad debe encaminarse a la interculturalidad no a la aculturación, que es a donde nos conduce tales reformas aprobadas sin el debido análisis a fondo en los Congresos.

El maestro se enfrenta a diario a los retos pedagógicos, didácticos y profesionales, pues sabe que así debe ser, porque es parte su formación continúa, a diario se enfrenta a los diferentes estatus sociales, a sus capacidades físicas y cognitivas de sus alumnos y de sus comunidades; a tratar de sobrellevar su propia vida con sus salarios de por si ya de menos valor adquisitivo, la carga de llevar casi como estigma las criticas sin fundamentos de los medios de comunicación, denostando su trabajo académico.

Los retos de encontrar en sus alumnos la infancia que pueda modelarse cultural y educativamente en la escuela, y que se han perdido en sus propias casas; como dijera hace más de tres lustros Giovanni Sartori que un día los maestros se enfrentarían a los homo videns, y díganme si no es así, los niños, como dijera también Neil postman en su libro; “la desaparición de la infancia” todo por la televisión, ahora con los ordenadores, que en la gran mayoría de los hogares han suplido a los padres con sus propios consentimientos.

 
 

Entonces, qué le queda al maestro, seguir enfrentando tan diversos retos cada día, que debería servirle para su dignificación, no para ser tomados como vándalos, irresponsables e inconformes, el maestro es el que sabe de las realidades de la educación, él sabe que la educación debe ser humanista y colectiva, no individualista y entreguista como se persigue con las recientes reformas de la educación básica, maquillada con la palabra competencias.

Desgraciadamente, los retos que seguirán enfrentando los maestros, como se están vislumbrando, no se equilibran con la parte que ellos a diario ponen con su trabajo en sus salones de clases.

Por aquellos maestros que claman por justicia y reivindicación social, por aquellos maestros que no cesan de luchar por una verdadera educación pública en México, la entereza de mis respetos.

“La autoridad de los que enseñan perjudica la mayoría de las veces a los que quieren aprender” (Cicerón).

 
 
 
 
Texto: enviado por Gumercindo Tun Ku, 24/05/2013 // Fotos: Santiago Canto Sosa (2009-2010)