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Hay
situaciones en las que es difícil tomar una decisión.
Para elegir bien debes hacerte varias preguntas. La primera
y más importante es: ¿Crees que estás
ya en una etapa en la que decidirte por una pareja sea el momento
más importante de tu vida? Si no es así, la situación
no es difícil. Para elegir entre dos personas, a la
que más te convenga emocionalmente, tienes tiempo de
hacer varias pruebas.
Las
relaciones de pareja te van llevando de sentimiento en sentimiento,
a veces amas y a veces odias a la misma persona. Así que esta situación se puede prestar a malas
interpretaciones, sobretodo cuando te encuentras en esa situación
de querer elegir entre dos.
Claro
que no vas a salir simultáneamente con los dos
prospectos, pero se supone que ya los conoces. Debes analizar
muy a fondo tus sentimientos, hasta donde disculpas a uno o
a otro en la misma situación, a quien le perdonas y
a quien no. Recuerda la situación que te orilló a
terminar con tu primer novio del que aún te sientes
enamorada, o tal vez él terminó con la relación,
y si así fue, pregúntate si más adelante
no haría lo mismo. Tal vez sea una persona insegura. ¿Vale
la pena seguir esperanzada?
Tu
nuevo novio tendrá detalles que el otro no tenía,
pero el nuevo tendrá defectos que el primero no tenía
y así podrás seguir comparando.
El
atractivo físico o “químico” no es siempre
el más importante. El nivel cultural y social si lo
es, ya que la forma de pensar debe tener cierta similitud para
resolver puntos de vista que servirán para tomar determinaciones
que sean de interés común para la pareja.
Las
mujeres por lo regular, buscamos a un hombre que sea tan
o más inteligente que nosotras. A menos que seas una
mujer manipuladora, entonces buscarás a un hombre débil
Si te sientes muy insegura para decidir, deja pasar el tiempo.
Retírate de los dos una temporada, eso te ayudará a
poner en claro tus sentimientos.
Pero
dime, ¿conoces el amor? Tú como todas quieres
llegar a sentir esa pasión tan grande, quieres enamorarte
de un hombre fuerte y valeroso, recto y alegre. Todo un hombre.
Alguien firme en quien poder confiar. Un varón-roble
en el que tu vida trepe como enredadera. Sueñas casarte
con tu vestido blanco y subir al altar apoyada en su brazo
querido, entre flores, nubes de incienso y coros celestiales.
Durante el noviazgo no se conoce totalmente a la persona,
es en el diario convivir como pareja marital donde realmente
empiezas a conocer a ese ser humano.
El
verdadero amor es un sentimiento muy grande que sólo
se da en los hombres y mujeres adultos, mentalmente maduros,
no lo confundas con amoríos o espejismos que tu desesperación
por amar o ser amada te hacen experimentar. No desperdicies
el corazón malgastándolo con sentimientos que
se parecen al amor.
Cuando
eres adolescente los amoríos son niñadas,
perdona que te lo diga crudamente; se juega al amor como cuando
te ponías los zapatos y la ropa de tu mamá cuando
eras niña.
Confundir
al amor con “amoríos” es un juego muy peligroso.
Imagina que llevas el amor como un perfume muy fino para el
hombre que esperas, para el que tienes destinado, pero, si
por descuido el frasco se quebrara levemente, irías
dejando caer gotas y gotas. Guárdate para el gran amor,
no desperdicies ni repartas por aquí y por allá.
Todos
ansiamos amar y ser amados. Sin embargo debes estar conciente
si lo que buscas es sentirte querida o si tú quieres ofrecer
ternura. Son dos polos opuestos.
La
persona que sólo busca ser amada es inmadura y necesita
ser protegida porque la aflige una sensación de desamparo,
no soporta la soledad y decide conquistar a alguien que satisfaga
sus necesidades.
El
otro polo es la persona que más que nada desea amar.
Se trata de una persona íntegra, psicológicamente
madura, alguien que necesita dar, proteger, entregarse. ¡qué distinto
es desear hacer feliz, a exigir que alguien te haga feliz!
Por
todo lo anterior, puedes deducir si realmente te encuentras
enamorada de tu primer novio; si te sientes capaz de repetir
las palabras bíblicas: “tu patria será mi patria
y tu Dios será mi Dios”; si encuentras identificación
de espíritus que después vendrá a expresarse
en la identificación de los cuerpos; si se te acelera
el corazón y tiemblas cuando sabes que va a llegar;
si cuentas los días, las horas y los minutos; si sientes
todo el día la presencia de esa persona envolviéndote,
si está en tu trabajo, en tu vigilia y en tu sueño. |