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(19 de agosto de 2006)
 
Entre dos amores // Alma Sandoval Valenzuela
(Tengo un novio pero no puedo dejar de amar al otro)
 

Hay situaciones en las que es difícil tomar una decisión. Para elegir bien debes hacerte varias preguntas. La primera y más importante es: ¿Crees que estás ya en una etapa en la que decidirte por una pareja sea el momento más importante de tu vida? Si no es así, la situación no es difícil. Para elegir entre dos personas, a la que más te convenga emocionalmente, tienes tiempo de hacer varias pruebas.

Las relaciones de pareja te van llevando de sentimiento en sentimiento, a veces amas y a veces odias a la misma persona. Así que esta situación se puede prestar a malas interpretaciones, sobretodo cuando te encuentras en esa situación de querer elegir entre dos.

Claro que no vas a salir simultáneamente con los dos prospectos, pero se supone que ya los conoces. Debes analizar muy a fondo tus sentimientos, hasta donde disculpas a uno o a otro en la misma situación, a quien le perdonas y a quien no. Recuerda la situación que te orilló a terminar con tu primer novio del que aún te sientes enamorada, o tal vez él terminó con la relación, y si así fue, pregúntate si más adelante no haría lo mismo. Tal vez sea una persona insegura. ¿Vale la pena seguir esperanzada?

Tu nuevo novio tendrá detalles que el otro no tenía, pero el nuevo tendrá defectos que el primero no tenía y así podrás seguir comparando.

El atractivo físico o “químico” no es siempre el más importante. El nivel cultural y social si lo es, ya que la forma de pensar debe tener cierta similitud para resolver puntos de vista que servirán para tomar determinaciones que sean de interés común para la pareja.

Las mujeres por lo regular, buscamos a un hombre que sea tan o más inteligente que nosotras. A menos que seas una mujer manipuladora, entonces buscarás a un hombre débil Si te sientes muy insegura para decidir, deja pasar el tiempo. Retírate de los dos una temporada, eso te ayudará a poner en claro tus sentimientos.

Pero dime, ¿conoces el amor? Tú como todas quieres llegar a sentir esa pasión tan grande, quieres enamorarte de un hombre fuerte y valeroso, recto y alegre. Todo un hombre. Alguien firme en quien poder confiar. Un varón-roble en el que tu vida trepe como enredadera. Sueñas casarte con tu vestido blanco y subir al altar apoyada en su brazo querido, entre flores, nubes de incienso y coros celestiales.

Durante el noviazgo no se conoce totalmente a la persona, es en el diario convivir como pareja marital donde realmente empiezas a conocer a ese ser humano.

El verdadero amor es un sentimiento muy grande que sólo se da en los hombres y mujeres adultos, mentalmente maduros, no lo confundas con amoríos o espejismos que tu desesperación por amar o ser amada te hacen experimentar. No desperdicies el corazón malgastándolo con sentimientos que se parecen al amor.

Cuando eres adolescente los amoríos son niñadas, perdona que te lo diga crudamente; se juega al amor como cuando te ponías los zapatos y la ropa de tu mamá cuando eras niña.

Confundir al amor con “amoríos” es un juego muy peligroso. Imagina que llevas el amor como un perfume muy fino para el hombre que esperas, para el que tienes destinado, pero, si por descuido el frasco se quebrara levemente, irías dejando caer gotas y gotas. Guárdate para el gran amor, no desperdicies ni repartas por aquí y por allá.

Todos ansiamos amar y ser amados. Sin embargo debes estar conciente si lo que buscas es sentirte querida o si tú quieres ofrecer ternura. Son dos polos opuestos.

La persona que sólo busca ser amada es inmadura y necesita ser protegida porque la aflige una sensación de desamparo, no soporta la soledad y decide conquistar a alguien que satisfaga sus necesidades.

El otro polo es la persona que más que nada desea amar. Se trata de una persona íntegra, psicológicamente madura, alguien que necesita dar, proteger, entregarse. ¡qué distinto es desear hacer feliz, a exigir que alguien te haga feliz!

Por todo lo anterior, puedes deducir si realmente te encuentras enamorada de tu primer novio; si te sientes capaz de repetir las palabras bíblicas: “tu patria será mi patria y tu Dios será mi Dios”; si encuentras identificación de espíritus que después vendrá a expresarse en la identificación de los cuerpos; si se te acelera el corazón y tiemblas cuando sabes que va a llegar; si cuentas los días, las horas y los minutos; si sientes todo el día la presencia de esa persona envolviéndote, si está en tu trabajo, en tu vigilia y en tu sueño.

 
 
Fuente: Texto enviado desde Cárdenas, Tabasco