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(29 de agosto de 2006)
 
Cuando mamá estudia y trabaja / Alma Sandoval Valenzuela
 

Hoy en día, mujeres de todas las edades se esfuerzan por superarse continuamente, por estar a la vanguardia de los tiempos modernos en todos los aspectos. Las que son profesionistas, además de que ya trabajan o tienen su propio negocio, toman cursos para especializarse, diplomados, seminarios, etc. y las que aun no lo son, estudian alguna licenciatura o carrera técnica; el caso es que muchas mujeres, madres de familia, trabajan y estudian y hasta se dan tiempo para asistir a fiestas y celebraciones con la familia ¿qué clase de mujeres son? que muchas otras se admiran y se preguntan ¿cómo le hacen?

La modernidad obliga a todas las mujeres a ser organizadas y esto es la base para que el día rinda y se aproveche al máximo, evitando el estrés y dando a cada ocupación su tiempo e importancia en el momento destinado para cada actividad.

La madre de familia que estudia y trabaja, coloca en una escala de valores y por orden de importancia, sus ocupaciones de cada día. Jerarquiza cada mañana sus actividades y por lo regular la familia ocupa el lugar principal; prefiere dejar de asistir a una clase y después recuperarse o que le descuenten un día de trabajo, que dejar solos a sus hijos en un festival de la escuela o algún otro evento importante; o dejar solo a su pareja en una circunstancia en la que él necesita de ella a su lado. Sobre todo en casos de enfermedad.

Generalmente las mujeres que se encuentran en esta situación, increíblemente, son mujeres pacientes y aparentemente tranquilas, porque han aprendido que el tiempo puede esperar y son capaces de cumplir puntualmente con todos sus compromisos. Evitan involucrarse en quehaceres que vayan más allá de sus posibilidades, como trabajar para algún partido político, para alguna iglesia, para la comunidad donde viven, etc., son mujeres que se concentran en esas tres actividades que en su momento tienen más importancia.

Cuando ellas lo consideren prudente y necesario participarán en servicios sociales, porque no desdeñan esa posibilidad ya que también se interesan por mejorar la calidad de vida de las demás personas.

Los últimos avances en Japón, en lo que se refiere a la Calidad Total que se maneja en las empresas, es el hecho de permitirle a los empleados varones estar junto a sus mujeres cuando éstas van a dar a luz un hijo. Los alientan a convivir con su familia, les autorizan hasta una semana para estar con los suyos en los momentos más importantes. Todo esto va a generar que el empleado rinda con mayor capacidad y entusiasmo en su trabajo, lo que redunda en una mejor forma de vida tanto individual como familiar y empresarial.

Si se compara esta ideología con la forma de pensar de las madres que trabajan y estudian, no habría mucha diferencia, aunque en nuestro país las mujeres lo hacen por sentido común, las empresas todavía no llegan a ese nivel de pensamiento de los japoneses.

Es importante que estas mujeres hagan partícipes a su pareja y a sus hijos de la importancia que tiene para todos que ella se supere, que el tiempo que ocupa para ello, se puede recuperar en una convivencia familiar con calidad y calidez. Que todos y cada uno de los miembros de la familia son importantes para la organización del hogar. Que cada uno debe cumplir con sus actividades asignadas, por sencillas que éstas sean.

Además, puede apoyar a sus hijos en sus estudios, ya que éstos no dejan de preguntar acerca de la vida y de sus conocimientos intelectuales y es bueno que la madre los oriente en todos esos aspectos.

En el caso de las madres solteras, esta situación adquiere mayor reconocimiento ya que además desempeñan el papel de padre y son el soporte económico de la familia. La superación que desean alcanzar no sólo es personal, sino que actúan con mayor entusiasmo por el afán de salir adelante con sus hijos, darles estudios y hacer de ellos personas productivas; luchando además con todos los inconvenientes de dejar a sus hijos en manos de otras personas, con los quehaceres domésticos y con hacer conciencia en los hijos de la necesidad de aprovechar y darle buen uso al tiempo que pasan juntos.

Las madres que estudian y trabajan deben pensar en que pagar por el servicio doméstico es una buena inversión, para eso también trabajan fuera de la casa. El hecho de contar con alguien que se ocupe de los quehaceres domésticos, es un alivio para toda la familia. Aunque la madre no puede deslindarse totalmente de las decisiones dentro del hogar, como la comida diaria, despensa, escuela, etc., la carga es menor.

Por eso y por muchas cosas más, la madre que trabaja y atiende a su hogar es una gran mujer que disfruta con entusiasmo las alternativas que la vida le da y que la recompensa por esta siembra será abundante, remecido y rebosante.

 
 
Fuente: Texto enviado por su autora; Cárdenas, Tabasco