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Cuando el rompimiento de la relación
es inevitable surgen dentro de ti emociones difíciles
de controlar. Es tiempo de tomar decisiones firmes y salir
adelante. Aún hay vida qué disfrutar.
¿Sabías que el noviazgo es el tiempo que dura
la condición de novio o novia con la expectativa de
que un futuro matrimonio sea celebrado o no?
Hoy
en día se ha deteriorado la importancia del noviazgo:
los padres festejan con algarabía que sus hijos tengan
novias desde el jardín de niños y en las telenovelas
vemos que los "noviazgos" entre niños de
primaria son comunes y frecuentes, cuando en realidad a esa
edad los infantes prefieren la compañía de
personas de su mismo sexo y pasan por un periodo de rechazo
al sexo opuesto ¿cuál es la prisa? Estos niños,
cuando llegan a la pubertad y a la adolescencia sólo
buscarán aventuras fáciles y experiencias ocasionales.
Por eso es muy común ver adolescentes y jóvenes
con depresión motivada por rupturas en los noviazgos. ¿Tú eres
uno de ellos?
Un
corazón despedazado
Cuando
inicias un noviazgo es con el fin de conocer mejor a tu
pareja, te vas involucrando con ella y buscas tener cosas
en común o simplemente crees en la química
que está tan de moda; llegas a sentir cierto enamoramiento
que muchas veces lo confundes con costumbre, dependencia
o simplemente pose social.
Crees
que tu pareja es lo máximo y no le ves los
defectos, o los ves y simplemente lo disculpas: "ya
va a cambiar". Es decir, te aferras a tener una relación
con la ilusión de llegar a más, ya sea sexualmente
o, pensando en forma responsable, formar una familia. Pero
hay momentos en que se impone el rompimiento de la relación,
cuando alguno de los dos se da cuenta que el cariño
auténtico no existe en esa relación y esto
es una condición necesaria para no continuar.
Qué hacer
ante un fracaso en el amor
Cuando
en una relación amorosa, una de las partes
decide romper, deben aprender a aceptar el rompimiento. Aunque
esta decisión te parezca injusta, en lugar de preguntarte ¿por
qué? es mejor que pienses ¿qué sigue? Ésta
es una característica del noviazgo: la posibilidad
de cambio, la opción de rectificar una elección
no acertada y, es aquí donde entran los sentimientos
de depresión, ira, soledad, estancamiento en el pasado;
repites como en un ritual visitando los escenarios donde
pasaban momentos juntos; vas al café y te sientas
en la misma mesa, vas al cine y escoges los lugares que antes
ocupaban juntos, etcétera, con deseos de ocasionarte
daño. Cuidado, acepta que todo terminó, deja
de culparte por el rompimiento, deja de preguntarte ¿por
qué?, libérate del pasado.
Analiza
objetivamente la relación para reconocer
las virtudes y los defectos de tu ex pareja y acepta las
cosas que no se pueden cambiar, como la tristeza de la separación,
que ciertamente es algo doloroso aunque se puede superar.
Libérate
de las consecuencias
Cuando
termine el noviazgo, aunque sufras un poco, deberás
librarte de esas acciones equivocadas y evitar rogarle a
tu pareja que vuelva: Evita el juego del detective, las amenazas
de venganza y menos buscar aventuras fortuitas o experiencias
sexuales por despecho, porque quien se hace daño eres
tú mismo.
Cuando
termine el noviazgo, piensa que tendrás más
tiempo libre que puedes ocupar en actividades positivas como
juegos, ejercicios, deportes, iniciarte en algún arte
o simplemente visitar lugares a los que no has ido como centros
culturales, parques, tiendas, etcétera.
Si
te encuentras muy deprimido porque terminó el
noviazgo, busca ayuda en una persona adulta madura de tu
confianza. Debes estar convencido de que tu vida debe seguir
adelante, por lo que necesitas poner todo tu empeño
y esfuerzo para continuar viviendo.
Una
vez superada la crisis del rompimiento, te será más
fácil volver a ver a tu ex pareja sin que se te remuevan
antiguos sentimientos, la podrás ver como una amiga
o amigo de la que disfrutas su compañía y tal
vez le verás otras facetas que como novios escondía.
Recuerda
que todo es del color del cristal con que se mire, sé positivo, mantén el equilibrio emocional y
piensa que puedes sacar provecho de los errores, pues éstos
te hacen crecer al darte la oportunidad de rectificar y mejorar
cada día.