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(18
de abril de 2006) |
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| Entre
la familia y el trabajo
// Alma Sandoval Valenzuela |
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El eterno debate entre el tiempo puede desaparecer con tan
sólo organizar tu día.
Olvida el estrés, las prisas y el mal humor, hoy puedes
comenzar a dejar las carreras.
Si
tienes como letanía de todas las mañanas: "levántate", "apúrate", "péinate", "lávate
la cara", "desayuna". Si los niños
ya conocen la rutina del día, entonces ¿para
qué les indicas a gritos lo que tienen qué hacer?
No les eches la culpa a ellos si estás retrasada para
ir al trabajo. Si empiezas el día con carreras y gritos,
te entra un aceleramiento que ya no sabes ni donde tienes
la cabeza, te pones de mal humor, no te organizas, todo se
te olvida y sales como desaforada para llegar a tiempo a
dejar a los niños a la escuela, los vas arrastrando
por toda la banqueta y los dejas a ellos también acelerados
tanto como a tu pareja, que de verte correr y gritar por
toda la casa, le pones los nervios de punta y eso puede causar
conflictos.
Cuando
llegas al trabajo, estás tensa y de mal humor,
tu actitud contigo mismo y hacia los demás se torna
agresiva y no quieres nada, ni que te hablen. Cometes errores
que te retrasan y se te amontona el trabajo que vas acumulando
para el día siguiente.
Tú puedes hacer mejor las cosas. Primero y necesariamente ¡sacúdete
la flojera!, es la peor compañera si trabajas y atiendes
un hogar.
A
propósito, conozco mujeres que sus hijos entran
a la escuela a las ocho de la mañana y es la misma
hora en que ellas entran a trabajar. Calculan tan estrechamente
el tiempo poniendo el despertador a las siete de la mañana,
que apenas les alcanza para hacer lo indispensable. Si supieran
lo bonito que es levantarse temprano, y hacer las cosas con
paciencia mientras escuchas el canto de los pájaros.
Planea
tu tiempo
- Cada
mañana, organiza tu día; siéntate
a tomar un café tranquilamente, si quieres,
puedes escribir en un papel lo que hace falta en
la casa. Tienes tiempo de visualizar mentalmente
las vueltas que debes dar para hacer tus diligencias
o adelanta el desayuno o la comida.
- Desde
la noche anterior prepara la ropa que van a llevar
tus hijos a la escuela, ten todo a la mano. Enséñalos
a dejar lista su mochila para el siguiente día.
Acostumbra a tus hijos a irse a dormir a una hora prudente
para que cumplan las horas de sueño que requiere
su organismo y así podrán levantarse más
temprano.
- Algunos
niños duermen la siesta, déjalos
tranquilos. También es importante que no los conviertas
en seres estresados porque a las cuatro es la clase de
natación, a las cinco la de inglés, a las
seis el tae kwon do, a las siete la tarea, etcétera.
- Si
eres de esas mamás que quieren que sus hijos
tengan más ocupaciones de las que ellos son capaces,
espérate, tus hijos no son máquinas. No se
van a convertir en genios o estrellas de algún deporte
que tú no pudiste lograr. Y si además les
exiges excelentes calificaciones, ya los amolaste. El hecho
de llevarlos y traerlos es más trabajo para
ti. Ellos a su tiempo y cuando quieran van a escoger
alguna actividad que vaya con sus intereses, con
su edad y su capacidad intelectual.
- Ayúdalos a bañarse y vestirse, los niños
son lentos porque todavía están desarrollando
su sistema motor, además el contacto físico
entre madre e hijo es sumamente importante para cubrir
las necesidades de afecto, básicas en el desarrollo
del niño; de esta manera estarán listos más
rápido y los puedes sentar a la mesa, o preparar
el lunch que van a llevar.
- Háblales con cariño y palabras positivas,
dale calidad al tiempo que pasas con ellos, considera que,
si tus hijos te ven por ratos ¿qué imagen
tienen de ti?
- Una
vez que dejes todo organizado en tu casa, llegarás
tranquila a tu trabajo, tendrás la cabeza despejada,
podrás concentrarte y rendirás efectivamente
en tus labores. Recuerda que el ambiente laboral tiene
que ver con tu actitud. Las relaciones interpersonales
son mejores si llegas a trabajar con disposición
y buen humor y puedes ayudar a tus compañeros creando
un ambiente saludable, lleno de camaradería, entusiasmo
y apoyo mutuo. Con más razón, si tu trabajo
tiene que ver con la atención al público.
- En
ocasiones, mantener un trabajo y además cumplir
con las funciones de la casa resulta muy agotador, lo mejor
es poner buena cara y que tu familia no sienta que el hecho
de trabajar es un impedimento para compartir con ellos
o para estar en casa de buen humor. Es importante también
que cuando vayas a trabajar dejes la camiseta de ama de
casa y te pongas la del trabajo, es decir, tu pensamiento
debe estar en el momento que estás viviendo; luego
lo haces al revés: cuando llegues a tu casa
te quitas la camiseta del trabajo, evita llevar los
conflictos de tu trabajo a tu hogar.
- Algo
muy importante para las mujeres que trabajan es
no llegar con una actitud cansada y no querer atender
ni a tu esposo ni a tus hijos, lo primero es tu familia,
por ello hay que atenderlos con amor. La idea no
es olvidarse de la responsabilidad de la casa; tú trabajas para
tener un ambiente más confortable, tener mas ingresos,
lograr tus objetivos económicos, lograr una mejor
calidad de vida y de atención hacia los tuyos.
- No
es fácil cambiar las actitudes, pero poco a
poco, después de leer esto, cuando tengas algún
comportamiento parecido, te caerá el veinte y reaccionarás
para mejorar tu calidad de vida.
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| Fuente:
Texto enviado desde Cárdenas, Tabasco |
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