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La
llegada del primer hijo te traerá muchas interrogantes
y cuestionamientos. Debes irte haciendo a la idea que debes
madurar con tu pareja. Juntos eligieron este camino y es
responsabilidad de ambos la protección de ese hijo
que está por llegar.
No
importa en qué momento llegue, a los pocos meses de
casados, a los pocos o muchos años; el caso es que
te cambia la vida. Con la llegada de tu primer hijo te sientes
realizada como mujer, empiezas a sentir lo que es el verdadero
amor incondicional, no te importan los desvelos porque estás
pendiente hasta de su respiración, día y noche,
cuidas de su ropa, sus biberones, su baño, etc., en
esos momentos tú no tienes ojos, ni oídos,
ni nada para nadie más, estás embelezada, estás
en la contemplación y todo esto es muy hermoso, pero...
Tu
pareja, ¿qué tal? Estaba acostumbrado a ser
atendido y, aunque participa también con gusto, se
siente relegado a segundo término, empieza a tener
ciertos sentimientos de celos y si eres de las que respeta
la cuarentena, la actividad sexual es nula, lo que va generando
en él un poco de ansiedad. ¿cómo contrarrestar
estos sentimientos?
El
amor es básico para disfrutar juntos esos momentos
maravillosos como es la llegada del primer hijo, momentos
irrepetibles e inolvidables. Involucra a tu pareja en las
acciones de cuidar y alimentar al bebé. Aunque suene
infantil, como si involucraras a otro niño, así ha
de ser. Además es muy importante que el bebé empiece
a sentir también la presencia y las caricias del papá.
Organiza
tu día, para que en los momentos en que el bebé duerme,
convivas con tu pareja plenamente haciendo planes para el
futuro, leyendo juntos temas referentes al cuidado de los
niños y de psicología infantil. Busca personas
de confianza con los que puedas dejar a tu hijo por unos
momentos para que tú y tu pareja salgan a pasear,
al cine, a cenar o de compras.
Hay
que prepararse para ser padres y puedes hacer las cosas de
mejor manera que como la hicieron tus abuelos y tus papás,
instruyéndote y aplicando la experiencia que la vida
te va dando.
Seguramente
que como madre, tú quieres dar lo mejor de ti misma.
Vas a querer darle a tu hijo los mejores cuidados y atenciones.
Te repetirás continuamente: “no voy a cometer los
mismos errores que mis padres”, pero al fin y al cabo, tu
hijo va a ver otros errores que ante sus ojos, tú cometerás.
Parece el cuento de nunca acabar y como siempre, cuando se
es madre, empiezas a comprender a tus padres y así sucesivamente.
Evita
condolerte por esos juicios, la vida pasa, todo es pasajero.
Lo importante es el presente. Vive tu momento. Disfruta a
tu hijo, bésalo, abrázalo, háblale con
cariño, porque la vida es un parpadeo y cuando vienes
a ver, tu hijo creció y se te va de las manos; si
no acostumbraste a tu hijo a manifestar amor desde pequeño,
cuando sientas deseos de abrazarlo o decirle palabras amorosas,
se te va a dificultar hacerlo.
Tú como
madre serás la persona que pasará más
tiempo junto a tu hijo, tendrás en tus manos la responsabilidad
de la educación y cultura que adquirirá ese
nuevo ser. En tus manos está, básicamente,
su formación humana y emocional.
Como
mencioné anteriormente, la figura del papá es
importante, porque también es ejemplo a seguir y cuando
el papá no es todo lo ejemplar que se desea, es la
madre quien debe poner ante los ojos del niño, la
figura paterna como algo grandioso, la madre evitará que
el hijo se forme una idea negativa de la figura paterna hasta
donde sea posible. Por lo tanto, las discusiones que se generen
por conflictos entre la pareja, deberán ser resueltas
en privado.
Es
falso que los hijos pequeños deben estar enterados
de lo mal que se porta alguno de los cónyuges, esto
es penoso, contraproducente y traumático para los
hijos. Cuando crezcan, ya juzgarán por sí mismos.
Como ves, en el papel de la madre recae la buena organización
y funcionamiento del hogar. Si la mujer está mal,
todo se viene abajo.
El
hombre es la cabeza, y, como dijeran en la película “casarse
está en griego”: “...pero la mujer es el cuello que
hace girar la cabeza hacia donde le convenga”; no como manipuladoras,
sino como personas que tienen otra percepción y son
complemento de las ideas del cónyuge y, en conjunto,
funcionan de maravilla.
Ya
superados los conceptos de machismo y feminismo, cuestiones
que sólo sirven para crear conflictos y que deben
ser temas pasados de moda; puedes estar segura de que la
mujer seguirá siendo parte fundamental en el hogar,
es la que une, es la que edifica el hogar. |