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(6 de agosto de 2006)
 
La llegada del primer hijo // Alma Sandoval Valenzuela
 

La llegada del primer hijo te traerá muchas interrogantes y cuestionamientos. Debes irte haciendo a la idea que debes madurar con tu pareja. Juntos eligieron este camino y es responsabilidad de ambos la protección de ese hijo que está por llegar.

No importa en qué momento llegue, a los pocos meses de casados, a los pocos o muchos años; el caso es que te cambia la vida. Con la llegada de tu primer hijo te sientes realizada como mujer, empiezas a sentir lo que es el verdadero amor incondicional, no te importan los desvelos porque estás pendiente hasta de su respiración, día y noche, cuidas de su ropa, sus biberones, su baño, etc., en esos momentos tú no tienes ojos, ni oídos, ni nada para nadie más, estás embelezada, estás en la contemplación y todo esto es muy hermoso, pero...

Tu pareja, ¿qué tal? Estaba acostumbrado a ser atendido y, aunque participa también con gusto, se siente relegado a segundo término, empieza a tener ciertos sentimientos de celos y si eres de las que respeta la cuarentena, la actividad sexual es nula, lo que va generando en él un poco de ansiedad. ¿cómo contrarrestar estos sentimientos?

El amor es básico para disfrutar juntos esos momentos maravillosos como es la llegada del primer hijo, momentos irrepetibles e inolvidables. Involucra a tu pareja en las acciones de cuidar y alimentar al bebé. Aunque suene infantil, como si involucraras a otro niño, así ha de ser. Además es muy importante que el bebé empiece a sentir también la presencia y las caricias del papá.

Organiza tu día, para que en los momentos en que el bebé duerme, convivas con tu pareja plenamente haciendo planes para el futuro, leyendo juntos temas referentes al cuidado de los niños y de psicología infantil. Busca personas de confianza con los que puedas dejar a tu hijo por unos momentos para que tú y tu pareja salgan a pasear, al cine, a cenar o de compras.

Hay que prepararse para ser padres y puedes hacer las cosas de mejor manera que como la hicieron tus abuelos y tus papás, instruyéndote y aplicando la experiencia que la vida te va dando.

Seguramente que como madre, tú quieres dar lo mejor de ti misma. Vas a querer darle a tu hijo los mejores cuidados y atenciones. Te repetirás continuamente: “no voy a cometer los mismos errores que mis padres”, pero al fin y al cabo, tu hijo va a ver otros errores que ante sus ojos, tú cometerás. Parece el cuento de nunca acabar y como siempre, cuando se es madre, empiezas a comprender a tus padres y así sucesivamente.

Evita condolerte por esos juicios, la vida pasa, todo es pasajero. Lo importante es el presente. Vive tu momento. Disfruta a tu hijo, bésalo, abrázalo, háblale con cariño, porque la vida es un parpadeo y cuando vienes a ver, tu hijo creció y se te va de las manos; si no acostumbraste a tu hijo a manifestar amor desde pequeño, cuando sientas deseos de abrazarlo o decirle palabras amorosas, se te va a dificultar hacerlo.

Tú como madre serás la persona que pasará más tiempo junto a tu hijo, tendrás en tus manos la responsabilidad de la educación y cultura que adquirirá ese nuevo ser. En tus manos está, básicamente, su formación humana y emocional.

Como mencioné anteriormente, la figura del papá es importante, porque también es ejemplo a seguir y cuando el papá no es todo lo ejemplar que se desea, es la madre quien debe poner ante los ojos del niño, la figura paterna como algo grandioso, la madre evitará que el hijo se forme una idea negativa de la figura paterna hasta donde sea posible. Por lo tanto, las discusiones que se generen por conflictos entre la pareja, deberán ser resueltas en privado.

Es falso que los hijos pequeños deben estar enterados de lo mal que se porta alguno de los cónyuges, esto es penoso, contraproducente y traumático para los hijos. Cuando crezcan, ya juzgarán por sí mismos. Como ves, en el papel de la madre recae la buena organización y funcionamiento del hogar. Si la mujer está mal, todo se viene abajo.

El hombre es la cabeza, y, como dijeran en la película “casarse está en griego”: “...pero la mujer es el cuello que hace girar la cabeza hacia donde le convenga”; no como manipuladoras, sino como personas que tienen otra percepción y son complemento de las ideas del cónyuge y, en conjunto, funcionan de maravilla.

Ya superados los conceptos de machismo y feminismo, cuestiones que sólo sirven para crear conflictos y que deben ser temas pasados de moda; puedes estar segura de que la mujer seguirá siendo parte fundamental en el hogar, es la que une, es la que edifica el hogar.

 
 
Fuente: Texto enviado desde Cárdenas, Tabasco